La publicación de Nelson Pozo y María Soledad Melo reproduce casi íntegramente un capítulo completo del libro “Prueba y convicción judicial en el proceso penal”, del jurista Perfecto Andrés Ibáñez.
Publicado el 18.02.2015
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Su nombre es Perfecto y sus apellidos son Andrés Ibáñez. Es español, tiene 71 años, vive en Madrid y es magistrado emérito de la II Sala del Tribunal Supremo de España. De dilatada experiencia en el mundo del derecho, varias fuentes consultadas lo distinguen como un avezado académico y uno de los conferencistas más prestigiosos de España y Latinoamérica en temas relacionados con la función de los jueces en el Estado Constitucional.

De hecho, ha escrito varios libros al respecto, y uno de los más recientes es “Prueba y convicción judicial en el proceso penal”, lanzado en 2009 en Buenos Aires por la editorial Hammurabi.

Mayo de 2013, Santiago. La pareja de abogados chilenos Nelson Pozo Silva –militante del PS y recién nombrado ministro del Tribunal Constitucional (TC)- y María Soledad Melo Labra –actual ministra de la Corte de Apelaciones de Santiago- lanzan a la venta el libro “Las leyes del pensamiento en el derecho”, texto que cuesta aproximadamente $20.000 y en el que, según publica el portal especializado librotecnia.cl, “los autores han querido dar a conocer una visión renovada y práctica de la sana crítica en materia jurisdiccional”.

Sin embargo, según indagó “El Líbero”, el texto de Pozo y Melo contiene un capítulo casi textual a uno que aparece en el libro del jurista español. En “Prueba y convicción judicial en el proceso penal” el capítulo es el N° 1, tiene 47 páginas y lleva por título “Vicisitudes e itinerarios de la convicción probatoria en el proceso penal”. En tanto, en el libro de los abogados chilenos el capítulo es el N°9, tiene 25 páginas (es una edición de formato más grande) y se titula “Convicción probatoria a propósito del proceso penal”.

Por ejemplo, el capítulo en el texto de Andrés se inicia de la siguiente manera: “Al decir de Lévy-Bruhl, <<prueba>> viene de probus –bueno, honesto-. Y es la operación merced a la cual una alegación puede ser considerada válida. Un mecanismo para establecer una convicción sobre un hecho –aquí jurídico-penalmente relevante- acerca de cuya realidad y/o sobre cuyas particularidades existe alguna incertidumbre que tendría que despejarse. El recurso a la prueba se explica, pues, por la previa existencia de una duda y por la necesidad de obtener una saber cierto en la materia”.

Y en el libro del ministro del TC con la ministra de la Corte de Apelaciones, así: “Al decir de Lévy-Bruhl, <<prueba>> viene de probus -<<bueno>>, <<honesto>>. Es la operación mediante la cual una proposición puede ser considerada válida. Un medio para establecer la convicción sobre un hecho jurídico penalmente relevante acerca de cuya realidad y/o sobre cuyas particularidades existe alguna incertidumbre que tendría que despejarse. El recurso a la prueba se explica por la existencia de una duda y la necesidad de obtener una saber cierto en la materia”.

Al realizar una mirada detallada de ambos capítulos, la misma situación se repite en la gran mayoría de los párrafos (ver comparación en PDF al final de la nota): varias partes textuales y en ocasiones algunos cambios de palabras. Asimismo, los subtítulos de ambos capítulos son casi idénticos. En el texto del jurista español estos son: “Secular búsqueda de un criterio… sin reparar en medios”; “<<Sobernaía>> del juzgador”; “Pero hay regalas”; “Una mística de la inmediación”; y “El cuadro probatorio”. Y en el de Pozo y Melo son: “Criterio y método”; “Soberanía del juzgador”; “Reglas”; “La inmediación”; y “El escenario probatorio”.

 

Perfecto Andrés I

Pozo y Melo

Perfecto Andrés Ibáñez: Es un recurso burdo y nada ético

Foto Perfecto AndrésContactado por “El Líbero”, Perfecto Andrés Ibáñez se enteró de la situación y reaccionó con molestia. “Mi única impresión es de absoluta perplejidad, pues no entiendo la razón por la que Pozo Silva, a quien no conozco, pudo haber hecho uso de un recurso tan burdo y nada ético”, señala vía correo electrónico.

A juicio del abogado que vive en Madrid, el ministro del TC y la ministra de la Corte de Apelaciones “podrían perfectamente haber tomado lo que escribo en ese capítulo de mi libro, citando y acompañando la cita de alguna reflexión de su cosecha. No sé por qué no lo hicieron. Más cuando las publicaciones de Hammurabi circulan en Chile (me consta que este libro mío lo ha hecho en medios judiciales) y concurría para él el riesgo que, finalmente, se ha materializado”.

Este diario contactó el día lunes de esta semana a Nelson Pozo y a María Soledad Melo para conocer sus versiones sobre este caso. El primero se excusó de contestar a través de la secretaria de su estudio de abogados. En tanto, la ministra de la Corte de Apelaciones tampoco quiso referirse al tema. En un primer contacto con “El Líbero” Melo mostró disposición a reunirse para dar una respuesta, opción que terminó declinando ayer.

El otro caso que involucra a Pozo

El 8 de enero de 2015, “El Líbero” publicó un asunto similar protagonizado por Nelson Pozo. Se trata de su libro “Las nulidades procesales”, publicado en 1986 bajo el sello Ediar Ediciones Limitada. En él, el ministro del TC reprodujo sin citar varios capítulos completos del libro “Estudios de nulidades procesales”, texto editado en 1980 por Augusto Mario Morello y Adolfo Alvarado Velloso bajo la editorial Hammurabi.

En esa ocasión, Pozo desmintió la idea de un plagio y señaló a “El Líbero” que “este es un tema de hace 30 años y a mí nadie me ha mandado una carta, nadie me ha demandado”.

PDF: Ver comparaciones entre ambos libros