En conversación con "El Líbero", sostiene que el abogado es "un dialogador más que un negociador" y que "tiene condiciones que lo pueden transformar en un gran ministro".
Publicado el 01.02.2018
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Pese a que el diputado Jaime Bellolio (UDI) reconoce que le sorprendió que Gerardo Varela sea quien lidere desde el próximo 11 de marzo el Ministerio de Educación, dice que lo conoce y que “tiene condiciones que lo pueden transformar en un gran ministro”. Y es que el nombramiento del abogado no ha estado exento de críticas.

En conversación con “El Líbero” el parlamentario, quien es parte de la comisión de Educación de la Cámara de Diputados, explica por qué cree que jugará un buen papel y cuáles serán los próximos desafíos en la cartera. Pero además se refiere al gabinete, a la participación de los partidos políticos y al futuro de la UDI.

– ¿Por qué cree que fue una buena elección?

– En primer lugar, es un tipo brillante, ha sido reconocido en su labor profesional; es honesto, porque dice exactamente lo que piensa y cómo lo piensa; es muy culto, sabe de muchas cosas; es alguien que ha dedicado parte de su vida a generar entendimiento sobre las partes, cuestión que es clave ya que que para hacerlo tienes que saber dónde quieres llegar y cuál es la posición del otro. Él es un dialogador más que un negociador. Es una persona que sabe dialogar. Y por último, no tiene aspiraciones de candidato, lo cual lo hace tener esa libertad de tomar decisiones y posiciones, que puedan ser a veces no entendidas entre los propios y entre los demás, pero que van siempre con el objetivo del bien público por delante. ¿Cuál es ese? uno que él ha dicho en su propia columna: los olvidados de la Nueva Mayoría van ser la prioridad en educación.

– ¿Cuáles fueron esos olvidados?

– Primero, la educación inicial, los más chicos como dijo él. El gobierno habló de ella,  creó una nueva institucionalidad y nosotros votamos a favor. Pero en la práctica, en términos de poder generar allí las condiciones de igualdad de oportunidades hacia el futuro, es algo completamente olvidado. Segundo, la educación técnico profesional, tanto en los liceos, como en los CFT e IP. De nuevo, el gobierno habló de ellos, pero cuando tuvo la oportunidad, los discriminó. Y por último, la calidad en la educación. A este gobierno le interesó mucho más la estructura que lo que ocurría al interior de la sala de clase, con la salvedad del proyecto de carrera docente que fue aprobado de manera unánime al final. Estos tres componentes, ahora tienen que ser prioridad.

– El ministro en su última columna en El Mercurio dijo que los énfasis de su cartera son los que usted plantea, pero que “ahora corresponde perfeccionar esas leyes, si es necesario, para conciliarlas con el programa ganador”, refiriéndose a los tres puntos que usted plantea.

– Este gobierno que se acaba eligió siempre la educación superior como prioridad, es decir cuando había que priorizar en el ámbito de la justicia, entre la educación inicial y la Confech, eligió siempre a la Confech. Y, lo que es más justo, lo que reclaman los ciudadanos, lo que te dice toda la evidencia y el consenso por parte del mundo, es que lo que tú tienes que hacer es escoger la educación inicial porque eso es lejos lo más importante, y es donde pese a que no se ve en el impacto inmediato es donde hay que hacerlo. Obviamente el gobierno dice, nosotros sí lo hicimos, construimos más, pero la cuestión no es esa, no cumplieron con sus promesas, hicieron mucho menos de lo que debieron hacer, y cuando tuvieron la oportunidad discriminaron a la educación inicial.

– Además dijo que “el desafío es sacar la educación del salón del Congreso y volverla a la sala de clases; sacarla de la política y volverla a la docencia y a la investigación.

– Se refiere a que durante los últimos cuatro años tuvimos grandes debates en materia de educación y que parte de ese debate estuvo concentrado dentro del Congreso, y ahora queda el desafío de implementar. Por lo tanto, no es que no vayamos a discutir proyectos de educación, sino que estas grandes reformas que se hicieron, ya se aprobaron. Entonces ahora el desafío es ponerlas en práctica dentro de la sala de clase. Yo, por ejemplo, tengo una muy buena opinión de la subsecretaria de Educación, que tuvo un buen rol en entender los desafíos del futuro, los desafíos de implementación y las prioridades; pero la política no es sólo una persona, sino que un conjunto de personas, y en eso fue la Nueva Mayoría la que escogió siempre políticamente, dándole la razón a quienes tenían más poder en la calle, pero no a lo que era más justo. Esa restricción política fue una que se autoimpuso el gobierno. Creo que el día de mañana, las restricciones políticas que nosotros tenemos que ponernos es ir hacia lo más justo, y eso es la educación inicial, la educación técnico profesional y la calidad en todo sentido.

Gabinete de Piñera y la UDI

¿Qué le pareció el nombramiento del gabinete?

– Me parece que es un buen gabinete. Ahora, si uno pudiese explicar cuál es la línea que permite entender los nombramientos, diría que es de confianza de Piñera, que están súper ajustados a lo que él piensa y también a lo que es el programa de Chile Vamos. En ese sentido, creo que es un muy buen punto de partida, ya que son personas que pueden partir desde el día uno haciendo el trabajo. Segundo, me llamó la atención algunos nombramientos, sobre todo porque no me lo esperaba, más que porque los nombres no sean adecuados. Además de Gerardo Varela en educación, me llamó la atención Alfredo Moreno en Desarrollo Social. Pienso que es una apuesta arriesgada pero súper interesante. Tiene que ver con la disputa ideológica que el Frente Amplio nos ha puesto, en donde ellos consideran que los derechos sociales deben ser garantizados por el Estado. Desde allí se desprende que la hegemonía de la provisión de los servicios sociales tiene que ser -en la práctica-, exclusivo del gobierno de turno, y nosotros creemos que no, que es la sociedad civil la que también puede ayudar a generar las condiciones de bien público y entregar ese bien público. Esa disputa, se puede ver más claramente -además de Educación y Salud-, en Desarrollo Social, entonces poner a Alfredo Moreno, con la trayectoria que él tiene, obviamente es parte de esa disputa de futuro, y me parece que lo que allí pase va a ser súper relevante y me interesa que sea un muy buen ministro.

– ¿Habría esperado quizás que ese ministerio hubiera sido ocupado por la UDI?

– No, más que fuera alguien de la UDI, que para mí no es lo relevante, es el perfil, y creo que en ese perfil, sorprende un poco. Pero, si bien es una apuesta arriesgada, Alfredo Moreno tiene las condiciones para poder hacerlo muy bien ahí. Lo que pasa es que en la previa, a mí me habría gustado que la UDI hubiera elegido causas y a partir de esas, poner los mejores nombres, pero como la UDI decidió no hacer eso -tal como dijo Sebastián Piñera-, diluyeron su posibilidad de poder influir en los nombramientos. Pero a mi me parece que Alfredo Moreno es un buen nombre para este desafío.

– ¿Cómo quedó la representación de la UDI dentro del gabinete?

– La representación de los partidos es menor a la que los partidos se esperaban, y que obedece en parte a lo que dijo el Presidente Piñera, pero también a una realidad que tiene que ver con que acá no va haber ninguna luna de miel, desde el 11 de marzo en adelante será duro, o sea ya está siendo, va a haber una oposición con dos almas que ya se han materializado muy claramente. Una, que quiere ser republicana, que va a esperar y mirar cuáles son las propuestas y luego va a decidir si las apoya o las critica. Ahí hay varias personas que ya se han manifestado, como Miguel Crispi y Vlado Mirosevic; y también en varios sentidos Gabriel Boric, pese a que después se ha corrido. Hay algunos que no sabemos qué es lo que van hacer, que están más callados, como Giorgio Jackson, que no lo he escuchado decir qué tipo de oposición quiere ser. Otros definitivamente dijeron que iban a ser una oposición no constructiva y, en mi opinión, no republicana. Es decir, aquella que puede seguir al líder de esta facción, que es Hugo Gutiérrez, que considera que todos aquellos que no piensan como él y no votan como él, son idiotas. Ellos te dicen que van a organizar marchas antes de que parta el gobierno, son lo que te dicen que se van a oponer a rabiar a cuestiones que ni siquiera existen, son los que están llenos de prejuicios. El gabinete no va a tener ningún descanso.

– ¿Pero, cree que la UDI se vio afectada por sus resultados parlamentarios? Sólo cuenta con cuatro ministros en el gabinete

– No creo que la afectación haya sido por lo parlamentario. Diría que la lógica obedece a si eran más de la línea de Piñera o de la línea de los partidos. Lo cual es razonable, porque un gabinete no es a la pinta de los partidos, sino que es un gabinete para que lleve adelante el programa que se definió de manera colectiva.

¿Cómo le gustaría que estuviera representada la UDI en las subsecretarías?

– La verdad es que a mí me gustaría que se hiciera la misma lógica de la que decía antes, que fuera a través de causas. La causa que yo creo que la UDI tiene que tomar es la de la clase media, y ahí entender y sintonizar con esa derecha social. Por tanto, algunas subsecretarías son muy importantes como salud, educación, economía por el tema de los emprendedores, vivienda y desarrollo social. Creo que ahí se juega gran parte del sello de este próximo gobierno y me encantaría ver a la UDI estando allí. Ahora, si es que uno de los ministros o subsecretarios no son de la UDI a mí me da igual porque eso no significa que nosotros como partido no podamos trabajar con ellos. Al contrario, hay que seguir haciéndolo todavía con más intensidad, y así lo siento.

– Se habló desde el partido que la UDI tenía que ser el corazón del gobierno… ¿Qué piensa de eso?

– El ser corazón no tiene que ver con contar el número de ministros o subsecretarios, ser corazón de algo tiene que ver con que las causas que tu quieres estén expresadas en el gobierno. Por eso, para mí, siempre eran primero las causas y las convicciones y después los nombres y los cargos, y nunca al revés. Esto, porque si promueves causas y convicciones -más allá de si las personas que se nombran son de uno u otro partido-, son llevadas adelante, entonces significa que eres corazón.

– Entonces…

– Ese era mi tema desde hace ocho meses, lo que pasa es que algunos insisten es que cuando yo lo planteaba era porque estaba picado porque habíamos perdido la elección, lo que me parece una miopía impresionante. Lo que dijimos muchos, quinientas veces, es que la UDI el 2009 fue capaz de marcar cuáles eran sus causas de forma muy definida, entonces se podía evaluar si en estas se había avanzado o no, porque eran causas populares, pero a la vez bajadas en temas concretos o políticas concretas, como el postnatal de seis meses, el ingreso ético familiar, políticas para la erradicación de campamentos, entre otras. Todas cosas que se avanzaron, y lo hicieron personas tan talentosas como Felipe Kast. Entonces nadie podría haber dicho que como Felipe Kast avanzó en el ingreso ético familiar, entonces la UDI perdió porque no lo hizo directamente un UDI. ¡Por supuesto que no! Al contrario, ganamos todos porque era parte de nuestro corazón.

– ¿Eso faltó ahora?

– Esas causas creo que no estuvieron claramente definidas en la previa para la UDI. Yo me siento muy bien representado por el programa de Chile Vamos, por lo que planteó el presidente Sebastián Piñera y por tanto, no me queda más que sentirme entusiasmado por apoyar a este gabinete.  Lo que sí es obvio, es que al menos mi posición va a ser siempre constructiva, de aportar ideas, pero tampoco significa ser obsecuentes. Es decir, que si nosotros consideramos que hay alguna cuestión que está derechamente equivocada la haremos ver de manera leal. Lo que pueden esperar de nosotros los ministros, subsecretarios y aquellos que trabajen en el gobierno, es equipo, trabajar en equipo.

– ¿Usted tiene pensado defender estas ideas dentro de la UDI? En oportunidades se ha hablado de su continuidad en el partido…

– Yo no soy vocero de la UDI, pero sí sé que represento una parte muy importante de ella: a algunos que están más silentes, y a otros que no son militantes, pero sí son adherentes. Y sí, por ahora lo que queremos es seguir defendiéndolas al interior del partido. Fue una decisión que tomamos, fue algo que planteamos en el consejo directivo, y queremos seguir impulsando esas causas y convicciones a través de la UDI.

Declaración de principios de la UDI

– El último consejo directivo de la UDI validó el proceso de declaración de principios del partido. Pablo Terrazas, dijo a Emol, que no se trata de “modificarla, sino de actualizarla”.

– Cuando uno actualiza, modifica, es incompatible hacer algo distinto. A mí me parece ridiculo que pensar que porque ahora sí que van a salir algunos conceptos, el partido se moderniza. Es necesario que las declaraciones de principio no hagan referencia a temas coyunturales, imagínense hubiera hecho referencia -si se hubiese hecho de nuevo en 2014-, a la Nueva Mayoría: se acabó en cuatro años. Obviamente no tiene que ver con temas coyunturales, tiene que ver con convicciones más profundas que hay que actualizar, ya que son muy distintas las del año 83 -cuando se hicieron-, al año 2018; y si queremos que perdure y que sea una hoja de ruta hay que modificarla.

– ¿Qué espera del proceso?

– Espero que acá haya apertura y no sentir que la modernidad nos está pasando por arriba. La discusión de políticas de futuro no se basa en lo que pasó hace 40 años. Por supuesto que hay personas que legítimamente son parte de la política de hace 40 años, pero más del 70% del país no habíamos nacido en esa época y lo que a mí más me diferencia del Frente Amplio no es Pinochet o Allende, es sobre la sociedad que queremos construir. Este es un desafío importante para la UDI para saber qué rol quiere jugar. El otro día hacía un análisis que a algunos no les gusta: José Antonio Kast se llevó parte del voto más tradicionalista de la UDI; Felipe Kast se llevó el alma de la UDI capturando jóvenes que sintieran que el camino era el servicio público y también, a la derecha más liberal; y Manuel José Ossandón se llevó una parte de la sintonía con la derecha popular. La pregunta es ¿qué le queda a la UDI entonces en su esencia? Hay algunos que dicen que es el eje conservador, otros plantean que el eje tiene que ser el liberal, yo creo que tiene que ser la derecha social. Y esta, no es solamente una cuestión de política pública, es una cuestión anterior a esa, es la razón por la cual muchos de nosotros estamos en política, es porque queremos un país más justo con más oportunidades y eso tiene que verse plasmado en una declaración de principios. Me parece que es una cuestión esencial.  Una declaración de principios que reconozca que el muro de Berlín ya no está presente, que la guerra fría se acabó, que la actual izquierda es completamente distinta a la de antes, y que ninguno de ellos -excepto algunos-, está planteando transformarnos en Venezuela ni en Cuba.