El ex secretario de Estado le comunicó su renuncia a la Presidenta antes del viaje de la Mandataria a París, el pasado lunes 30 de mayo. Acordaron mantener el tema en absoluta reserva hasta el regreso de Bachelet y que el ex ministro propusiera los nombres para su reemplazo. Y así fue. Burgos fue quien recomendó a Mario Fernández.
Publicado el 08.06.2016
Comparte:

El pasado lunes 30 de mayo la Presidenta Michelle Bachelet viajó a París para presidir la reunión anual de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (Ocde). Sin embargo, horas antes de su partida sostuvo un crucial encuentro con el entonces ministro del Interior, Jorge Burgos, quien le había pedido reunirse en privado. En la cita, el ex secretario de Estado le comunicó a la Mandataria que había decidido renunciar a su cargo por motivos personales, principalmente por cansancio.

La determinación de Burgos tomó por sorpresa a Bachelet, según explican desde el entorno del ex ministro. Por esto, la Presidenta le pidió que la esperara a que regresara de su viaje para anunciarlo de manera oficial y que buscara algunas alternativas para su reemplazo. Y así fue.

Durante la semana en que la Mandataria estuvo de viaje, Burgos optó por mantener un bajo perfil y tuvo escasas apariciones públicas. Fue el subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy, quien concentró las principales vocerías del gobierno en los diferentes temas. De hecho, Aleuy se convirtió en una especie de “escudero” de Bachelet ante las críticas por la querella presentada por la Presidenta contra cuatro periodistas de la revista Qué Pasa, y realizó reiteradas intervenciones desde La Moneda, donde afirmó que “la libertad de expresión no está en juego”.

Cercanos a Burgos reiteran  que “su renuncia previa explica la actitud de Burgos durante el viaje de Bachelet. Ella se va y él no tuvo casi ninguna aparición pública”. De hecho, una de sus últimas actividades en público fue su participación en una feria de reciclaje en Providencia, a propósito del Día del Medio Ambiente.

De esta manera, cuando la Mandataria regresó al país el pasado viernes 3 de junio en la mañana, se reunió nuevamente con el ex ministro del Interior. En esa oportunidad, Burgos le presentó algunos nombres de militantes de la DC que podían reemplazarlo en su cargo. Entre las alternativas que había evaluado el ex secretario de Estado, estaba el entonces embajador de Chile en Uruguay, Mario Fernández, antiguo conocido de la Presidenta, desde la época en que ambos trabajaban en el ministerio de Defensa en los 90.

Burgos propuso su nombre y a la Presidenta Michelle Bachelet le pareció una muy buena alternativa, según comentan quienes conocieron las gestiones, sobre todo porque es un hombre de su confianza. Acordado el nombre, el gobierno inició inmediatamente las gestiones para contactar a Fernández.

Y fue la misma Bachelet quien le pidió por medio de un contacto telefónico que asumiera el cargo. La idea era que el nuevo ministro del Interior llegara lo antes posible al país para anunciar a mediados de esta semana la renuncia de Burgos. “Esto ya estaba acordado hace por lo menos cinco días”, confirman influyentes fuentes del oficialismo a este medio.

La idea de la Mandataria era mantener todo en absoluta reserva hasta el miércoles, por lo que le pidió total discreción a Burgos, quien cumplió a cabalidad la petición de la Presidenta. De hecho, influyentes fuentes de la DC comentan que el ex secretario de Estado no le comentó a sus colaboradores ni a nadie de su partido sobre su renuncia, ni siquiera a sus más cercanos, como el senador y ex presidente del partido, Jorge Pizarro. “No sabíamos nada, nos tomó por sorpresa esta decisión”, dicen desde la tienda.

De esta manera, Burgos llegó ayer hasta la oficina de Bachelet a las 8 de la mañana para presentar oficialmente su carta de renuncia. En el encuentro, que duró 50 minutos, el ex ministro le reiteró a la Presidenta los motivos personales de la decisión, le agradeció la oportunidad de integrar el gabinete, le reconoció que en este último tiempo se estaba sintiendo algo incómodo al interior del gobierno y le comentó que no podía tener a un “ministro del Interior de medio tiempo”.

A la salida del encuentro, Burgos tomó contacto con algunos dirigentes de la DC, entre ellos Pizarro, a quien le comunicó su decisión. Según dicen en la tienda, el ex ministro les comentó a sus más cercanos que no estaba en condiciones de seguir por razones de salud y que ya estaba muy cansado. Más tarde, afuera de su residencia en la comuna de Providencia, dijo a los periodistas que lo esperaban que antes de renunciar había evaluado con la Mandataria tomarse un “permiso sin goce de sueldo”.

Una hora después de que el ex secretario de Estado se reuniera con la Presidenta, el gobierno emitió un comunicado de prensa donde daba a conocer la renuncia de Burgos y la designación de Mario Fernández en su reemplazo. De esta manera, ayer a las 13 horas de este miércoles se realizó el cambio de gabinete en La Moneda, donde Fernández llegó algunas horas antes. Según dicen en el oficialismo, existía sospecha en torno a la “rápida reacción” del gobierno, por lo que en la Nueva Mayoría reconocen que la estrategia y el hermetismo acordado entre Burgos y Bachelet dio buenos resultados.

Las razones de la renuncia

“La razón fundamental de mi renuncia es que estoy cansado físicamente, me pasó la cuenta dos años de trabajo ministerial. A ustedes les consta, llegando entre 7 y 7:15 de la mañana y yéndome muchas veces después de las 9 de la noche. Se me olvidó el calendario y eso me produjo un cansancio físico y alguna repercusión en mi salud (…). Estoy profundamente agradecido de la Presidenta de la República, en primer lugar porque haya confiado en mí en dos ministerios y que haya entendido mis razones personales”, afirmó Burgos ayer tras la ceremonia en La Moneda.

Las declaraciones de Burgos reflejan uno de los motivos de su renuncia, que son las razones personales que le comunicó a la Presidenta Bachelet. “Está complicado, está con mucho estrés”, comentan cercanos a Burgos.

Sin embargo, desde su círculo reconocen que esta determinación la venía pensando hace algunos meses y que hubo una serie de factores que influyeron en su determinación. El pasado 30 de diciembre de 2015, Burgos ya había presentado su renuncia a la Presidenta Bachelet, tras la visita de la Mandataria a la región de la Araucanía, sin el conocimiento del ex Secretario de Estado. Sin embargo, la Mandataria no la aceptó.

Y, según dicen en el oficialismo fue en ese momento en que Burgos tomó la determinación de renunciar definitivamente a mediados de junio al gobierno. “Ese día fue la gota que rebasó el vaso”, dicen cercanos. Esto, principalmente por la poca sintonía con Bachelet que había marcado su gestión en Interior, lo que se había dejado en evidencia en el último tiempo debido a las notorias diferencias en diversos temas. Entre ellos, el aborto, La Haya, el “realismo sin renuncia” y la agenda corta anti delincuencia.

El ex ministro planteó serios reparos al proyecto del gobierno sobre el aborto y con respecto al fallo de La Haya que rechazó la impugnación presentada por Chile, Burgos señaló que era “un mal resultado”, a pesar de que la Presidenta había manifestado que “Bolivia no había ganado nada”.

“Burgos nos había manifestado que estaba cansado, aburrido de las diferencias con el programa de gobierno, sabíamos que renunciaría a mediados de este año, luego de aprobar la ley corta anti delincuencia”, comentan senadores DC. De hecho, también comentan que el pasaje que lo llevará este jueves a Londres por dos semanas lo compró a principios de mayo.

Además, sus cercanos reconocen que no estaba cómodo al interior del comité político. Esto, debido a la poca relación que mantenía con el ministro vocero de gobierno, Marcelo Díaz, y con el titular de la Segpres, Nicolás Eyzaguirre, con quienes cada día conversaba menos. “A Burgos se le hacía difícil trabajar con Eyzaguirre”, dicen en la Nueva Mayoría, y agregan que el ex secretario de Estado no logró convertirse en el “hombre fuerte de La Moneda” y que era Eyzaguirre quien cumplía ese rol debido a su cercana relación con Bachelet.

A esto, se suman sus eternas diferencias con la jefa de gabinete de la Mandataria, Ana Lya Uriarte, y su fracaso como “hombre de los acuerdos”, tras la caída de Enrique Rajevic como contralor.

La soterrada disputa de Burgos y Ana Lya Uriarte

En junio de 2015, cuando las encuestas arrojaban un 62% de desaprobación de la Presidenta, el “segundo piso” de La Moneda concibió un nuevo diseño político para el Gobierno, según explican en el oficialismo. Este nuevo esquema consistiría “concentrar el poder en el segundo piso” y que la Presidenta no delegase poder y fuese ella quien tomara las decisiones en conjunto con su círculo más cercano, dejando en una posición relativamente secundaria a los ministros.

Esta determinación no fue bien recibida por el entonces recién asumido ministro del Interior., ya que el diseño político concebido por Burgos era diferente. El ex titular de Interior llegó al gabinete con la convicción de que es en el “primer piso”, es decir, en el gabinete, donde debe estar concentrado el poder.

Esta situación, según indican en el oficialismo, se puede comparar con el mandato anterior de Bachelet cuando su jefe de gabinete era el ex ministro Rodrigo Peñailillo (2006-2010). Durante esos años, Peñailillo ejerció una importante influencia sobre la Mandataria, lo que se evidenció en el alejamiento y en la pérdida de influencia del entonces ministro del Interior, Belisario Velasco.

En la Nueva Mayoría veían con preocupación esta situación, ya que temían que se repitiera la misma historia con Burgos y que el ex secretario de Estado decidiera abandonar su cargo en forma inmediata. De hecho, desde su entorno recalcaron en su minuto, que “no tendría problema” en hacerlo. “Con jefes de gabinete así de empoderados los ministros del Interior no resisten mucho”, comenta un senador oficialista.

Como sea, Burgos dejó el gobierno con la tranquilidad de que su sucesor será un hombre muy parecido a él en lo político y que su salido fue en los mejores términos con la Mandataria. Ambos se dieron un afectuoso abrazo y ella se llevó la mano al corazón cuando él le regalo el lápiz con el que firmó su renuncia durante la ceremonia de cambio de mando.

FOTO: AGENCIA UNO