El Presidente Mauricio Macri evaluó principalmente su relación con Chile y los vínculos que tendría el ex frentista con la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM) que opera en el sur del país vecino.
Publicado el 07.12.2017
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El martes el gobierno de Mauricio Macri decidió quitarle el estatus de refugiado político al que fuera el número uno del grupo subversivo FPMR, Galvarino Apablaza, quien lo consiguió durante la administración de Cristina Fernández de Kirchner, y que le ha permitido hasta ahora evadir volver a Chile para responder ante la justicia por el homicidio del senador Jaime Guzmán y el secuestro de Cristián Edwards.

Ayer, en tanto, el juez Mario Carroza -que por estos días también prepara una solicitud de extradición para Ricardo Palma Salamanca, también investigado por el mismo crimen-, dictó una orden de captura internacional contra el ex frentista con el fin de evitar la fuga. “Conversé con el jefe de interpol Argentina para hacerle saber que la alerta roja está activada”, dijo el magistrado.

La decisión del gobierno de Macri no es el azar. Lo primero, dicen en Argentina, tiene que ver con que el Presidente “se cansó de que el tema Apablaza fuera uno pendiente entre Argentina y Chile”, por lo que quiso sacarlo de la agenda rápidamente, ya que esto ayudaría a fortalecer las relaciones entre ambos países.

Pero en el país trasandino también dicen que tendría que ver con la elección presidencial que enfrenta Chile, ya que si bien la extradición la han pedido de los distintos sectores políticos, hacerlo ahora sería un gesto con el ex Presidente Sebastián Piñera.

Esto, porque en Argentina apuestan a que el ex Mandatario vuelva a La Moneda y se mejoren las relaciones en términos comunicacionales y estratégicos, que en el último tiempo han estado más bien trabadas.

Un ejemplo, explican, es que el tema mapuche en el país trasandino se ha convertido en una piedra en el zapato para el gobierno, y que por eso intentaron tener acercamientos con Chile, considerando la experiencia que tiene el país en el sur. Pero cuando el subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy, viajo a Buenos Aires a reunirse con la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, no se consiguieron avances en términos de colaboración. 

Considerando lo anterior, la tercera razón del gobierno argentino tiene que ver con que manejarían información sobre que Apablaza ha tenido contacto con miembros de la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM) -grupo que reivindica con armas la pertenencia ancestral sobre territorios del sur de Argentina- y también con agrupaciones anarquistas.

La primera es liderada por Facundo Jones Huala, lonco mapuche, que fue formalizado en 2013 por la justicia chilena por incendio, infracción a la ley de armas y a la ley de extranjería en el marco de la investigación del incendio en el fundo Pisue Pisue, en Río Bueno, Región de Los Ríos, y que hoy se encuentra privado de libertad en Argentina, esperando la resolución sobre el pedido de extradición que hizo Chile. La decisión sobre Apablaza podría sembrar un precedente sobre cómo se resuelva su caso.

Si bien no hay una investigación judicial abierta contra Apablaza, en el gobierno de Macri se tendrían antecedentes sobre visitas a la vivienda de este por parte de estos grupos. “No es un tipo retirado”, advierte un asesor de la Casa Rosada a “El Líbero” y agrega que “él es una especie asesor” de estas agrupaciones. 

Dos focos activos

Desde la administración de Macri miran con atención estas comunicaciones dado que en el último tiempo el conflicto con mapuches es un dolor de cabeza para el Mandatario, y en donde hay dos focos activos. El primero es en Cushamen, donde la RAM ya cuenta desde 2013 con más de 70 causas penales, y que es mirado con atención desde el gobierno ya que es uno de los grupos más activos en la reivindicación de territorio mapuche.

Pero además hace algunas semanas se abrió un nuevo foco en el Lago Mascardi, cerca de Bariloche, donde un grupo de activistas se tomó el lugar. Entre ellos, habrían chilenos con experiencia militar y que tendrían lazos con el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR). El problema, es que en esa toma un joven murió y otros dos fueron heridos luego de un enfrentamiento con la policía. El hecho ha generado un profundo cuestionamiento a la gendarmería, que ya se habían puesto sobre el tapete por la desaparición de Santiago Maldonado, generando fuertes tensiones en el gobierno.

El punto es que este grupo tendría nexos con Fernando Vaca Narvaja, quien hace algunos meses organizó un Congreso donde participó Héctor Llaitul, líder de la Coordinador Arauco Malleco (CAM), lo que evidenciaría de cierta forma una de las sospechas más fuertes de la Casa Rosada, la relación que tendrían con Chile. 

Es por eso que en el gobierno argentino creen que tanto la RAM, los grupos anarquistas y la toma del Lago Mascardi están  conectadas, pero que por encima aparecen nombres como el de Vaca Narvaja y Apablaza que sólo serían consejeros.