El senador ha tenido posturas individuales distintas con respecto a un mismo tema, pero también con su equipo de campaña.
Publicado el 15.12.2017
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En la extensa campaña presidencial -que terminó la noche de ayer-, los candidatos han tenido que enfrentar diversos foros y entrevistas. Pero el senador Alejandro Guillier ha demostrado contradicciones con su equipo y tener una suerte de “dos almas” con respecto a algunos temas.

En ocasiones ha acusado ser víctima de campaña del terror por parte de la derecha, pero a reglón seguido ha tenido actitudes del mismo tipo. Un ejemplo es que en el matinal de Mega, el miércoles pasado, dijo que “la práctica de asustar a la gente le ha dado rédito a la derecha, siempre han usado ese argumento” y agregó “nosotros no hemos hecho ninguna campaña para asustar a nadie, sino para tratar de difundir nuestros puntos de vista”. Sólo dos minutos después advirtió sobre los riesgos de optar por el ex Presidente Sebastián Piñera: “creo que hoy Chile decide dos Chiles posibles y que va a marcar muchas elecciones posteriores porque va a dar la pauta por dónde va a ir el país. O confirma un camino, que es el que nosotros representamos, o se va hacia un giro a la derecha (…) el país va a entrar en un período de convulsión social, no me cabe ninguna duda”. Pero días antes de la primera vuelta ya había advertido que “si la derecha gana será la persecución más brutal, quieren gobernar para arrasar y seguir profitando del poder y la riqueza”.

El abanderado de la Nueva Mayoría ha tenido otros cambios de postura. El 5 de diciembre, en entrevista con Ahora Noticias, al ser consultado sobre las declaraciones de Sebastián Piñera respecto de los votos marcados, en menos de un minuto el senador entregó dos apreciaciones completamente distintas. “No creo que lo de Piñera sea estrategia de campaña, yo creo que lo de Piñera ha sido un error, pero cuando cometes un error tan grosero, tan grande (…)  es hora de asumir que se equivocó y que pida disculpas al país”, dijo. Sin embargo, luego agregó que “él (Piñera) se siente derrotado y está tratando de desconocer el mecanismo de elección del Presidente de la República para dar un argumento después porque no tiene otra explicación”.

En otra ocasión -en el programa “Candidato llegó tu Hora”- dijo que “lo único que quieren (las isapres) es que la gente se enferme, porque ahí está el negocio: que compren medicamentos, que se hagan exámenes, que se intervenga, que se corten distintas partes del cuerpo, que se las intervengan, que se las estiren o se las saquen”, pese a que en 2006 fue rostro del spot publicitario de esas aseguradoras de salud.

El Tolerancia Cero el periodista Daniel Matamala le preguntó al senador sobre sus dichos y cuál era su posición con respecto de las Isapres, ya que en ocasiones se había mostrado partidario de la inversión privada, a lo que Guillier contestó que “ambas”. 

“¿De verdad creía el 2006, cuando hizo ese spot, que los logros del sistema privado eran inmensos y que se debía ampliar su participación?”, le preguntó Matamala. El presidenciable respondió: “Pero obvio, hoy día representa un 20%. Y te digo cuántas clínicas, el avance científico, el avance tecnológico que tú tienes en el sistema de salud en Chile, ese no es el problema…”. El periodista de CNN le refutó: “¿pero gracias a las isapres?” y Guillier contestó: “Pero si funcionan bien”.

Las diferencias de Guillier con su comando

Alejandro Guillier no solo ha tenido dos “almas” antagónicas, sino que la misma dinámica se ha generado con su comando, liderado por Osvaldo Rosales, en diversos temas relevantes, como el Crédito con Aval del Estado, las AFP y la economía.

El senador intentó cerrar la polémica con su equipo económico al señalar que “quien gobierna no es el ministro de Hacienda, sino que debe gobernar el Presidente y las decisiones políticas se toman y los problemas se resuelven”.

Por ejemplo, en una entrevista con Don Francisco, en Canal 13, Guillier dijo que las AFP “se deberían terminar a largo plazo”, pero Rosales le replicó que ello no está en los planes del candidato sino que “el plan es avanzar hacia un sistema de seguridad social, que es la demanda mayoritaria”.

“No estamos postulando un sistema de reparto, que es insostenible en el largo plazo, aspiramos a un sistema tripartito en el que aporten los trabajadores, las empresas y el Estado, y que además sea mixto”, enfatizó Rosales.

En el debate presidencial televisivo del lunes pasado, el candidato afirmó que en 2009 no hubo crisis económica, sino que Sebastián Piñera recibió el país creciendo sobre 2%, pero ello fue desmentido por el economista de su comando, Luis Eduardo Escobar.

“El senador se equivocó. El 2009 hubo una recesión, tuvimos contracción económica”, señaló Escobar. Agregó que el candidato no es economista y que en ese terreno “discutiendo número a número Piñera tiene una ventaja respecto de Guillier”, y que “en el calor del debate de repente uno se equivoca y frasea mal alguna expresión”.

Sin embargo, el CAE ha sido el tema que más roces ha generado entre el comando y Guillier.

En el último debate el senador por Antofagasta aseguró que en un eventual gobierno eliminará “para siempre” la deuda para el 40% más vulnerable, y contradijo lo que había señalado Rosales de que el beneficio se entregaría “mientras” el estudiante permaneciera en dicho segmento socioeconómico.

Al siguiente día, Luis Eduardo Escobar, economista del comando, admitió que “hoy día no puedo decir cuánto cuesta condonar al 40% que es deudora CAE, que es lo que entendemos es la propuesta del senador Guillier”.

Pocas horas después le salió al paso el jefe programático del comando, Osvaldo Rosales, quien precisó que a los US$10 mil millones que supuestamente cuesta el programa, “hay que agregar lo del CAE y en su momento dijimos que eso significa anualmente un costo aproximado de US$350-US$380 millones. Multiplíquelo por cuatro y va a tener el programa total”, explicó. Es decir, entre US$1.400 millones y US$1.520 millones más costaría el beneficio.

Sin embargo, Escobar señaló ayer que sobre dicha cifra “hay bastante controversia, así que hemos decidido no hablar más de los números hasta que no tengamos acceso directo a los datos. La cifra que nosotros hemos estado manejando es de US$380 millones anuales. Es una cifra en la cual estamos de acuerdo con Rosales y todos los economistas que han revisado esto”.

Pero apuntó sus dardos al Ejecutivo: “La cifra exacta la daremos cuando sepamos exactamente cuál es la situación (…) Cuando nosotros le pedimos información al Gobierno, el Gobierno nos da cifras que son contradictorias”.