Los DC Andrés Zaldívar y Belisario Velasco vivieron situaciones similares a la del actual ministro del Interior, Jorge Burgos, cuando les tocó ejercer en La Moneda durante el primer gobierno de la Mandataria. Zaldívar tuvo que lidiar con el gran poder de Rodrigo Peñailillo, entonces jefe de gabinete de Bachelet, y Velasco con la influencia de quien fuera ministro de Hacienda, Andrés Velasco.
Publicado el 01.01.2016
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“No, no supe del viaje”, afirmó el ministro del Interior, Jorge Burgos (DC), el pasado miércoles al llegar a La Moneda, al día siguiente del sorpresivo viaje de la Presidenta Michelle Bachelet a la región de la Araucanía. Y es que Burgos fue excluido de la primera visita oficial de Bachelet a la región en los casi dos años de su actual mandato, lo cual fue recibido como un “total desaire” al interior de la DC y molestó al secretario de Estado. Al día siguiente, Burgos le presentó por escrito su renuncia a la Mandataria, quien se la rechazó y le pidió que se quedara.

11 de Mayo de 2015/SANTIAGO El nuevo Ministro del Interior Jorge Burgos (izq.) jura ante la Presidenta de la República Michelle Bachelet der.), en el cambio de gabinete, realizado en el Salón Montt Varas del Palacio de la Moneda. Foto:MARIO DAVILA/AGENCIAUNO

Este impasse entre Bachelet y Burgos no es el primero en los ya siete meses desde el cambio de gabinete. Burgos llegó a reemplazar a Rodrigo Peñailillo (PPD) -del círculo de confianza de la Mandataria- y con su presencia se esperaba que el gobierno diera un giro hacia el centro, la moderación y/o la gradualidad.

De hecho, tras el cónclave de la Nueva Mayoría que se realizó a principios de agosto, tanto Burgos como su par de Hacienda, Rodrigo Valdés, aseguraron poner una cuota de realismo en la ruta del Ejecutivo, lo que una semana después fue descartado por la misma Bachelet.

Fue el pasado 9 de agosto en que la Presidenta dio una entrevista a La Tercera donde afirmó que “si alguien contaba con que algunos (Burgos y Valdés) llegaban para cambiar el rumbo que defina la Presidenta hizo una lectura equivocada”. Las declaraciones de la Mandataria obligaron a una “conversación franca” entre Bachelet y Burgos, donde ella le habría dado garantías de que no lo estaba cuestionando y que confiaba en él.

Esta conversación calmó las aguas en La Moneda, pero sólo por algunos meses. Desde el gobierno explican que ese episodio habría dejado en evidencia la definición de los espacios de poder en el gobierno.

En septiembre se agitaron las aguas nuevamente. Tras el fallo de la Corte Internacional de La Haya, Burgos lo calificó “desde el punto de vista procesal” como “un mal resultado”, desmarcándose así de la postura de Bachelet, quien le había otorgado una visión positiva al fallo. Por esto, tras conocer las declaraciones de su ministro del Interior, afirmó que “es abogado y usa términos jurídicos”, a lo que Burgos respondió “como quedó claro, soy sólo un abogado”.

Después, tras el rechazo de Enrique Rajevic en el Senado como candidato a contralor, a propuesta de Burgos, la Presidenta notificó a su ministro del Interior que el nuevo postulante era Jorge Bermúdez, quien, en un principio, no habría sido de la preferencia del secretario de Estado. A estos hechos se suma la poca participación del ministro del Interior en las negociaciones para aprobar la ley corta de gratuidad. Este hecho llamó la atención entre los parlamentarios de oposición y del oficialismo.

Sin embargo, estos “desaires” de Bachelet a Burgos no son inusuales. La Presidenta también los tuvo con otros de sus ministros del Interior militantes de la DC durante su primer mandato, como Andrés Zaldívar y Belisario Velasco.

Influyentes fuentes de la DC explican a “El Líbero” que Bachelet “históricamente ha mostrado desavenencias con la DC”, lo que se evidenciaría en las tensas relaciones que ha llevado con sus ministros del Interior militantes de ese partido. “En un principio llegan a un cargo de jefe de gabinete, como un hombre fuerte, con poder, pero con el tiempo se van dando cuenta que eso es relativo”, dicen cercanos a Burgos.

Sin embargo, desde la DC explican que es la manera de ser de Bachelet. Quienes la conocen y han trabajado con ella, afirman que es parte de su personalidad, que es “desconfiada” y una manera en que lo manifiesta es encargándoles a otros ministros tareas correspondientes a Interior.

2114126Andrés Zaldívar: sólo cuatro meses en el cargo y tuvo que lidiar con el enorme poder de Peñailillo

En febrero de 2006 la Presidenta Bachelet anunció el gabinete de su primer gobierno. La Presidenta apostó por Andrés Zaldívar (DC) -quien había sido derrotado como candidato al Senado en Santiago Poniente- como ministro del Interior. Esto, con la idea de fortalecer la gestión legislativa y de mantener una buena relación con la DC.

Sin embargo, en julio de ese año a cuatro meses de haber iniciado su mandato, Bachelet realizó el primer ajuste de piezas en su gabinete. La Presidenta llamó a su despacho a Zaldívar y le pidió la renuncia a horas de anunciar los cambios ministeriales.

“Fue sorpresivo, porque no estaba dentro de lo que habíamos conversado, sino que se produjo en los últimos momentos”, afirmó Zaldívar a El Mercurio.

La salida de Zaldívar del gabinete estuvo marcada por varios desencuentros entre el entonces ministro y la Presidenta. Según dicen en el entorno del senador DC, Bachelet le hizo “varios desaires” al ex secretario de Estado durante los cuatro meses que estuvo en el cargo. Una de las situaciones constantes que tuvo que enfrentar Zaldívar, fue el enorme poder que tenía Rodrigo Peñailillo como jefe de gabinete de la Mandataria.

Según explican desde el círculo del senador, las decisiones se concentraban en Peñailillo, quien era el responsable de proteger la figura presidencial. Por esto es que Zaldívar, con el transcurso de las semanas, comenzó a quedar fuera de conversaciones clave entre la Presidenta y Peñailillo. Además, Bachelet le habría criticado tener un “estilo muy pausado”  y “poco liderazgo” a la hora de tomar decisiones, según dicen desde el círculo del ex secretario de Estado.

Sin embargo, hubo un hecho clave que instaló una barrera aún mayor entre Zaldívar y Bachelet. En mayo de 2006 estalló la movilización de estudiantes secundarios, denominada la “revolución de los pinguinos”. Las manifestaciones se fueron intensificando y apareció la violencia en las calles y colegios tomados por los estudiantes. Ante este escenario, la Mandataria reunió a sus ministros y les dijo: “Necesito un gobierno que se anticipe a los problemas, no que reaccione a ellos”, lo que se denominó el “cartillazo”.

El gobierno logró que los estudiantes depusieran la movilización y con ello se creó un consejo asesor encargado de proponer reformas a la LOCE (Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza). Pero los problemas de de gestión y comunicación continuaron. A mediados de julio, Bachelet llegó hasta la región del Bío Bío para ver un derrumbe en Chiguayante que sepultó a dos bomberos, pero los familiares de éstos, le pidieron que se retirara. 48 horas después la Mandataria realizó su primer ajuste ministerial, que incluyó la salida de Zaldívar.

2114127Belisario Velasco: Bachelet no lo recibió en cinco días y se enfrentó a la enorme influencia de Andrés Velasco como ministro de Hacienda

Tras la salida de Zaldívar llegó a Interior el entonces ex subsecretario del Interior Belisario Velasco, también militante histórico de la DC. Sin embargo, Velasco tampoco terminó el mandato de Bachelet, sólo duró un año y medio. Era mediados de 2007 y el nuevo sistema de transportes, Transantiago, enfrentaba su primera crisis.

Por esto, la Presidenta en conjunto con el entonces ministro de Hacienda Andrés Velasco, propusieron pedir un préstamo de 450 millones de dólares al BID para superar el déficit, a lo que Belisario se opuso desde el principio por ser una medida inconstitucional, según dicen desde su entorno. La postura del entonces titular de Interior no fue vista con buenos ojos por la Presidenta. De hecho, Bachelet citó a un comité extraordinario para analizar esta medida y Velasco no fue invitado, según dicen desde el entorno del ex ministro.

Ante este escenario, el ex titular de Interior le pidió una reunión a Bachelet para renunciar a su cargo y la Mandataria no lo recibió en cinco días. Por esto es que le envió su renuncia por escrito. Habían pasado diez meses desde la implementación del Transantiago.

“Intenté 5 días conversar con la Presidenta. No fui recibido. ¿Qué hace un ministro del Interior a quien el Presidente no lo recibe? Renuncia. Eso fue lo que hice”, afirmó Velasco a El Mercurio en mayo de este año.

Desde el círculo íntimo del ex ministro, comentan que su relación con la Presidenta fue, desde sus inicios, “permanentemente distante”. Esto se explicaría, según dicen en su círculo, a la confianza que depositó Bachelet en Andrés Velasco. “Ella le dio todos los vistos buenos a las posiciones del ministro de Hacienda y no a los de su ministro del Interior, no se inclinó por la línea social cristiana”, afirma a “El Líbero” un cercano al ex titular de Interior. A pesar de que Velasco tenía línea directa con la Presidenta, desde su entorno dicen que “no todo se resolvía en los términos y de acuerdo a las políticas diseñadas por Interior”.

“Siempre tuve discrepancias con el ministro Andrés Velasco, sobre diferentes materias en que él sostenía opiniones basadas en principios neoliberales”, ha comentado Velasco en diferentes medios.

En el círculo del ex secretario de Estado, explican que hubo otros diferendos anteriores que reflejan que Bachelet “escuchaba más a su ministro de Hacienda que al de Interior”. Un caso es el Puente de Chacao, proyecto que Belisario Velasco apoyaba, pero no su par de Hacienda. Finalmente, el gobierno tomó la decisión de hacer caer el puente sin avisarle al ministro del Interior. A esto se suma el proyecto sobre el 7% de los jubilados de la salud, que el es ministro del Interior era partidario de suprimir, lo cual no era compartido por el entonces titular de Hacienda ni por la Mandataria.