La primera se registró el sábado, cuando el jeep ruso que trasladaba los restos de Fidel por Santiago de Cuba, se quedó repentinamente en panne y tuvo que ser empujado. La segunda fue el notorio chaleco antibalas que usó Raúl durante la ceremonia fúnebre, reservada sólo para la familia y los más leales colaboradores.
Publicado el 11.12.2016
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Hace una semana se realizaron en Santiago de Cuba los funerales de Fidel Castro, el líder de la Revolución Cubana que gobernó la isla bajo un régimen totalitario por 47 años y que, tras caer enfermo, dejó a su hermano Raúl al mando del país.

Si bien en Chile algunas personalidades como la Presidente Michelle Bachelet siguen haciendo un juicio positivo de la obra de Castro, existe un consenso casi generalizado de que su legado tiene muchísimas más sombras que luces, principalmente por las condiciones miserables en que viven gran parte de los habitantes de la isla y la feroz violación a los Derechos Humanos por parte del Estado en contra de los opositores al régimen.

Pero existen dos postales del fin de semana pasado que parecen la metáfora perfecta de lo que representa la era de los Castro.

autoLa primera se registró el sábado, cuando el jeep ruso que trasladaba los restos de Fidel por Santiago de Cuba, se quedó repentinamente en panne, a pocas cuadras del mítico Cuartel Moncada. La bochornosa situación, que fue retratada por varios medios de comunicación en todo el mundo, obligó a que los guardias que escoltaban el féretro tuvieran que bajar del vehículo para proceder a empujarlo.

Para varios, una imagen lamentable. Para otros tantos, una muestra de que la Cuba maravillosa y adelantada de la que tantas veces alardeó Fidel en foros internacionales no fue capaz ni siquiera de encargarse de trasladar de forma digna sus restos.

“El transporte utilizado para ese movimiento podría haber fallado en cualquier momento por su siempre cuestionable calidad, siendo de los tipos de equipos que desde el inicio de su gobierno impuso el dictador, que prefirió traerlos desde la Unión Soviética y el campo socialista al despreciar, desde antes de que se impusiera el embargo, los transportes y repuestos fabricados por ‘el imperio’, aunque a él personalmente siempre le gustaron y utilizó para sus traslados las marcas ‘capitalistas’ Oldsmobile, Alfa Romeo y Mercedes Benz. El ineficiente y protocolar Chaika blindado soviético que utilizaba a veces era solamente para guardar las formas con sus amigos de la KGB”, señala la crónica del hecho publicada por el sitio opositor, Diario de Cuba.

chalecoLa segunda postal se registró el domingo, en el Cementerio Santa Ifigenia de Santiago, el mismo donde descansan los restos de José Martí. Al final de la ceremonia íntima con que sus familiares y cercanos despidieron a Fidel, Raúl Castro tomó la urna con las cenizas de su hermano y, con sus dos manos, la depositó cuidadosamente al interior de la gigantesca piedra diseñada para la ocasión. Justo cuando hizo ese movimiento, su chaqueta militar se contrajo, dejando entrever lo que testigos y fotógrafos describieron como un chaleco antibalas.

No es primera vez que se comenta sobre los chalecos antibalas que usaría Raúl Castro. En otras ceremonias también se le ha visto con un bulto anormal bajo su chaqueta, cubriendo los órganos vitales. E incluso muchos dicen que el gorro verde olivo que suele usar cuenta con varias hojas blindadas. Sin embargo, la pregunta que varios se hacen por estos días es por qué Castro usa este tipo de protección en una ceremonia privada. Algunos deslizan que podría ser por miedo a un atentado en su contra perpetrado por sus propias filas.