"En los últimos 30 años expertos, fundaciones, universidades e instituciones de las iglesias trabajaron velando por la focalización de las políticas sociales en los pobres. Y ahora, cuando se los abandona, los veo en silencio", sostiene el ex ministro de la Segpres en entrevista con "El Líbero”.
Publicado el 18.01.2016
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Su columna “Los pobres tendrán que esperar“, publicada el pasado viernes en El Mercurio, fue comentario obligado entre los políticos y en las redes sociales durante todo el fin de semana. Y es que en el texto, el ex ministro Cristián Larroulet recordó todas las políticas públicas para superar la pobreza que se generaron a partir de la visita del Papa Juan Pablo II a nuestro país –impulsadas por su llamado “¡Los pobres no pueden esperar!”- y que, a su juicio, se han visto amenazadas durante el último gobierno.

Pone como ejemplo el foco de la reforma educacional y señala que el crecimiento económico –que fue un factor clave para lograr que la pobreza disminuyera de forma dramática en las últimas décadas- “se ha debilitado profundamente durante estos dos últimos años, al punto que hemos pasado de tasas de crecimiento en torno a 5% a solo 2%”.

En entrevista con “El Líbero”, Larroulet explica el fondo de su mensaje.

– En su columna usted insinúa que los pobres están postergados en el actual gobierno de la Nueva Mayoría. ¿Por qué cree que está ocurriendo esto?

– La razón es simple: Chile logró entre 1987 y 2013 reducir la pobreza desde un 45,1% a solo 7,8% y la principal causa de ese gran resultado fue el crecimiento económico y el empleo generado. Expertos de derecha e izquierda señalan que alrededor del 70% de esa disminución se explica por el crecimiento. Pero en este gobierno el crecimiento se ha reducido a un mínimo de 2% anual y por ello hacia fines de esta década más de medio millón de pobres no van a poder dejar esa realidad y por ello digo que van a tener que esperar, lo que es muy lamentable.

– En su columna usted también responsabiliza a la política de “derechos sociales universales” que el gobierno promueve, como la gratuidad universitaria…

– Lo que pasa es que esa política sacrifica a los más pobres, ya que cuestiona la acción redistributiva del Estado a través del gasto social. Los derechos sociales universales van en contra de la focalización. El mejor ejemplo es la reforma educacional que posterga a la educación preescolar en favor de la educación universitaria, siendo que los pobres necesitan el acceso a la preescolar para tener educación escolar de calidad y acceso a la universitaria. Hoy por la gratuidad se van a ir US$2.000 millones al 20% más rico de Chile, cuando podríamos haberle dado cobertura total en la preescolar a la mitad de los más pobres que hoy no acceden.

– Usted también reclama por la falta de reacción de la sociedad civil, que acepta esta realidad en silencio. ¿Por qué?

– Así es. En los últimos 30 años expertos, fundaciones, universidades e instituciones de las Iglesias trabajaron velando por la focalización de las políticas sociales en los pobres. Y ahora, cuando se los abandona, los veo en silencio. Me parece que está en riesgo la situación de los más necesitados y por ello creo que hay que reaccionar.

 

FOTO: AGENCIA UNO