La legislación, diseñada por Eduardo Engel, tiene diversas falencias que benefician a los parlamentarios en ejercicio y afectan a los desafiantes, entrampan el financiamiento, generan cuellos de botella en el Servel, desincentivan la participación y debilitan el voto informado, a juicio de especialistas y políticos.
Publicado el 06.10.2017
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Estamos dejando el poder del dinero fuera de la política” fue la frase de la Presidenta Michelle Bachelet que marcó el espíritu de la nueva ley de financiamiento y de partidos político que promulgó en abril de 2016.

La legislación se hizo en base a un informe del economista Eduardo Engel, en su rol de presidente del Consejo Asesor Presidencial Contra los Conflictos de Interés, el Tráfico de Influencias y la Corrupción, quien aseguró que las medidas adoptadas “deben doler a los parlamentarios, es la forma de que se relegitimen”.

Sin embargo, dicha ley está pasando su primera verdadera prueba en las actuales campañas presidenciales, parlamentarias y de consejeros regionales que culminarán con la elección del próximo 19 de noviembre, y que, a juicio de varios especialistas y candidatos, está reprobando.

Ayer, el columnista de El Mercurio, John Müller, puso una voz de alerta al afirmar que “pocos candidatos hablan bien de las reformas de Engel ahora que las están sufriendo. Se podría suponer que se quejan porque se están corrigiendo vicios, pero la realidad es que las críticas tienen mucho que ver con que una cosa es la teoría y otra la práctica real”.

Contrario a los deseos, “la ley beneficia a los políticos en ejercicio y perjudica a los retadores”, plantea Müller.

“Un candidato a senador que se presenta por primera vez y que pidió reserva de su identidad decía: ‘Si yo no procediera de una familia rica, no habría podido presentarme como candidato. Si la comisión Engel pretendía expulsar el dinero de la política para nivelar la cancha, ha conseguido todo lo contrario. El que no tiene dinero no cuenta con la más mínima posibilidad de poner un pie en la cancha’”, escribió el columnista.

Las trabas de la ley de financiamiento político impulsada por Engel

Los problemas para financiar las campañas han sido los más visibles, debido a los continuos reclamos contra los bancos de los senadores Alejandro Gullier y Carolina Goic por negarles créditos.

Ante dicha polémica, el (Servel) publicó el “Manual de Consulta sobre Financiamiento y Gasto Electoral para las Elecciones Presidencial, Parlamentarias y de Consejos Regionales 2017” en que uno de los aspectos centrales que se establecen es que “las campañas electorales solo pueden ser financiadas con aportes públicos provenientes de anticipos y reembolsos fiscales, y con aportes de carácter privado del mismo candidato, personas naturales o de partidos políticos, los cuales pueden ser en dinero o estimables en dinero”.

La ley establece una serie de regulaciones que le dan un control casi absoluto al Servicio Electoral, lo que en la práctica ha tenido el efecto de “trabar” la pelota en la campaña, según reclaman diversos especialistas consultados.

Los problemas del Servel como administrador financiero

Mario Desbordes, secretario general de RN, cuestiona que la ley obligue al Servel a realizar una licitación para elegir un banco –BancoEstado se la adjudicó-, que será el único que podrá administrar los recursos de todos los candidatos de Arica a Punta Arenas, lo que genera una “burocracia espantosa” y diversos problemas.

Por ejemplo, la disponibilidad de las cuentas se demoró más de un mes, lo que impedía hacer giros, ya que si había una sola candidatura objetada por el Servel se bloqueaban todas las cuentas hasta que estuvieran resueltas. Desbordes se pregunta por qué no se bloquea solo la cuenta impugnada y no todas las del país, aunque estén validadas y en regla.

Otra falencia es que en la elección municipal pasada, el Servel demoró entre seis meses y un año en pagar las facturas de los candidatos, lo que genera un precedente importante para esta campaña, en que los proveedores podrían no estar disponibles para esperar ese tiempo.

La ley está llena de burocracias y resquicios porque Engel es un burócrata. Sería un buen economista en la RDA”, ironiza el también candidato del distrito ocho en Santiago, quien agrega que las donaciones que se hacen a los candidatos a través del Servel se demoran varios días en que el banco autorice su uso.

La prohibición que tienen los partidos para financiar a independientes que vayan fuera de pacto es otra falencia que impidió, por ejemplo, que los partidos le traspasaran recursos a Guillier, ya que no podían rendirlos al Servel y recuperar ese dinero.

Ley beneficia a los parlamentarios en ejercicio

Otro aspecto medular es que la legislación que ideó Eduardo Engel beneficia más a los parlamentarios en ejercicios que a los retadores y desconocidos, ya que restringe fuertemente los espacios y tiempos para la propaganda electoral.

Desbordes relata que se inscribió como candidato el 21 de agosto pero recién el 20 de septiembre fue autorizado para hacer campaña, entregar volantes, hacer reuniones políticas con electores, etc. “Eso es una exageración. Eso solo beneficia al que va a la reelección”, plantea.

En este punto, el académico de la Universidad del Desarrollo (UDD), Gonzalo Müller, sostiene que la ley de financiamiento es como un péndulo, ya que pasó de una lógica en que imperaba la ley de la selva a una en que casi todo está prohibido.

“Los candidatos tienen gran dificultad en darse a conocer. Antes las campañas duraban entre seis y nueve meses y ahora son 60 días. Eso fue acompañado de muchas restricciones para hacer campañas, lo que beneficia a los candidatos más conocidos. La barrera de entrada que establece la nueva ley para los desafiantes es muy alta”, asegura Gonzalo Müller.

A su juicio, el enorme tamaño de los distritos y circunscripciones es otra dificultad, ya que deja fuera a dirigentes comunales y locales que antes podían acceder a ser diputados, por ejemplo.

La ley es muy académica y poco práctica, y en vez de reducir los problemas o abusos ha generado muchas distorsiones. Se están haciendo campañas muy acotadas, reducidas y eso debilita el voto informado y desmoviliza a los electores. Estamos a 45 días de la elección y no hay ningún ambiente electoral”, plantea el cientista político.

En enero de 2016, durante el debate legislativo de la ley, una investigación del Instituto Libertad y Desarrollo, advirtió que “las excesivas limitaciones en materia de límite de gastos y publicidad electoral sólo serán un impedimento más para los nuevos actores (desafiantes) en política, a la hora de enfrentar a los candidatos titulares (incumbentes) del cargo, quienes ya poseen amplio conocimiento de la unidad electoral, resintiendo en menor medida las limitaciones en los medios efectivos para poder transmitir un mensaje político”.