En las dos únicas veces que ha hablado, el hijo de la Presidenta ha dado versiones encontradas sobre su participación en la solicitud de crédito al Banco de Chile y el negocio de Machalí, entre otros temas.
Publicado el 23.04.2015
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Desde que se conoció el escándalo de los negocios de Caval -el 6 de febrero-, sólo dos veces ha realizado declaraciones públicas Sebastián Dávalos Bachelet, hijo de la Presidenta Michelle Bachelet, y cónyuge de Natalia Compagnon, socia de la empresa, y en ambas es posible advertir contradicciones.

El cientista político renunció a su cargo de director sociocultural de la Presidencia el viernes 13 de febrero, y dos días después le dio en exclusiva una extensa entrevista a El Mercurio, en que, entre otras cosas, afirmó que la reunión con el vicepresidente del Banco de Chile, Andrónico Luksic, no fue imprudente.

Desde esa aparición,  en que fue muy criticado por distintos sectores políticos, analistas y en redes sociales, el hijo mayor de la Presidenta guardó estricto silencio hasta que debió declarar ante los fiscales Luis Toledo y Sergio Moya el 13 de abril como imputado de los supuestos delitos de tráfico de influencias, violación de secreto, cohecho y negociación incompatible, en el marco de varias querellas presentadas en su contra.

Las contradicciones en las declaraciones de Dávalos sobre el crédito

En la entrevista con El Mercurio, ante la pregunta de por qué asistió a la reunión con Luksic el 6 de noviembre de 2013, respondió que lo hizo porque era trabajador dependiente de Caval, donde se desempeñaba como gerente de proyectos.

Dávalos añadió que no consideraba imprudente su  presencia “por una razón súper sencilla: si yo trabajo en el mundo privado, como llevaba trabajando mucho tiempo, no puedo estar preocupado de lo que pasa en el Gobierno”. Y le replicó a la periodista que Luksic debería responder, y no él, si lo recibió  porque era hijo de la Presidenta.

Sin embargo, en su versión ante los fiscales, y que reveló ayer El Mercurio, aseguró que asistió sólo a petición de su señora la noche anterior porque el otro socio, Mauricio Valero -quien pidió la reunión-, no pudo asistir porque “pasaba por problemas personales muy serios”.

En dicha declaración, además, fue muy enfático en descartar que conociera el proceso de solicitud del crédito hipotecario al Banco de Chile, que duró tres meses. “Por lo que escuché en la reunión, se hizo porque estaba estancado el proceso del préstamo”, le dijo a los fiscales.

En cambio, ante el diario señaló: “El crédito se venía tramitando hace rato (…) Se venía desde hace mucho tiempo trabajando (…) No es que yo haya ido a pedir una reunión y a decir oigan, denme un crédito (…) Ningún banco va a arriesgar un proyecto si no sabe que les van a rentabilizar”.

Antes de la reunión, le dijo a El Mercurio que había visto dos veces a Luksic. La primera, en el Consejo Consultivo Empresarial en el marco de un encuentro APEC, mientras trabajaba en la Dirección General de Relaciones Económicas de la Cancillería (Direcon). La segunda, “en una cosa con más gente”, sin especificar fecha ni el evento. Al fiscal sólo le mencionó un encuentro: “Sólo lo había visto en una reunión”.

Las diferentes versiones sobre el negocio de Machalí

Sobre la compra de las 44 hectáreas en Machalí, que fue posible obtener gracias al crédito, dijo a los fiscales que “desconocía absolutamente los montos con los que trabajaba Caval”.

Versión diferente a lo señalado al diario al explicar la reunión con Luksic: “Se presentó un proyecto que buscaba conseguir financiamiento para comprar un terreno y proyectar sobre él ingeniería (…) Este proyecto, entre comillas, se pagaba solo. En caso de cesación de pagos, como estaba el mismo terreno en garantía, el banco habría ganado igual”.

Lo que contrasta, una vez más, con lo admitido a los fiscales respecto de que su principal preocupación era que se “pagara el crédito por las consecuencias que podía tener en nuestra casa habitación ante la falla del pago”, dado que en caso de que no le pagaran los $6.500 millones el banco embargaría su vivienda particular.

Además, Dávalos señaló a El Mercurio que sabía que el síndico Herman Chadwick “abrió esta oportunidad (del negocio)”, pero a la Fiscalía les dijo que del cierre del negocio se enteró por medio de la prensa: “Recuerdo que Natalia me habló de una especie de remate de un banco de unos terrenos en Machalí”.

Sobre su fecha de vinculación laboral con la empresa, Dávalos Bachelet aseguró al diario que “estuvo hasta la época del crédito, pero después de eso no seguí trabajando ahí”. Lo que contrasta con otra entrevista al mismo diario, en que afirmó que laboró hasta febrero-marzo de 2014, cuando renunció para asumir como sociocultural de la Presidencia. Al fiscal, en cambio, le respondió que no sabía cuándo Caval se hizo dueño de los predios. Lo que ocurrió en enero de 2014 mientras era gerente de operaciones de la empresa.

Litigio por intento de reventa de los terrenos

La reventa de los predios de Machalí a la empresa Aguas Sustentables Chile S.A., de capitales mexicanos, en $27 mil millones –cuatro veces más que el precio de compra- mediante una promesa de compraventa del 6 de diciembre de 2013, marca otra de las importantes declaraciones del hijo de la Mandataria.

Al fiscal le dijo que en su almuerzo con el arquitecto Álvaro Covacevich, tío de Sergio Covacevich, representante de Aguas Sustantables, conversaron sobre temas del patrimonio artístico nacional y cómo preservarlo, y que “no tenía conocimiento alguno” respecto a la intervención del arquitecto sobre los terrenos de Machalí.

Versión que se contradice con lo afirmado al fiscal por Sergio Covacevich, en relación a que Dávalos y su cónyuge le manifestaron el 23 de octubre de 2013 su interés de reunirse para hablarles sobre el terreno de Machalí, encuentro que se realizó pocos días después con la presencia del matrimonio y de Mauricio Valero. “Les comentamos que no somos especuladores inmobiliarios y ese negocio no nos interesaba”, declaró ante la fiscalía.

Covacevich denunció que la oferta de la empresa de la nuera de la Presidenta fue una “maniobra” para atraer terceros compradores, y que nunca dijeron ser dueños de los terrenos, sino que lo ofrecían a título de corredores. “Siempre nos manifestaron que eran mandatados por sus dueños”, le señaló al fiscal el 27 de marzo pasado.

FOTO: ALVARO COFRE/AGENCIA UNO