El candidato de Rafael Correa ganó las elecciones por 230 mil votos -de casi 10 millones- al opositor Guillermo Lasso, quien impugnó la elección ante la OEA por fraude electoral. Moreno, un dogmático marxista, califica a Fidel Castro de “comandante de la dignidad” y al dictador de Corea del Norte de “comandante brillante”.
Publicado el 04.04.2017
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Lenín Voltaire Moreno Garcés, el “delfín” del presidente de Ecuador, Rafael Correa, ganó este domingo las elecciones con el 51,15% de los votos al contrincante de centro-derecha, Guillermo Lasso (48,84%), quien pidió un reconteo al Consejo Nacional Electoral (CNE) y denunció ante la OEA un fraude electoral.

La acusación de Lasso se centra en que muchos votos que recibió fueron contabilizados para Moreno, quien ganó con un margen de 230 mil votos de un total de casi 10 millones. “Con este manoseo están promoviendo un enfrentamientos, orquestado por la dictadura de un partido único, el pueblo no va a permitir que se cambie su voluntad. Saldremos a las calles para exigir el conteo de los votos. Señor Correa, no juegue con fuego, no tiente a los ciudadanos ecuatorianos”, indicó el ex banquero derrotado.

Pero de ratificarse las cifras, Lenín Moreno asumiría como Presidente de Ecuador y continuaría, según prometió, la “revolución ciudadana”, en el marco del chavista modelo “Socialismo del Siglo XXI” que inició Correa en 2006 cuando obtuvo su primer triunfo.

Precisamente, el compañero de fórmula como vicepresidente del actual Mandatario fue el administrador público de 64 años, quien hasta ese momento no tenía militancia ni vida partidista.

La tragedia personal que marcó a Moreno

Lenín Voltainre fue bautizado así por su padre socialista, quien admiraba al fundador de la Unión Soviética, Vladimir Ilich Lenin, y por su madre, lectora del filósofo liberal francés, ambos maestros de escuela.

Moreno nació el 19 de marzo de 1953 en Nuevo Rocafuerte, un pequeño pueblo de la selva amazónica, fronteriza con Perú, y cerca del parque nacional Yasuní, una reserva de la biósfera que hizo noticia luego de que Rafael Correa prometiera no extraerle petróleo si la comunidad internacional le pagaba los US$350 millones que le generaba la extracción, ante la férrea oposición indígena.

Antes de titularse como administrador público de la Universidad Central del Ecuador, el hoy Presidente electo estudió cuatro años medicina y tres psicología.

La tragedia lo marcaría cuando el 3 de enero de 1998, mientras esperaba en su auto a que su esposa comprara el pan en una panadería al norte de Quito, dos asaltantes le dispararon a quemarropa y una de las balas le destrozó la columna.

Estuvo cuatro años en cama, con fuertes dolores, resentimiento y la idea de que era mejor morir, pero encontró alivio y ayuda a través del humor y los libros de autoayuda. De hecho, escribió una decena de esos textos, que se titulaban “Teoría y práctica del humor”, “Ser feliz es fácil y divertido” y “Ríase, no sea enfermo”.

De su vida profesional antes de asumir como vicepresidente en 2006 se sabe poco. Trabajó como secretario ejecutivo de una cámara de turismo, tuvo una empresa promotora de turismo y fue director académico de la fundación Eventa, creada para promover e investigar el humor. A través de esa entidad daba charlas motivacionales a empresas y entidades públicas, por las que cobraba US$10 mil.

Su condición de discapacidad lo llevó a convertirse en un líder social que luchó contra la discriminación y la integración de personas con capacidades diferentes, y precisamente ese rasgo fue utilizado durante la primera campaña electoral de 2006, desatando varias críticas políticas, a las que contestó: “Me siento afectado y ofendido porque soy discapacitado y nunca he usado mi condición para merecer un estímulo en la vida”.

El pensamiento político de Lenín Moreno: Admirador de Castro y del dictador de Corea del Norte

Algunos analistas ecuatorianos definen al presidente electo como un político “a la izquierda en términos económicos pero conservador en cuanto a valores”.

Y es que para Lenín Moreno el Estado debe tener un rol preponderante en la economía. “Creemos que el Estado debe ser fuerte y vigoroso, ya que necesitamos que intervenga decididamente para reducir las brechas heredadas, para crear rubros de inversión en vivienda, proyectos sociales, solidarios e inclusivos”, dijo en noviembre de 2010 al inaugurar un foro internacional de partidos políticos del eje bolivariano.

A su juicio, el “Socialismo del Siglo XXI” busca una “nueva sociedad donde no se discrimine por ninguna diferencia”, y que un “Estado revolucionario no precariza la condición del trabajo humano”, sino que busca crear una “sociedad solidaria, equitativa e inclusiva”.

Moreno es un viajero frecuente a La Habana, donde condecoró al extinto dictador Fidel Castro en 2009 por su contribución a la misión Manuela Espejo, que ayuda a personas con discapacidad con profesionales cubanos.

En sus habituales charlas, conversaron sobre las “nuevas tendencias que reflejan el pensamiento socialista que predomina en las preferencias de sus pueblos”. El día que murió Castro, Moreno lo catalogó de “comandante de la dignidad de los pueblos pequeños”.

El mes pasado, y en medio de la campaña electoral, Raúl Castro respaldó a delfín de Correa al prometer que “no desistiremos de apoyar a Rafael Correa y a su compañero Lenín Moreno en Ecuador”.

Cuando en diciemLenin Moreno con Fidel Castro 2011bre de 2011 murió el dictador de Corea del Norte, Kim Jong-il, el entonces viceprediente de Ecuador envió una carta a su hijo y actual dictador, Kim Jong-un, a quien calificó de “comandante brillante” y le deseó éxito en sus nuevas funciones: “Le presento mis mejores augurios para la tarea que le ha sido encomendada, así como mis deseos de que en el nuevo año sus esperanzas se vean cristalizadas”.

Tras retirarse de la vicepresidencia en 2013, Lenín Correa fue comisionado para las personas con discapacidad por el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon. El cargo lo ejerció durante tres años en Ginebra, pero estuvo en la polémica ya que sus gastos no los asumió la ONU sino el gobierno de Ecuador.

Correa nunca quiso entregar las cifras del costo, que incluía la mantención completa de su familia y un puesto en la embajada para una de sus hijas. Según diputados opositores, el gasto anual ascendería a medio millón de dólares.