La llegada de Nicolás Eyzaguirre a la Segpres era una noticia que se anunciaba desde hace diez días. Todo indica que se convertirá en el principal confidente y consejero de la Presidenta, llenando el vacío que dejó la partida de Rodrigo Peñailillo.
Publicado el 27.06.2015
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A primera hora de este sábado, en medio de un feriado largo, la Presidenta Michelle Bachelet hizo un  enroque con el ministro de Educación, Nicolás Eyzaguirre, y lo designó en  la Secretaría General de la Presidencia (Segpres), cargo que estuvo vacante durante 20 días tras la renuncia del ministro Jorge Insunza, por sus asesorías a Codelco y empresas mineras, mientras en paralelo era presidente de la comisión de Minería de la Cámara de Diputados.

En reemplazo de Eyzaguirre en el Mineduc llegó la también PPD, Adriana Delpiano, ex ministra de  Bienes Nacionales y ex Intendenta de Santiago, quien tendrá la difícil tarea de intentar destrabar el paro de profesores de escuelas públicas que suma un mes sin clases.

Hace diez días, el pasado 17 de junio, “El Líbero” publicó un artículo anunciando la llegada de Eyzaguirre a La Moneda, dada su cercanía con la Mandataria y su experiencia política, que se reproduce a continuación.

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El jueves 14 de mayo fue el funeral de Miriam Oyarzún, la secretaria de Rodrigo Peñailillo. Ese día, según comentan en el Ejecutivo, no sólo se despidió a quien había sido una fiel colaboradora del ex ministro del Interior, sino que también fue el sepelio de lo que se conoció como el “bacheletismo”.

Al Cementerio General llegaron Peñailillo, Paula Walker, Alberto Arenas, Álvaro Elizalde y Fernanda Villegas, entre varias decenas de personeros de la Nueva Mayoría. Todos ellos fueron piezas clave para que Michelle Bachelet llegara por segunda vez a La Moneda. Trabajaron en el comando de campaña y acapararon importantes cuotas de poder tras instalarse como ministros en las principales carteras del gobierno. Pero tres días antes del funeral, y tras la crisis generada por la desaceleración económica y los casos SQM y Caval, la Presidenta los sacó a todos ellos de sus ministerios, atentando contra el núcleo del “bacheletismo” y generando un vacío de poder que no se ha resuelto hasta hoy.

En el oficialismo y en la oposición se apostaba a que con la entrada de hombres como Jorge Burgos a Interior y de Rodrigo Valdés a Hacienda, el manejo de la agenda recaería sobre sus hombros, pero en el Ejecutivo algunos señalan que eso no ha ocurrido y que las riendas del país están en manos de un triunvirato femenino, que es el que toma todas las decisiones, dejando poco espacio al comité político. Se trata de la propia Presidenta; de su jefa de gabinete, Ana Lya Uriarte; y de su jefa de prensa, Haydée Rojas.

Para darle sustento al gobierno, y como una manera de resolver varios problemas que tienen aquejado al Ejecutivo, en La Moneda se estaría barajando desde hace unos días la idea de nominar al ministro de Educación, Nicolás Eyzaguirre, como nuevo titular de la Secretaría General de la Presidencia (Segpres), ministerio que lleva 10 días acéfalo tras la inesperada salida de Jorge Insunza.

Según fuentes al interior de palacio, la eventual llegada de Eyzaguirre a la Segpres lo transformaría en el hombre fuerte de La Moneda, ocupando el rol que hasta ahora no ha podido llenar Burgos. Adicionalmente, se resolvería el problema con el PPD, partido que quedaría conforme al tener a un ministro empoderado dentro del comité político, donde quedó sin representantes tras las salidas de Peñailillo e Insunza del gabinete.

Otro nudo que tiene entrampado al gobierno, y que se resolvería con este movimiento, es el de la agenda de Educación. En el oficialismo reconocen que fue un error el anuncio de otorgar gratuidad en educación superior al 60% de los estudiantes más vulnerables de las universidades del Cruch, idea respaldada por Eyzaguirre. Un nuevo ministro podría hacer un replanteamiento de la iniciativa, incorporando también a las universidades privadas, sin tener que pagar los costos políticos que sufriría Eyzaguirre. También se señala que un nuevo secretario de Estado ayudaría a sacar adelante el proyecto de carrera docente tal como fue presentado, pues el gobierno ya cuenta con los votos para aprobarlo en el Congreso.

Ausencia de ministro Segpres retrasa nombramiento de Contralor

Existe otro tema que la Presidenta debe resolver a la brevedad y en el que Eyzaguirre podría servirle de ayuda en la Segpres. Se trata de la nominación del nuevo Contralor General de la República, cargo que está vacante desde el 10 de abril, cuando culminó el período de Ramiro Mendoza.

Desde el oficialismo explican que la ausencia de un ministro Segpres conlleva consecuencias importantes, sobre todo en el nombramiento del titular de Contraloría. En ese sentido, son varias las fuentes del Ejecutivo que señalan que “sin ministro de la Segpres, tampoco hay contralor”.

Esto, porque el titular de esa cartera tiene a su cargo conseguir los votos en el Senado para la aprobación de la propuesta que envíe la Presidenta. Los ex ministros Jorge Insunza y Ximena Rincón ya habían avanzado en las conversaciones con algunos senadores para abordar los criterios para el próximo candidato, pero el proceso quedó congelado tras sus salidas.

Otro de los efectos, según explican senadores de la Nueva Mayoría, es que al no contar con un titular en este ministerio, se entrampa la agenda de probidad y transparencia impulsada por el Ejecutivo, a pesar de que la Mandataria ya haya firmado los proyectos de ley sobre estas materias.

Además, tanto en el oficialismo como en la oposición critican la “falta de diálogo político” con los partidos, tarea que recae en manos de la Segpres. “El Gobierno hace un llamado al diálogo y no tiene ministro para dialogar con la oposición”, sintetiza a “El Líbero”, el presidente de RN, Cristián Monckeberg.

Contraloría descabezada hace dos meses: “ausencia de un freno a la corrupción”

Tras la salida de Ramiro Mendoza, ha sido Patricia Arriagada la que ha tomado el mando durante este tiempo. Si bien su gestión ha sido bien evaluada por distintos sectores políticos, al interior de Contraloría reconocen que la ausencia de un contralor “titular” ha provocado diferentes “efectos negativos”.

En el organismo explican que el contralor debe ser “baluarte en probidad”, además de autoridad en Derecho Administrativo, de manera que su ausencia genera consecuencias sobre todo en tiempos de “desconfianza política e institucional”.

En primer lugar, afirman que este cargo otorga “certeza y seguridad jurídica”, la que se ejerce bajo la atribución “dictaminadora” con la que cuenta el contralor. Esta facultad genera efectos en los órganos de Administración del Estado, por lo que no contar con esta autoridad, involucra “deterioro” en esta atribución, siempre que no se pueda anticipar un criterio de la Contraloría, produciendo importantes “consecuencias políticas”.

Por ejemplo, desde Contraloría indican que esto se vio reflejado en el dictamen que emitió Patricia Arriagada el pasado 22 de abril, que sostenía que los municipios no estaban facultados para organizar bingos. Esto provocó molestia en el PS y en otros partidos, tanto del oficialismo como de la oposición. De hecho, el pasado 2 de junio la bancada de diputados socialista ingresó un proyecto de ley que busca revertir esta situación.

“Faltó criterio político en esa decisión y se atentó contra la confianza de miles de chilenos”, dicen fuentes del oficialismo.

En segundo lugar, Contraloría cuenta con el control de legalidad como otra de sus facultades. Esto, es entendido como un “freno a las arbitrariedades que puede cometer el Gobierno”, además de un “freno a la corrupción”. De esta manera, al no contar aún con un contralor independiente, imparcial y consolidado en el cargo, “se hace más fácil el abuso y el debilitamiento de esta facultad”. De esta manera, se ve afectada la probidad y transparencia.

En este punto, recalcan que el único facultado para decretar si es válida o no una asamblea constituyente, por ejemplo, es el contralor. Además, es el único que podría “frenar” ciertos decretos del Ejecutivo.

Finalmente, otro de los efectos de tener descabezada la Contraloría es que varios de los funcionarios son de confianza exclusiva del contralor, de manera que ante su ausencia, se genera un ambiente interno de inestabilidad en los puestos.

FOTO: AGENCIA UNO