Las diferencias entre ambos dirigentes quedaron en evidencia en las elecciones legislativas de 2017. Desde la colectividad, de hecho, aseguran que fue una competencia "muy tensionada". Y el desafío que viene ahora, dicen, es lograr gobernabilidad en un partido que está dividido en tres: diputados, senadores y la mesa directiva.
Publicado el 26.04.2018
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“Dos palmeras en un mismo macetero”. Así, define un miembro de la mesa directiva de la Democracia Cristiana la relación entre el ex diputado Fuad Chahín y el senador Francisco Huenchumilla. Frase que alude al liderazgo que ambos ejercen al interior de la colectividad, a su potencia, y a lo complejo que significa que estén juntos en un mismo lugar.

Esta tensión se suma a la que ya existe en la DC tras la renuncia de Soledad Alvear, la que sería acompañada por otros militantes, como su esposo, el emblemático dirigente Gutenberg Martínez.

Si bien el senador por La Araucanía descartó, el martes, ser una alternativa para presidir la DC, continuará siendo uno de los principales referentes en el comité de senadores, que en su mayoría están ligados al sector “más progresista” del partido. Liderazgo que ha generado tensión con el, hasta el momento, único nombre que queda en competencia: Fuad Chahín.

“En estos días lo que he visto es más de lo mismo… una lucha sin cuartel por el control del poder, y no un debate de ideas respecto del futuro de Chile. Pero una lucha en que todo vale; la misma que yo ya experimenté en La Araucanía en todas sus facetas”, señaló el ex intendente en la misiva que le envió a Víctor Torres, donde rechazaba la opción de continuar en la carrera para inscribir su lista este viernes, día que vence el plazo para correr en las internas DC.

El extracto, dicen quienes conocen al senador, refleja la compleja relación que tuvo con Chahín, con quien compitió en las senatoriales del año pasado por La Araucanía. Integrantes de la mesa y diputados de la zona sostienen que entre ambos hubo una “competencia dura”.

El diputado DC por la zona, Mario Venegas, asegura a “El Líbero” que “normalmente las competencias políticas son bastante duras y particularmente esta fue bastante tensionada”. Y agrega: “Nosotros estábamos, todos los de la región, un poco preocupados porque, el que eventualmente se enfrentaran por la dirección del partido, Chahín y Huenchumilla, podría revivir esa tensión que se produjo durante la campaña. Eso nos ponía en una dificultad bastante importante a nosotros”.

Fueron 228 los votos por los que Chahín vio alejada la posibilidad de ocupar un escaño en el Senado. Incluso, aseguran que tras su derrota, el ex diputado habría señalado en varias ocasiones que fue el apoyo que él logro para la lista, lo que ayudó, finalmente, a que Huenchumilla resultara electo.

La lucha voto a voto no terminó el días de las elecciones. Luego de que se conocieron los resultados de los comicios, el ex diputado pidió un recuento de votos. “Cuando uno tiene 1.800 votos que no están por ninguna parte, que no cuadran, y hay una diferencia de 251 votos, creo que es legítimo plantearse revisar aquello”, sostuvo en ese momento.

A lo que Huenchumillia respondió: “ Si todo el proceso fue correcto en término de las mesas, en el colegio escrutador, me parece que no es responsable andar diciendo que se han perdido miles de votos ni cosas por el estilo. Yo creo que uno cuando pierde tiene que asumir la derrota”.

Desde el entorno de Chahín aseguran que su derrota le significó un episodio muy complejo. Principalmente, por la seguridad que habría tenido de superar a su compañero de lista y “rival”. Las mismas fuentes agregan que “no ganó Huenchumilla, sino que perdió Chahín”.

Gobernabilidad dividida en tres almas

“En la práctica somos tres partidos, el partido de los senadores, el de los diputados y el institucional”, sostiene un alto dirigente de la DC, al referirse sobre el reordenamiento de fuerzas internas que hoy existe en la colectividad y que podría agudizarse si Chahín llega a la mesa. Por ello, sostienen, el desafío de darle gobernabilidad a un partido que está en crisis, es uno de los trabajos principales que debería enfrentar.

Influyentes miembros del partido explican que ahora el ex diputado tiene un dilema. Si el viernes solo se inscribe su nómina, se impondría “por secretaría” como presidente de la DC. Algo que está permitido, pero que le restaría legitimidad dentro de la colectividad, más aún con los liderazgos fuertes que existen hoy en el Senado y que no se sienten representados por él.

Y se generaría un complejo escenario no solo en Alameda 1460 sino que también en el resto de la oposición. Esto, porque el otrora seguidor del “colorín” Adolfo Zaldívar se ha generado diversos adversarios. Muchos recuerdan, por ejemplo, que el año pasado acusó al entonces subsecretario de Interior, Mahmud Aleuy (PS) de realizar “matonaje de poca monta” tras diferencias que tuvieron por el nombramiento de una autoridad DC en La Araucanía.

También criticó con dureza al ex ministro de Interior, Mario Fernández (DC). “Él no es representante de la DC, es un colaborador de la Presidenta, y no cumple un rol de representar ni defender los intereses del partido, no es garantía de nada”, dijo en medio de la campaña presidencial, con lo que se ganó la animadversión del mundo bacheletista.

El desafió de una mesa “inclusiva”

Algunos dirigentes de la DC sostienen que el “problema no es ganar la presidencia, sino que la DC sea gobernable y que pueda salir de esta crisis”. Y ya han visto en Chahín cierta conciencia de aquello, como el cambio de tono que ha tenido en sus palabras, con un giro más conciliador. “No es nuestro afán darnos un gustito ni pasarle la aplanadora a nadie”, señaló el ex diputado ayer en La Segunda.

Esto va de la mano con el llamado que está haciendo para tener una mesa “más inclusiva”.

Actualmente el ex diputado cuenta con el respaldo de la mayor parte de los miembros de la bancada, como Matías Walker, integrante del lote denominado los “príncipes”; Gabriel Silber, de la “disidencia” y Miguel Ángel Calisto, “colorín”, entre otros. Además, hace unos días, tuvo encuentros con el ex intendente Claudio Orrego, quien se sumaría a su opción. 

Desde el entorno de “los príncipes” se cree que con una figura como el ex intendente en la lista, y otra de la disidencia, como el diputado Víctor Torres -para que sea puente con los senadores- “la DC  aún podría flotar”.