Si bien se insinuaron nombres como José Miguel Insulza, José Antonio Viera-Gallo y Camilo Escalona, la Mandataria optó por personeros conocidos por ella y de su confianza. Con Alejandra Krauss fue compañera de gabinete en el gobierno de Ricardo Lagos y Paula Narváez ha sido su asesora por años.
Publicado el 19.11.2016
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En el año 2000, cuando asumió la presidencia Ricardo Lagos Escobar, juraron como ministras Michelle Bachelet (Salud), Adriana Delpiano (Servicio Nacional de la Mujer), Alejandra Krauss (Planificación y Cooperación), Mariana Aylwin (Educación), y  Soledad Alvear (Relaciones Exteriores). Si bien se ha dicho que las dos últimas tienen aspiraciones para llegar al Senado, las otras tres hoy están en el gobierno.

La Presidenta Michelle Bachelet realizó este viernes un ajuste ministerial, donde dejaron su cargos la ministra del Trabajo, Ximena Rincón; del deporte, Natalia Riffo (Más); y de la Segegob, Marcelo Díaz. En su reemplazo asumieron Alejandra Krauss (DC), Pablo Squella (cercano al Más)y Paula Narváez (PS), respectivamente.

Desde la Nueva Mayoría catalogaron la movida simplemente como un mero “reemplazo”. “Cambio de gabinete no ha existido, lo que hay es un reemplazo de tres ministros que se fueron para postular a las elecciones parlamentarias del próximo año”, dijo el senador de la DC, Jorge Pizarro.

En tanto, el diputado PS, Juan Luís Castro, señaló a “El Líbero” que “pudo haber sido más radical en cuanto al comité político, pero este es el elenco que existe y siendo así, lo que se le pide es que tenga mayor pericia política, que haya un diseño de pequeños aspectos de contenido con los cuales quiere terminar la Presidenta y que haga gestión política para unir a la Nueva Mayoría”.

Claro, y es que la Mandataria optó por algo más bien acotado, a pesar de que desde los partidos oficialistas habían dicho públicamente que esperaban que se hicieran cambios profundos, apuntando directamente al comité político, compuesto por el ministro Mario Fernández (Interior), Nicolás Eyzaguirre (Segpres), Rodrigo Valdés (Hacienda) y Marcelo Díaz (Segegob). El último fue el único en decir adiós a La Moneda para buscar un cupo en el Congreso.

Y una vez más la Presidenta buscó a viejos conocidos para la recta final de su mandato. Alejandra Krauss fue contemporánea de Bachelet en el gobierno de Lagos: “ella es una persona de confianza, trabajaron juntas, se conocen de hace muchos años”, dice un parlamentario de la NM. El nombre de la abogada de la Universidad de Chile fue propuesto por la directiva de la DC, junto a Mauricio Jelves, y otros,  pero finalmente su “cercanía con Bachelet” hizo que fuera la elegida.

Krauss, es hija del histórico dirigente de la falange, Enrique Krauss– cercano a los “colorines”- es por eso que un dirigente del partido asegura que “ella es bastante transversal dentro del partido, concita simpatía en los distintos bloques, es un nombre que agrada mucho. Además que nunca ha dejado de trabajar por la DC, lo ha hecho en distintas funciones”.

Una de las sorpresas en el ajuste del cuadro ministerial, fue la llegada de Paula Narváez, a la vocería. Ella trabajó en el primer gobierno de Bachelet, también fue su asesora en ONU Mujeres en Nueva York y en el actual periodo comenzó siendo su jefa de gabinete -cargo que después ocupó Ana Lya Uriarte– y hoy es miembro del segundo piso de La Moneda.

En la decisión de su nombramiento, según quienes conocieron las conversaciones, se privilegió  su “cercanía” con la Mandataria, porque también se manejaban otros nombres. Las opciones que se analizaron fueron vistas desde tres aristas -considerando que la vocería también es parte del comité político y era el único cupo que quedaría disponible-, traer a alguien que tuviera experiencia política, como es el caso de José Antonio Viera- Gallo o José Miguel Insulza, sin embargo se descartó porque, como asegura un funcionario de La Moneda “no habrían venido a ser vocero, tendría que haberse producido un enroque con Interior y la Segpres y la Presidenta ya había decido no mover a Fernández y Eyzaguirre”.

La otra opción era traer a una persona “profesional en la política, con capacidad de llegar a acuerdos” y se insinuó el nombre de Camilo Escalona, y por último -y la que finalmente se escogió- era optar por un personero del círculo íntimo de la Mandataria.“Yo la he visto participar en el comité político, es una persona muy preocupada de la atención de los presidentes de los partidos y de los parlamentarios. Esa sensibilidad ella la tiene, no es difícil tomar contacto con ella ni tampoco llegar a acuerdos”, dice un parlamentario oficialista.

Incluso desde dentro de La Moneda se compara la relación de la Presidenta con Paula Narváez con la que tuvo con el ex ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo. “Los dos fueron sus jefes de gabinete, se pensaba que no le quedaba gente de ese estilo, cercanos y notoriamente conocidos, sin embargo, la elige a ella, es muy decidor”, aseguran, además que “ella ha sido junto con Ana Lya Uriarte, las personas cercanas desde hace mucho, tiene mucha relación humana, es el equipo chico. El diputado Castro comenta que la Presidenta “tiene confianza en ella, no ha sido ministra, pero se entiende que tiene capacidades más que suficientes. La vocería es bueno que esté en manos de una mujer, además va a favorecerle que su vínculo es directo con la Presidenta”.

El tercer cambio lo protagonizó Pablo Squella, el primer deportista en dirigir el Ministerio de Deportes. El ex atleta reconoció estar ligado con el Movimiento Amplio Social (MAS), mismo partido que su antecesora. “Tengo acercamientos al MAS y con otros personeros de distintos partidos, pero mi verdadera cercanía es con el deporte y con la actividad física”, dijo tras ser nombrado.

La decisión de Bachelet y la “evolución del PC”

“La Presidenta sabía que no iba a cambiar a Eyzaguirre y Fernández”, dicen desde La Moneda. Claro, y es que a pesar de las especulaciones el cambio de gabinete no tuvo cambios “contundentes”. En la interna del oficialismo comentan que “ella ya tiene decidido seguir con este equipo político hasta el final , entonces hay que trabajar con esa variable nomás, es una tontera que los presidentes de los partidos sigan pidiendo que salgan (comité político), ya que la Presidenta no lo va a hacer”.

Algo que también llamó la atención fue la permanencia en sus carteras de los ministros comunistas, ya que la intención del partido era que compitieran en las próximas elecciones parlamentarias. Claudia Pascual, ministra de la Mujer, es una de las mejor evaluadas del gabinete, sin embargo, a pesar de que el presidente del PC, Guillermo Teillier, hizo gestiones hasta última hora para tratar de convencerla, ella mantuvo su negativa ya que consideraba que era importante dar señales de lealtad al gobierno. También se especuló que saldría el ministro de Desarrollo Social, Marcos Barraza, pero tampoco se concretó. “Ellos habían comentado en sus equipos que no se querían ir del gobierno. Se está dando una especie de evolución en el PC, antes si el partido pedía, sus militantes obedecían, hoy ellos tomaron su decisión”.