La desocupación cae en hombres y se dispara en las mujeres, la Administración Pública contrata 14 veces más que el resto de los sectores económicos, se han perdido 50 mil empleos asalariados y bajó número de personas sin deseos de trabajar.
Publicado el 01.07.2015
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El alza del desempleo de 6,6% en el trimestre marzo-mayo, el mayor en ocho meses, que arrojó la medición del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en comparación con el 6,1% de febrero-abril, dejó al descubierto una serie de cifras que encienden una luz de alerta en la rápida precarización del mercado laboral durante el último año.

El aumento de la desocupación ocurre, además, en medio de una polémica por la inédita variación de personas sin deseos de trabajar entre diciembre y febrero (de 422 mil a 757 mil), lo que coincidió con una baja tasa de desocupación hasta abril, y que obligaron a la directora del INE, Ximena Clark, a dar explicaciones ante varias comisiones del Senado y de la Cámara de Diputados.

A lo que se suma el debate parlamentario por la reforma laboral, que aprobó la Cámara de Diputados y se discute en el Senado, y que es rechazada por el sector privado y la oposición, alegando que deteriorará aún más el mercado laboral porque le entrega excesivo poder a los sindicatos y no incluye los actuales desafíos, como mejorar el acceso a las mujeres y jóvenes, dar mayor flexibilidad y potenciar el seguro del desempleo.

CPC pide al Gobierno fortalecer el empleo

El presidente de la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC), Alberto Salas, afirmó ayer que “siempre hemos puesto énfasis en que las políticas públicas deben estar dirigidas a favorecer el empleo, habiendo empleo, puede que ese empleo sea de más calidad, que sea mejor, que sea un circulo virtuoso”.

En tanto, el vocero del Gobierno, Marcelo Díaz, dijo que el incremento lo miran con “mucha atención” y pidió al sector privado “aumentar la capacidad de crecimiento de la economía precisamente para que una variable tan relevante, tan sensible como el empleo no se vea afectada”.

En este contexto, el boletín del INE devela, al menos, cinco cifras que muestran la rápida precarización del empleo durante el último trimestre móvil, lo que está en línea, además, con el bajo crecimiento económico, y una fuerte caída de la inversión privada y desaceleración del consumo.

1.- Baja el desempleo en hombres y se dispara en las mujeres

Lo primero que esconde el promedio nacional de desocupación del 6,6% es la diametral realidad que viven las y los trabajadores del país. El desempleo de los hombres fue de 5,7%, gracias a que cayó 0,2 puntos, en una tendencia a la baja por tercer mes consecutivo; pero el de las mujeres, en cambio, aumentó un punto, pasando de 6,8% en mayo 2014 a 7,8% en mayo 2015.

Esa cifra, de hecho, es el peor indicador de desempleo femenino en dos años (abril de 2013). Anterior a eso, en octubre de 2012, había llegado a 7,9%. A su vez, las cifras globales muestran que 3 millones 230 mil mujeres tienen empleo, pero otras 3 millones 247 mil están inactivas, lo que significa que la participación femenina en el mercado laboral es de apenas 48%, por debajo de la media de los países OCDE de 54,1%.

El elevado desempleo femenino ya se vivió en la crisis económica de 2009 y principios de 2010, cuando bordeó el 10% -tres puntos más que los hombres-, pero el crecimiento económico de los años siguientes, junto a la masiva creación de empleos, lo llevó a su piso más bajo de 6,3% en julio de 2013,  y a apenas una diferencia de 0,3% entre ambos sexos en julio de 2014, para volver a deteriorarse a 2,1% en mayo pasado.

Juan Bravo, investigador de Clapes-UC y especialista en el mercado laboral, afirma que “claramente son las mujeres las que están soportando el peso del deterioro económico. El crecimiento económico sostenido de los años previos logró reducir las inequidades laborales, permitiendo que la tasa de desempleo femenino llegase a ser bastante similar a la masculina. El crecimiento económico elevado y sostenido genera un ambiente en donde los trabajadores escasean, aumentando su poder negociador, lo que permite reducir las brechas de los grupos más postergados”.

El economista  agrega que en el caso de la mujer,  dado que la legislación establece permisos y otros beneficios que el hombre no tiene (replicando una lógica cultural de ausencia de corresponsabilidad en el cuidado de los hijos), encarece artificialmente contratarlas, lo que las deja en una situación de vulnerabilidad ante sus colegas masculinos.

“Así, cuando empeora la situación económica y las oportunidades ya no abundan, vemos que lamentablemente los ajustes en las decisiones de contratación se hacen a través de los trabajadores que le resultan a priori más ‘costosos’ al empleador, en este caso, las mujeres”, señala Juan Bravo.

Un ejemplo de ello es lo que se observa en el sector comercio, donde en el último año se han creado 30.190 puestos para hombres, mientras que al mismo tiempo se han destruido 33.172 puestos de mujeres.

2.- En el último trimestre se perdieron 50 mil empleos asalariados

La precarización del empleo se nota en que entre mayo y abril se perdieron 49.587 empleos asalariados, que son los que entregan mejor protección social, como previsión social, salud y seguro de desempleo, de los cuales casi 44 mil fueron del sector privado. En tanto, se crearon 24 mil 684 puestos de trabajo por cuenta propia, que generalmente no tiene protección social y obtiene casi la mitad de ingresos que los asalariados.

En el último trimestre, a su vez, se destruyeron 26.715 puestos de trabajo asalariado con contrato escrito, 41.728 empleos dependientes con previsión social y 43 mil empleos dependientes con cotizaciones de salud en Fonasa o Isapres.

Desde el punto de vista de la jornada, en el mismo período se perdieron 90.712 empleos a jornada completa, mientras que el subempleo (personas con una jornada parcial pero que desearían y están disponibles trabajar más horas) aumentó en 43.092. Por su parte, el empleo de jornada parcial voluntaria aumentó en 35.504.

3.- Brusca caída de personas sin deseos de trabajar

Variacion personas sin deseos de trabajar sep-mayo 2015

La polémica por las personas inactivas, y por ende, fuera del mercado laboral, se generó luego de que en diciembre aumentará en más de 200 mil quienes declararon no tener deseos de trabajar. En marzo las personas sin deseos de trabajar aumentaron 60,1%, en abril subieron 34,7% y en mayo sólo 8,2%, que es una cifra normal en años anteriores.

Al cuantificarlo por número de personas, el total nacional llegó a 757 mil personas en febrero recién pasado –el 87% residente en la RM-, pero en mayo se redujo a 342 mil. Esto significa una caída de 415 mil personas, muchas de las cuales es posible que se hayan incorporado a la fuerza de trabajo, lo que podría explicar, en gran parte, el alza del desempleo.

“A pesar de la insistencia del INE en atribuir estos movimientos de inactivos sin deseos de trabajar a factores estacionales, el hecho es que la tasa de crecimiento anual, que elimina el efecto estacional, muestra movimientos abruptos tanto al alza como a la baja, los cuales no se habían observado al considerar la serie desde el trimestre móvil enero-marzo 2011”, sostiene el investigador de Clapes-UC, Juan Bravo.

4.- Empleos en Administración Pública crecieron 14 veces más que el resto

Mientras se observa una sostenida debilidad del empleo en el sector privado, la contratación de funcionarios en la Administración Pública (esencialmente el Gobierno y los municipios) tiene una inusitada alza del 9,8% anual en el trimestre marzo-mayo 2015.

En cambio, el crecimiento anual del empleo en el resto de los sectores económicos es de apenas 0,7%. Es decir, el empleo en la Administración Pública (42 mil) creció 14 veces más que en el promedio del resto de los sectores económicos.

Entre los sectores que están destruyendo puestos de trabajo en el último año se cuentan sectores clave como la minería (-9 mil empleos), las industrias manufactureras (-14 mil), el comercio (-3 mil) y el transporte y las telecomunicaciones (-7 mil).

5.- Atacama tiene 8% de desempleo y cinco regiones superan el 7%

En el último año, la tasa de desocupación aumentó en nueve regiones, disminuyó en cinco y no varió en Los Lagos. Pero al medir el trimestre marzo-mayo en relación con febrero-abril, el desempleo subió en 14 regiones y sólo disminuyó en Magallanes.

La fuerte y sostenida caída de la inversión minera disparó el desempleo en la Región de Atacama a 8%, que lidera ese rojo indicador en el país. La cifra contrasta con lo que ocurrió entre 2010 y 2014 cuando llegó a tener 3,7% de desocupación.

En segundo y tercer lugar se sitúan las regiones de Tarapacá y Coquimbo con 7,8%, seguidas por Biobío con 7,6%, Antofagasta y Valparaíso con 7%. La Región Metropolitana registró 6,8%. Las de menos desempleo son Los Lagos (3,5%), Magallanes (4%) y Aysén (4,2%).

FOTO: PABLO OVALLE ISASMENDI/ AGENCIA UNO