Luego de las críticas que recibió la Presidenta chilena por el modo en que se refirió a la situación de Venezuela en entrevista con el diario argentino La Nación, revisamos las opiniones sobre el mismo tema de varios de sus homólogos.
Publicado el 20.07.2017
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“Depende de lo que usted considere una democracia. Si considera que una democracia es que se elija un presidente de la república por vía electoral, abierta, limpia, entonces la definiría una democracia”, dijo la Mandataria Michelle Bachelet al diario argentino La Nación, en una entrevista (que puede leer completa aquí) que se centró, en sus primeras preguntas, sobre la crisis política, económica y social que vive Venezuela, especialmente tras las intensas protestas lideradas por la oposición que ya suman más de 100 días continuos. La respuesta fue a la consulta de si consideraba que el país que gobierna Nicolás Maduro es democrático.

Un llamado al diálogo y también su preocupación, debido a “la percepción de la oposición es que no son escuchados y puede haber la intención de algunos de pasar a una forma de expresión más dura”, fueron parte de las respuestas. Bachelet también habló sobre el caso de la liberación del dirigente político Leopoldo López. “Creo que es un paso importante, pero efectivamente nos duele que personas hayan muerto producto de los enfrentamientos que hay en las calles”, consideró.

Las declaraciones de la Presidenta chilena fueron criticadas por el director para las Américas de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, quien retrucó que “la crisis en Venezuela no es por falta de diálogo sino por abusos de dictadura cívico-militar”.

Palabras más duras que las de Bachelet han sido las de su par argentino Mauricio Macri, quien en reiteradas oportunidad ha dicho que “Nicolás Maduro es un dictador”. “Es evidente que usted y yo vemos cosas distintas. Donde usted ve enemigos a los que quiere aniquilar, yo veo a venezolanos enojados”,  manifestó quien por entonces no era jefe de Gobierno pero ya planeaba postularse para la presidencia”

Una de las últimas entrevistas en que Macri comentó el tema, fue con el diario español El País, donde dijo: “El kirchnerismo nos llevó al borde de chavizar Argentina y tuvimos que luchar mucho para evitarlo. Sé lo que está sufriendo el pueblo venezolano. Hay que seguir una posición firme, sin eufemismos, diciendo que en ese país no se respeta la democracia, los derechos humanos. Ayudaremos donde podamos a que se salga de este conflicto social, político y económico”.

Entre los comentarios más recientes sobre la situación venezolana está el del presidente Pedro Pablo Kuczynski (PPK), luego de que el pasado domingo más de siete millones de venezolanos acudieran a las urnas a participar en un plebiscito contra Nicolás Maduro y la Asamblea Constituyente. “Saludo al pueblo venezolano por la importante y amplia participación en la consulta popular realizada ayer. Ha sido una expresión democrática de rechazo a la convocatoria de la cuestionada e ilegítima Asamblea Constituyente. Exhorto al pleno respeto de la Constitución venezolana”, escribió en su cuenta de Twitter.

Ya en marzo de este año PPK comparó el golpe de Estado que dio el ex mandatario Alberto Fujimori el 5 de abril de 1992, con lo que ocurrió en Venezuela el 29 de marzo, cuando Maduro decretó que el Tribunal Supremo de Justicia debía asumir todas las funciones de la Asamblea Nacional. “Aquí en el Perú hemos vivido golpes de Estado y eso nos parece que es lo peor que puede ocurrir (…) Me parece que es muy parecido (a lo que vivimos en el Perú). Como dicen en inglés si hace ‘cuac’ y camina como un pato, es un pato”, dijo el presidente en una entrevista con Univisión.

En tanto, no han sido pocas las veces que el presidente brasileño, Michel Temer, ha demostrado su preocupación por Venezuela y hasta se ha ofrecido a enviar medicinas. Y recientemente fue noticia que conversó con Leopoldo López y tras eso, puso en su cuenta de Twitter: “Brasil está al lado del pueblo venezolano. Hay que respetar el Estado de Derecho, la democracia y los Derechos Humanos”. Y en un comunicado divulgado el pasado 18 de julio, la cancillería brasileña “exhortó a las autoridades venezolanas a cancelar la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente cuyas reglas violan el derecho al sufragio universal y el propio principio de la soberanía popular”. El texto también menciona la urgencia de que sean asegurados cuanto antes “las competencias de la Asamblea Nacional, el usufructo pleno de las libertades públicas y la liberación de todos los presos políticos”.

Un paso más es el que ha dado el presidente colombiano Juan Manuel Santos, quien el pasado domingo viajó a Cuba para convencer al gobierno de Raúl Castro que ofrezca un exilio a Nicolás Maduro y su entorno, dentro de esfuerzo diplomático regional para dar salida a la crisis en Venezuela. Santos también ha instado al jefe de estado venezolano a no llevar a cabo la Asamblea Constituyente -que será sometida a consulta popular el próximo 30 de julio- y ha criticado en varias oportunidades la llamada “revolución del siglo XXI”, como denominó a su modelo socialista el ex presidente Hugo Chávez. “Hace 6 años se lo advertí a Chávez: la revolución bolivariana fracasó”, escribió Santos en un tuit el pasado mes de abril.

Fuertes críticas también ha protagonizado el presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, quien ha pedido en múltiples oportunidades la liberación de los presos políticos y que se llame a elecciones presidenciales. “Quiero para Venezuela lo mismo que para España: democracia, DDHH y libertad. Los presos políticos deben estar con sus familias”, había escrito en enero del año pasado. Y este año, demostró su apoyo a la Consulta Popular que organizó la coalición de oposición Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

En abril del presente año, fue titular de varios medios de la región la frase “Venezuela es un drama”. La dijo Tabaré Vázquez, presidente uruguayo, en una entrevista televisada en VTV, un canal de su país. Ahí también pidió “que sean el diálogo y no la confrontación, la resolución pacífica de las controversias y no la violencia, los que resuelvan el problema de Venezuela”. Discurso similar ya había emitido el representante de Paraguay, Hernán Cartes, que en 2016 dijo: “Cuando los derechos humanos y las libertades fundamentales no son respetadas como ocurre en este momento en Venezuela, no podemos permanecer en silencio”. Desde entonces Cartes ha recibido a representantes de la oposición como el candidato presidencial Henrique Capriles y la esposa de Leopoldo López, Lilian Tintori.

Otra línea es la que han tomado Lenín Moreno (Ecuador) y Evo Morales (Bolivia).  “Tenemos respeto por la autodeterminación de cada pueblo, cada pueblo encuentra su vía, su cambio. El principal problema viene cuando creemos que tenemos nosotros la solución para todo”, dijo el ecuatoriano en una entrevista realizada por la agencia de noticias AFP. Y en mayo, durante una visita en Perú, solicitó: “Acudamos con nuestra perspectiva, con nuestra visión de la democracia, si es que hay una falta de respeto a los derechos humanos, si es que creemos que así lo hay en Venezuela, acudamos a las instancias internacionales respectivas”. En tanto, Morales ha sido uno de los principales defensores del sucesor de Chávez. “Bolivia se mantendrá leal a Nicolás Maduro”, ha sido la promesa de Morales a su homólogo venezolano, a quien ha defendido porque es un “presidente elegido con votos”.

Otra ha sido la postura del mandatario mexicano Enrique Peña Nieto, quien en su período presidencial ha procurado ser cauteloso sobre sus declaraciones relacionadas con Maduro, pero según señala el diario El Universal (México), a principios de año ordenó a la Cancillería a levantar la voz ante la Organización de Estados Americanos (OEA) ante el deterioro de la normalidad democrática en Venezuela. “Hago votos porque la vía del diálogo de buena fe y a través de él Venezuela recupere muy pronto y a plenitud el orden democrático”, dijo en marzo.