Carlos Correa, Paula Walker, Robinson Pérez y Haydée Rojas son especialistas en comunicación política o estratégica. Todos tienen oficina en Palacio. Pese a eso, hay cuestionamientos dentro del oficialismo a los resultados del gobierno en esta materia. Hay quienes proponen que una figura de peso, como Ricardo Solari, se haga cargo del tema.
Publicado el 10.04.2015
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Durante nueve días la Presidenta Michelle Bachelet prefirió mantener silencio y no referirse en público a los tres casos que se han tomado la agenda en el último tiempo: Penta, Caval y SQM. Recién el sábado pasado desde el norte retomó el tema y se refirió por primera vez a la investigación que lleva el Servicio de Impuestos Internos contra la empresa minera.

Desde el estallido del caso Caval la Mandataria sumaba semanas de críticas respecto a su actitud frente a la polémica. Por ejemplo, el columnista Carlos Peña tituló así su columna del domingo pasado en El Mercurio: “¿Y resucitará?”.

Pero la arremetida de Bachelet del día anterior no era un hecho aislado. Durante dos días seguidos -el martes 7 y el miércoles 8- la Presidenta, premunida de su delantal blanco de médico, volvió a aparecer en público para referirse a la contingencia. Y el hito clave fue el desayuno con los corresponsales extranjeros en La Moneda, hecho inédito durante su segundo mandato. Esa parecía la oportunidad para abordar todos los asuntos complejos e intentar acallar rumores y despejar mitos.

Pero las cosas no resultaron bien. La incursión comunicacional, lejos de dar vuelta la página, sacó a la luz pública el murmullo sobre una supuesta renuncia (que dijo que jamás existió) y dejó instalada en el oficialismo una duda sobre eficacia de la estrategia con que La Moneda está intentando sortear la crisis política.

La paradoja es que estos acontecimientos ocurren cuando en Palacio existe la mayor capacidad instalada que se recuerde en materia de estrategas comunicacionales. Hoy en La Moneda trabajan cuatro especialistas de la comunicación política: Carlos Correa, director interino de la Secretaría de Comunicaciones (Secom); Haydée Rojas, jefa de prensa de Bachelet; Paula Walker, ex directora de la Secom y actualmente en la División de Estudios de la Presidencia; y Robinson Pérez, asesor principal del ministro del Interior Rodrigo Peñailillo, ex miembro del equipo de comunicaciones del comando presidencial y parte del círculo de confianza de la Mandataria.

Haydée Rojas: la coordinadora del desayuno con la prensa extranjera

El “fallido” desayuno de la Mandataria con 18 periodistas de la prensa 2internacional estuvo a cargo de Prensa Presidencia, equipo que lidera Hydée Rojas y quien se sentó al lado de Bachelet durante la hora y media que duró el encuentro. Fue ella la que definió a los corresponsales las reglas del encuentro, que contemplaría segmentos en “on” y otros en “off”. Sus años de experiencia en medios como El Mercurio y su modo cordial le permiten tener una buena llegada con los medios y una valiosa red de contactos.

Rojas asumió el 11 de marzo de 2014 y desde entonces se le puede ver en gran parte de las actividades de la Mandataria. Previamente, la periodista egresada de la Universidad Católica, era la jefa de prensa del Arzobispado de Santiago. Durante este año se ha ganado la confianza de Bachelet, que se ha construido gracias al contacto cotidiano.

Paula Walker: una relación de casi una década con la Presidenta

Paula Walker se retira del comando de presidenta electaFuentes al interior de La Moneda cuentan que una de las personas que se opuso a que se realizara el desayuno con los corresponsales del extranjero fue la periodista Paula Walker.

Hasta el 10 de marzo de 2015 Walker era la directora de la Secom, la siempre influyente Secretaría de Comunicaciones. Tras su renuncia se trasladó hasta el segundo piso del Palacio para integrarse a la División de Estudios y no lo hizo sola. Junto a ella se trasladaron unos cinco funcionarios para acompañarla en su nueva tarea.

La salida de la ex directora estuvo marcada por una serie de rumores que hablaban de una “tensa relación” que mantendría con Rodrigo Peñailillo. Tanto ella como el ministro del Interior, son personas muy cercanas a la Mandataria, “co-guionistas” del libreto que la llevó de regreso a La Moneda.

La actual oficina de la periodista está ubicada a un costado de la entrada al segundo piso, donde se encuentra el despacho presidencial.

Desde el oficialismo comentan que Walker, lejos de perder influencia tras su salida de la Secom, ha asumido una posición de mayor injerencia en los asuntos relacionados con la Mandataria, que incluyen por ejemplo la supervisión de los discursos presidenciales.

Lo anterior se debe a la estrecha relación entre ambas. Juan Carvajal, el ex director de la Secom en el primer período presidencial de la Jefa de Estado, fue quien incorporó a Walker en el gobierno a mediados de 2006. En 2008, tras la partida de Marta Hansen, asumió como jefa de prensa de la Presidencia y luego acompañó a Bachelet durante los tres años que ejerció como directora de ONU Mujeres en Nueva York. Al volver a Chile también se incorporó en la campaña presidencial.

Es decir, el vínculo -que prácticamente nunca se ha visto interrumpido- se remonta a al menos nueve años atrás y no ha dejado el círculo íntimo de Bachelet, pese a los roces que se reportaron con Peñailillo.

Robinson Pérez: el estrecho colaborador de Bachelet y Peñailillo

Robinson Pérez asesora política y comunicacionalmente al ministro del Interior desde hace más de un año. ElRobinson Perez lleg— hasta el comando de presidenta electa cientista político es del círculo de confianza de la Jefa de Estado desde hace años. Participó en la campaña presidencial en 2005 -aunque más bien desde un segundo plano- luego trabajó junto a Juan Carvajal durante el primer período y después se incorporó al comando de Bachelet -con un papel protagónico- coordinando las vocerías.

Pero la relación entre Pérez y la Mandataria se remonta hace décadas. Ambos coincidieron en el exilio en la República Democrática Alemana, lugar donde se conocieron y comenzaron a establecer un vínculo que los uniría hasta ahora.

Según cuentan en el Palacio, Robinson Pérez también ha adquirido un papel relevante en las comunicaciones del segundo piso. Él, junto a otro grupo de asesores de Peñailillo, lidera por estos días otro equipo comunicacional que entrega insumos para Interior, pero por extensión también a la Presidencia. Incluso es uno de los nombres que suena para asumir como director de la Secom en reemplazo de Carlos Correa, quien se encuentra en el cargo de forma interina. La decisión se debería tomar en las próximas semanas.

Carlos Correa, el “interino”, hijo de Enrique Correa

Hoy Carlos Correa Bau es el encargado de llevar el timón en la Secom, claro que no fue una decisión tomada desde el segundo piso, sino que tras la partida de Paula Walker él debió asumir el puesto, ya que se desempeñaba como subdirector.

Si bien se comentaba de que existía una posibilidad de que permaneciera en el cargo, al interior del departamento gubernamental indican que esto podría no suceder, ya que antes de llegar a la Secom, Correa trabajaba en la agencia Imaginacción -propiedad de su padre, Enrique Correa Ríos-, que ha recibido críticas por haber asesorado profesionalmente a SQM.  Además, el propio Correa Bau no querría asumir la dirección indefinidamente.

El rumbo de la Secom

Durante las próximas semanas se definiría el rumbo de la Secretaria de Comunicaciones del gobierno. Aunque aún no se define quién asumirá la dirección, Robinson Pérez no es el único nombre que se baraja.

El actual presidente del directorio de TVN y ex ministro del Trabajo del gobierno de Ricardo Lagos Escobar, Ricardo Solari; también podría ser una opción para liderar la Secom. Para algunos en el oficialismo, la entidad necesita una figura de peso para “refundar” y “rediseñar” el aparato comunicacional del gobierno. Se recuerda la época en que el director de la Secretaría de Comunicaciones tenía el estatus de un “cuarto ministro político”, capaz de interactuar de igual a igual con los titulares de Interior, Presidencia y Gobierno.

Porque por ahora, y pese a la abundancia de cerebros comunicacionales, los resultados no han sido los esperados.

FOTO: PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA/AGENCIA UNO