Sectores de la DC, el PS y "disidentes" del PPD apoyan la postura del gobierno de morigerar el programa. El partido comunista y el sector "girardista" del PPD mantienen una posición menos proclive a "renunciar" a la carta de navegación original. En ese punto coinciden con ME-O.
Publicado el 15.07.2015
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Dos frases clave identifican a los dos nuevos bloques que han surgido al interior de la Nueva Mayoría tras el anuncio de la Presidenta Michelle Bachelet el pasado viernes en el consejo de gabinete, donde explicó que el Gobierno realizará ajustes al programa debido al escenario económico. La Mandataria utilizó el término “realismo sin renuncia” para referirse a la postura que adoptará el Gobierno ante el nuevo contexto económico, lo que implicará otorgarle gradualidad a un número indeterminado de reformas.

El senador y presidente de la DC, Jorge Pizarro, afirmó tras el anuncio de Bachelet que “tendremos que definir dónde se ajusta y la gradualidad con que implementaremos los compromisos (…) sin duda que el programa es muy ambicioso, y pensar hacer todo en un gobierno era imposible y las realidades obligan a los gobernantes a modificar el rumbo”.

En tanto, el senador PPD Guido Girardi planteó en un documento elaborado por la directiva del partido que fue publicado el lunes por El Mercurio, que “en este contexto, el programa del Gobierno es una condición necesaria, no suficiente, pero fundamental para disminuir las brechas sociales, desigualdades y establecer las bases de una economía del conocimiento, particularmente en lo que se refiere al cumplimiento del compromiso de la gratuidad y calidad en la educación donde se deben focalizar todos los esfuerzos”.

Esas dos declaraciones reflejan las dos nuevas posturas que se enfrentan por estos días en los partidos del oficialismo. Por un lado, están los que se identifican con una visión más “realista” y quienes respaldan totalmente la decisión del Ejecutivo de realizar ajustes al programa debido al diagnóstico económico. En la vereda de al frente, ha surgido otro bloque que ha manifestado su resistencia a la gradualidad y ha mostrado una postura más alineada a la izquierda de la Nueva Mayoría.

Esta división surge tras  el “triunfo” de la visión más “realista” que se enfrentó durante algunas semanas a una postura más “ideológica” frente a las reformas. Debido al “crudo” diagnóstico expuesto por el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, la DC, el PS y el PR, se inclinaron desde un principio por la opción de “priorizar” ciertas reformas y aspectos del programa, En tanto, en el PPD, PC y MAS, apostaban por que que se diera cumplimiento al programa en su totalidad.

En el eje “realista” se encuentran los mismos partidos, pero con matices y con nuevos integrantes. Hay algunos como el mismo presidente de la DC y también el senador Ignacio Walker, quienes apuestan por una gradualidad en todos los aspectos y al fin de una lógica reformista. “Tanto dirigente que se englosinó con una lógica refundacional, es el funeral definitivo de la retroexcavadora”, afirmó Walker.

En esta misma línea,  hay otras voces en el PS como la del senador Fulvio Rossi, quien mantiene la convicción de que la prioridad debería ser la reforma educacional y que la gradualidad debe darse sin perder los objetivos centrales del proyecto, según explicó ayer en radio Infinita.

“La reforma educacional en sí misma es la más importante, la gratuidad es un aspecto muy importante (…) la Presidenta jamás ha renunciado a los objetivos del programa (…) va a haber cierta gradualidad en la gratuidad, respecto a cuán gradual será es un tema que se está discutiendo, lo que puede ocurrir es que la implementación sea más lenta”, señaló.

Asimismo, el senador PS Carlos Montes explicó que “es un debate en marcha sobre el alcance de todo esto y yo creo que la mayor parte entendemos que hay un escenario que obliga a hacer estos tipos de ajustes, pero hay que ver el alcance de cada uno de ellos, porque esto no puede significar detener e impedir las reformas”.

A este bloque más “realista”, se han unido también algunos influyentes políticos del PPD, como el senador y vicepresidente del partido, Ricardo Lagos Weber, y el diputado Pepe Auth quienes han manifestado una visión contraria a la que tiene el presidente de la colectividad, Jaime Quintana.

De hecho, Auth manifestó en una entrevista en “El Líbero”, que “con las tasas de crecimiento que tenemos hoy y que proyectamos, es preciso ajustar los compromisos a esa realidad, porque la otra actitud es una actitud irresponsable, que es la de cerrar los ojos, de hacer como si nada ocurriera en la economía, y no ajustar el cronograma de gastos”.

El eje más “resistente” a la gradualidad y defensora de la gratuidad de la educación: integrada por Quintana, Girardi, el PC y ME-O

En la vereda del frente -más alineada a la izquierda- ha surgido este segundo bloque que se ha mostrado más “resistente” a la gradualidad. Sin embargo, el factor común de este grupo es la reforma educacional y la defensa absoluta de la gratuidad para el 70% más vulnerable, lo que se refleja en la frase que escribió Girardi en el documento publicado por El Mercurio. Este segundo bloque lo conforma Quintana, Girardi, y el PC.

“Lo peor que puede hacer la Nueva Mayoría es apretar el botón de pánico”, afirmó Quintana el sábado pasado en una entrevista en El Mercurio, y agregó que “el PPD mantendrá su compromiso hasta el séptimo decil (…) revisar la gradualidad del 70% a 2018 me parecería incomprensible porque eso es irrenunciable”.

Este punto fue reiterado el lunes en la tarde durante la comisión política del PPD a los ministros Nicolás Eyzaguirre (Segpres) y Rodrigo Valdés (Hacienda). En el encuentro -encabezado por Quintana y donde los secretarios de Estado reiteraron que no están las condiciones para enfrentar las reformas de manera simultánea- los integrantes de la comisión insistieron en la importancia de cumplir con los plazos contemplados para la gratuidad de la educación superior. “La gratutidad en la educación es nuestro gran compromiso”, dijo el presidente del partido al final de la reunión.

Esta visión coincide con la del PC, que ha manifestado durante los últimos días una férrea defensa a este punto. De hecho, durante un encuentro el mismo lunes -antes de la reunión con el PPD- el jefe de bancada de los diputados del PC, Daniel Nuñez, le planteó a Eyzaguirre que había que ser “muy claro con qué se hará en educación y en la reforma laboral, porque no cumplir esas metas nos pone fuera del programa de gobierno” y agregó que “en el PC no estamos por parar las reformas”.

Según dicen desde el partido, las declaraciones de Nuñez fueron respaldas por los integrantes de la comisión política del PC, quienes se reunieron el lunes en la tarde cerca de la misma hora del encuentro del PPD. Durante la reunión, el presidente del partido, Guillermo Teillier, redactó un documento enfatizando esta postura. “El realismo económico no puede frenar el proceso de reformas”.

Una de las diputadas del PC que ha manifestado fuertemente esta visión y defendido la gratuidad en la educación es Camila Vallejo, quien ha reiterado durante esta semana que “la gratuidad universal se debe cumplir y para eso no debe haber excusas”.

Bajo esta postura se ha manifestado también el ex candidato presidencial Marco Enríquez-Ominami (ME-O), quien tras conocer el anuncio de Bachelet el pasado viernes, publicó en su cuenta de Twitter que el “freno de mano a reformas es expresión de populismos electorales” y “hay una alternativa a no hacer las reformas que Chile necesita: hacerlas bien desde el comienzo”. En tanto, ayer escribió que “por responsabilidad con Chile, el debate constitucional debe comenzar cuanto antes. Nuevas reglas para el desarrollo son imprescindibles”.

 

FOTO: AGENCIA UNO