En su Twitter y en el diario electrónico 14ymedio.com, la bloguera cubana ha publicado comentarios y notas sobre los pormenores del viaje del Presidente de EEUU a la isla.
Publicado el 22.03.2016
Comparte:

Yoani Sánchez se hizo conocida mundialmente en 2008 cuando la revista Time la puso entre las 100 personas más influyentes del mundo. Hoy, desde su cuenta en Twitter –donde cuenta con más de 695 mil seguidores- y a través de su diario digital 14ymedio.com, la bloguera opositora cubana ha seguido desde cerca la histórica visita del Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a la isla.

El domingo, cuando el Mandatario norteamericano aterrizó en La Habana, twitteo: “¿Habremos entrando al siglo XXI? Difícil saberlo, pero la #Cuba del discurso oficial suena a pasado y esta de ahora, no sé… suena diferente”. Ayer, en tanto, día en que Obama sostuvo una intensa agenda de actividades en la capital cubana, Sánchez utilizó la red social para comentar el encuentro que tuvo el jefe de Estado con Raúl Castro y para protestar por el veto hacia su medio de comunicación

#Cuba Rueda de prensa: Raúl Castro a la defensiva y mirando al pasado. Obama ecuánime y mirando al futuro #ObamaenCuba”, escribió. Y minutos más tarde, posteó otras dos veces: “#Cuba Qué pena ajena me dan las palabras de Raúl Castro… ni siquiera logra enumerar cuatro DDHH” y “#Cuba Ya que no nos dejan entrar en la conferencia de prensa ¿Alguien puede preguntar a Raúl Castro por qué bloquea a @14ymedio?”.

Respecto de la reunión que sostendrá hoy el Presidente de EEUU con personas vinculadas a la oposición, la bloguera escribió: “#Cuba Mañana varios colegas y amigos se encontrará con #Obama #MuchaSuerte @QuéSuVozLlegueLejos”.

La columna de la previa

“Llega al país el Domingo de Ramos, asistirá a un partido de béisbol y ha hablado por teléfono con el más popular humorista de la Isla. El avión de Barack Obama aún no ha aterrizado y ya tiene una legión de admiradores a los que quiere robarles el corazón a golpe de símbolos. Una comida en un paladar, una frase de José Martí en su principal discurso y una mención a Cachita, la Virgen de la Caridad del Cobre, completarían sus próximos gestos de encantamiento”. Así parte la columna de Yoani Sánchez publicada este domingo en el diario 14ymedio.com, en la que analiza desde distintas miradas las implicancias de la visita oficial del Presidente de Estados Unidos a Cuba.

En otro párrafo del texto, la afamada bloguera cubana señala que en esta visita “los símbolos están de parte de Obama. Para la población negra y mestiza su llegada es un recordatorio de cuán remoto parece el arribo a la presidencia cubana de alguno de ellos”. Asimismo, sostiene que “en un país con un serio problema demográfico, donde la mayoría de los jóvenes tiene como sueño emigrar, este mandatario nacido después de los sucesos de Bahía de Cochinos, es leído como una página fresca en el libro de una historia con demasiados volúmenes dedicados al pasado”.

Sánchez también hace hincapié en los integrantes de la comitiva que acompañan a Obama: “Llega, además, acompañado de su familia, a una nación donde nunca supimos con quién estaba casado Fidel Castro y por décadas sus hijos ni siquiera fueron presentados oficialmente en público. Visitará la catedral de La Habana y para el gran discurso del próximo martes ha elegido un histórico teatro, de los pocos lugares en toda la Isla al que la ideología no ha podido quitar sus connotaciones puramente culturales”.

La columna también aborda las esperanzas que los cubanos depositan en la visita de Obama en distintos ámbitos. “Con cada cuerda simbólica que Obama toque del imaginario popular, contrae una responsabilidad. Las expectativas están desbordadas, porque los cubanos quieren aferrarse a cualquier esperanza que les haga creer que el futuro será mejor. Las ilusiones de un alivio económico, el fin del desabastecimiento de alimentos y mejoras en la infraestructura del país, están en su punto más alto este domingo pero tienen una breve fecha de vencimiento (…). La gente quiere que San Obama obre milagros. Han puesto velas en su altar y le han pedido en un rezo que les traiga él la prosperidad prometida por otros hace más de medio siglo. Para muchas familias, el más esperado prodigio se resume en que sea más fácil obtener un plato de comida, un deseo expresado en las calles con todas las posibles rimas que conjugan el nombre de Obama y la manera popular de llamar a los alimentos: la jama. Miles de padres a lo largo del país colocan sobre los hombros del visitante la responsabilidad de convencer a sus hijos de no partir en las balsas de la desesperanza. Creen que él podría detener ese incesante flujo que desangra al país si logra persuadirlos de que una nueva Cuba está a la vuelta de la esquina”, sostiene.

“El prodigio que otros esperan de Obama es la conectividad, como si en el Air Force One, el mandatario estadounidense se hubiera traído consigo el cable de fibra óptica que saque a la Isla de la precariedad en el acceso a internet (…). En las cárceles, miles esperan que el Presidente de EEUU logre una amnistía. Los opositores proyectan mayores espacios políticos y de expresión. En los hospitales los enfermos aguardan por la llegada de recursos que mejoren las deterioradas salas de urgencia y en los campos cubanos la expectativa de acceder a maquinaria y semillas lleva el rostro del Tío Sam”, agrega.

Finalmente, Sánchez hace una analogía entre Obama y Jesús: “Llega a La Habana el primer día de Semana Santa. Lo espera la gloria de su popularidad y la cruz de unas esperanzas excesivas”.

Para ver la columna completa, pinche aquí.

No se puede aplaudir a Obama en el partido de Béisbol

Otra nota publicada en 14ymedio.com da cuenta del icónico partido de béisbol que enfrentará hoy a la selección cubana con el equipo de la liga norteamericana Tampa Bay Rays, al que asistirá Obama y Raúl Castro. Según el reporte, al momento de la entrega de las entradas –las que en su mayoría van a parar a manos de militantes del PC y de funcionarios del régimen-, se da una instrucción verbal clara: “No aplaudir cuando entre Barack Obama y no llevar gorras ni sombreros”.

Para ver la nota completa, pinche aquí.