En agosto el INE informó que la población "efectivamente censada" fue de 17.373.831, y que se contabilizaron 6.356.073 viviendas, pero dichas cifras crecieron en 200 mil personas y 143 mil viviendas más en los datos definitivos entregados la semana pasada. En cambio, en el Censo de 2002 -que es comparable con el actual-, las viviendas cayeron en 34 mil y las personas subieron en 66 mil entre ambas mediciones.
Publicado el 27.12.2017
Comparte:

En abril pasado, el Instituto Nacional de Estadísticas realizó el Censo abreviado que había prometido en 2013 la Presidenta Michelle Bachelet durante su campaña presidencial, en rechazo al que hizo el gobierno de Sebastián Piñera en 2012.

Las conclusiones de dicha medición, que fue cuestionada por especialistas nacionales pero validada por expertos internacionales, fueron desechadas por el organismo que dirige Ximena Clark, que sacó de la web toda información relativa a dicho Censo.

Tras la realización del conteo del 19 de abril pasado, el INE entregó el 31 de agosto los “resultados preliminares”, que arrojó una población “efectivamente censada” de 17.373.831 y de 6.356.073 viviendas.

Esa cifra era inferior a las 17.444.799 personas que proyectó el Censo 2012 -realizado cinco años antes-, lo que generó las críticas del ex director del INE, Juan Eduardo Coeymans, porque eso significaría que en dicho período de tiempo “en Chile habrían muerto miles de personas y no habría nacido nadie, y no habría llegado a radicarse al país ninguno de los cientos de miles de inmigrantes. Seguiremos con dudas sobre cuantos somos”.

En dicha oportunidad, Clark aclaró que los resultados definitivos que se entregarían el 22 de diciembre iban a “variar, pues son fuentes distintas. Esto normalmente sucede, pero no serán variaciones drásticas, no será una variación considerable”.

En ese momento, la directora del INE explicó que la diferencia de resultados entre los datos preliminares y definitivos se debía a que los entregados en agosto provenían de las hojas C2 y C3, pero que los definitivos provendrían del formulario aplicado a cada encuestado.

Las dudas que deja el Censo 2017

Tal como advirtió Clark, en los resultados entregados el pasado 22 de diciembre, hubo una importante variación del número de personas censadas, que creció en 200.172, ya que la “población efectivamente censada” fue de 17.574.003.

En todas las regiones hubo aumentos de personas contabilizadas entre ambas mediciones. Las diferencias más importantes ocurrieron en las regiones Metropolitana (+76 mil), Valparaíso (+25 mil), Araucanía y Biobío con 18 mil, seguida de Coquimbo con 15 mil.

El mismo incremento se produjo en el número de viviendas, que creció a 6.499.355 en diciembre, con respecto a agosto. Es decir, hubo 143 mil inmuebles más que los informadas hace cuatro meses.

Lo inédito de la variación, sin embargo, es que el Censo 2002 -comparable con el actual, porque utilizó la misma metodología “de hecho”- arrojó 34.234 viviendas menos entre los datos preliminares y definitivos, y 66 mil personas más, que tuvo una incidencia de 0,44%. Estas cifras distan del aumento de 143 mil viviendas y 200 mil personas de este Censo.

El INE fue requerido ayer por El Líbero para explicar dicha variación, pero hasta el cierre de esta edición aún no entregaba su versión.

Las críticas de especialistas: Falta de transparencia del INE

Especialistas en censos consultados por este medio detallan los problemas de transparencia y metodología que, a su juicio, tendría la medición a cargo de Ximena Clark.

En primer lugar, explican que en las mediciones realizadas anteriormente se incluía en las cifras preliminares el desglose de los tipos de viviendas y el desglose de la población por sexo,  comunas,  provincias y región para concluir con los totales nivel país.

Sin embargo, en los datos preliminares de agosto el INE sólo informó la población por región y el total país, pero no transparentó el desglose del tipo de viviendas y por género. Ello impidió en ese momento determinar las omisiones de viviendas y omisiones de población por comuna y verificar la adecuada distribución de la población por sexo, ahora no ha permitido contrastar a nivel de detalle las diferencias con las cifras finales entregadas este 22 de diciembre.

Sobre el aumento de casas y personas entre los datos preliminares y definitivos, argumentan que en los censos de hecho realizados anteriormente las viviendas finales siempre disminuyen o su incremento es insignificante, porque en las cifras preliminares se produce el error de conteo de sumar hogares en vez de viviendas. En cuanto a la población entre preliminares y finales el aumento es siempre marginal.

“Más extraño son estos aumentos de 200  mil personas y 143 mil viviendas, después que se dijo repetidamente que para evitar los errores del pasado, en este censo los supervisores tendrían una labor de control exhaustivo sobre el trabajo de los censistas, revisando cada cuestionario llenado por el censista y revisando el correcto llenado y totalización de las hojas de resumen de sector, que son las que se usaron para entregar las cifras preliminares”, explican los investigadores a El Líbero.

Para ellos, la hipótesis “más probable”  del “absolutamente inusual y dudoso aumento de viviendas y población”, es que se haya realizado algún tipo de imputación de las viviendas que no fueron censadas en abril de 2017 y de la población asociada a esas viviendas. Esta posible imputación disminuye artificialmente la omisión, en particular de la población en más de un punto porcentual.

Otra crítica que formulan es que el INE no entregó la cantidad de hogares, que son el componente principal de las viviendas ocupadas con personas presentes, ya que para entregar la cantidad de población el organismo primero requiere contabilizar la cantidad de hogares al interior de cada una de estas viviendas.

“La cantidad de hogares permite verificar la consistencia de las cifras de población al obtener un indicador clave que es “tamaño medio del hogar”, es decir cuál es la cantidad promedio de personas en los hogares chilenos, indicador que al no contar con esta información es imposible de calcular”, señalan los especialistas consultados.

El descuadre con cifras del Servel

En El Mercurio de este martes se informó la polémica que ha generado la discrepancia entre los datos entregados por el Censo 2017 y el padrón electoral que informa el Servel. Mientras el padrón es de 14.308.151, la cifra entregada por el último Censo establece en 14.050.253 a los mayores de 15 años. Es decir, habría más personas habilitadas para votar que las que el Censo informa que existen.

Este tema también es abordado por dichos expertos, quienes explican que para disponer de las personas en grupos de edad que entregó el INE es “absolutamente necesario” disponer primero de las respectivas edades individuales y no sólo los grupos de edad de cero a cuatro años, cinco a nueve, 10 a 15 , 15 a 19, etc.

“Esta falta de transparencia impide comparar directamente las cifras de este censo 2017 con el padrón electoral del SERVEL (población de 18 años o más) que deja de manifiesto la gran omisión de población de este Censo”, cuestionan.

Sin embargo, al hacer el ejercicio estadístico de separar del grupo de edad de “15 a 19 años” que entregó el INE el subconjunto de “18 a 19 años”, se puede comparar con el padrón del Servel, la diferencia de población faltante en el Censo 2017 al comparar con el padrón del SERVEL es de  991 mil personas. Incluso más, si se compara la población entregada por el INE para el grupo de “de 0 a 17 años” con las propias proyecciones del INE, la población faltante aumenta en aproximadamente 178 mil personas.

“Tenemos entonces que aun sin la explicación del origen de la población adicional entre preliminares y finales (200.172 personas), la población faltante en este Censo 2017 ya es del orden de 1.168.000  personas”, concluyen.