Varios economistas consultados coinciden en que el nuevo administrador del tesoro público tendrá como desafío elegir entre "tirar la casa por la ventana", como pedía Francisco Vidal a fines del anterior gobierno de Bachelet para intentar mantenerse en el poder, o ajustar el cinturón para no seguir endeudando al país y dañar aún más el complejo escenario fiscal.
Publicado el 01.09.2017
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En el radical cambio de gabinete que hizo la Presidenta Michelle Bachelet, Nicolás Eyzaguirre volvió a Teatinos 120, donde gestionó las finanzas públicas del país con reconocido éxito entre 2000 y 2006, bajo el alero del Presidente Ricardo Lagos, y dejó como legado la alabada regla de “superávit estructural”.

Esta vez, sin embargo, llega a la cartera de Hacienda en otra “versión” de su gestión política, tras impulsar polémicas reformas en Educación y en la Segpres en este gobierno, que han sido duramente cuestionadas por el sector privado, como la eliminación del lucro, el copago y la selección en los colegios particulares subvencionados, la reforma laboral que prohíbe el reemplazo, la gratuidad en la educación superior y la reforma previsional, entre otras.

Surgen, al menos dos preguntas: ¿Cuál versión gobernará Hacienda: el Eyzaguirre de Lagos o el de Bachelet?; y ¿cuál será la tentación principal que enfrentará en los seis meses de administración y en medio de elecciones presidenciales y parlamentarias, en que está en serio riesgo de perder la Nueva Mayoría?

Esas preguntas las responden para El Líbero los economistas José Ramón Valente, Cecilia Cifuentes, Manuel Bengolea y Tomás Flores, de los cuales los tres primeros coinciden que “abrir” la billetera fiscal será su principal tentación. Flores, en cambio, cree que no.

La tentación que enfrentará Eyzaguirre: Abrir la billetera

Valente recuerda que el escenario actual que enfrentará Eyzaguirre se parece mucho al que ocurrió también en los últimos meses del primer gobierno de Bachelet, en 2009, cuando se generó una pugna entre los ministros Francisco Vidal y Andrés Velasco, titular de Hacienda. El primero quería “tirar toda la carne a la parrilla” para intentar ganar las elecciones, pero Velasco impuso la austeridad fiscal.

“Esa disputa se va a reeditar con fuerza y Eyzaguirre va a tener que elegir uno de los dos caminos. El Eyzaguirre con Lagos sería tipo Velasco, y el Eyzaguirre de este gobierno me lleva a pensar que está más cercano a Vidal. Pero esa es la gran elección que deberá hacer”, sostiene Valente.

Por lo mismo, cree que la tentación que enfrentará el nuevo titular de Hacienda será “gastar una enorme cantidad de plata para mejorar las opciones de reelegir a su  gobierno y los parlamentarios de la Nueva Mayoría”. El economista se muestra esperanzado en que “ojalá tengamos una versión del Eyzaguirre del Presidente Lagos y no la versión de este gobierno”.

El socio de Econsult plantea, además, que la salida de Rodrigo Valdés da por terminada la dupla Burgos-Valdés que entró al gobierno con una impronta de diálogo con el sector privado y de moderación de las reformas. Pero sostiene que ello fue en realidad una “cortina de humo que pusieron para tranquilizar a las voces más disonantes y ganar tiempo, pero que la agenda de transformaciones estructurales de más Estado y cero sector privado seguía clarita por detrás”.

También sostiene que Valdés tuvo un daño “bastante grande a su propia reputación” porque tenía la tarea de ser un dique de contención ante el populismo, pero “se rompió el dique” porque no tuvo apoyo en el gobierno.

El complejo escenario fiscal que enfrenta Eyzaguirre

Al igual que Valente, Cecilia Cifuentes, investigadora del ESE Business School, sostiene que la principal tentación de Eyzaguirre será gastar e intentar, a través del presupuesto público, “mejorar la evaluación del gobierno y las posibilidades muy escasas, nunca cero, de mantenerse en el poder. La otra tentación, que ya está pasando, es aumentar la planilla de funcionarios”.

Cifuentes cree complejo el aumento en el precio del cobre, porque podría abrirle el apetito al Gobierno y gastar por sobre el límite del endeudamiento establecido, dejando en peor situación aún las arcas fiscales.

Respecto de los desafíos del titular de Hacienda, identifica la tramitación de la ley de presupuesto y del reajuste salarial de los funcionarios públicos, así como la reforma previsional.

El escenario de Eyzaguirre es bien complejo porque tiene el reajuste del sector público, que  vendrá después del presupuesto. También tendrá la presión de traspasar a los funcionarios a honorarios a contrata y el bono que obtuvieron los trabajadores de BancoEstado”, sostiene la economista.

Manuel Bengolea, gerente general de Octogone, también coincide en que el principal desafío de Nicolás Eyzaguirre “será arbitrar correctamente el actuar entre el Eyzaguirre político del Gobierno de Bachelet, con varias declaraciones desafortunadas, con el Eyzaguirre técnico del Gobierno de Lagos, donde cumplió una labor destacable.  Deberá manejar a una Presidenta, que al contrario que él, no cree en las buenas intenciones del sector privado, y menos en el liberalismo económico”.

Por lo mismo, la tentación a la que debe resistirse es a “ceder a los populistas que sienten, sostienen y creen, que el fisco debe gastar más para su propio rédito electoral.  Ezyaguirre deberá dominar el animal político que lleva adentro para llevar a cabo una tarea que ya hizo y que fue exitosa y técnica”.

Sin embargo, Tomás Flores, ex subsecretario de Economía y académico de la U. Mayor, tiene una postura diferente respecto de la “tentación” del ministro, ya que “ ha pasado por esto antes y creo que será impermeable. Podría aumentar el gasto público en los meses que quedan pero se da cuenta de que no va a alterar sustancialmente el resultado electoral. Entregar un fisco más desequilibrado de como está ahora, creo que no lo hará. Él será refractario a esa posibilidad”.

Además, Flores cree que la ley de presupuesto será un “desafío de baja intensidad” por la alta probabilidad de cambio de la coalición en el Poder, y que Eyzaguirre tramitará una ley que no tendrá que administrar el próximo año.

“Eso lo viví al revés en 2013  como subsecretario, cuando en la tramitación de ley de presupuesto de 2014, ninguna coalición política dedicó mucho tiempo”, sostiene.