Luego de que salieran a la luz las inversiones del socialismo en empresas como SQM, Pampa Calichera y otras que son reguladas por el Estado, en la tienda se ha extendido un hermetismo que ha dejado varias preguntas sin respuesta. A juicio de Patricio Navia y Max Colodro, el camino elegido sería el equivocado.
Publicado el 19.05.2017
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El martes a las 14 horas llegó a Valparaíso el presidente del Partido Socialista, Álvaro Elizalde, a reunirse con la bancada de diputados de la tienda. El ambiente previo al almuerzo no era de los mejores. Gran parte de los parlamentarios reclamaba no haber sido informados de manera prudente sobre el reportaje que emitiría Ahora Noticias -donde se daba cuenta de las millonarias inversiones que la tienda ha realizado en empresas como SQM, Pampa Calichera, Autopista del Sol y Vespucio Norte, entre otras- y que, pese a que ya habían transcurrido algunos días del escándalo, aún no contaban con respuestas concretas por parte del partido. “Todavía quedan muchas dudas que aclarar”, decía un parlamentario socialista a “El Líbero” unas horas antes de que se llevara a cabo el encuentro.

Lo cierto es que después de la reunión el hermetismo continuó intacto. Elizalde informó a la prensa que se convocará a un Comité Central donde se evaluará la crisis, y el jefe de bancada, el diputado Daniel Melo, dijo que “la bancada ha resuelto respaldar de manera irrestricta en cada una de las medidas que ha venido tomando la directiva en esta materia”.

En la reunión que duró dos horas, la tensión fue la protagonista. Los diputados expusieron su preocupación por el manejo comunicacional de la crisis, ya que si bien decían saber que no hubo movimientos ilegales, se había generado una serie de dudas sobre las acciones. Uno de los más críticos fue el diputado Fidel Espinoza, quien manifestó que no ha habido una autocrítica suficiente, y señaló que seguiría con su estrategia crítica en los medios de comunicación.

“Algunos creen que las cosas hay que dejarlas como están y esperar que pase la tormenta; y otros, que es mejor hacer un mea culpa y que se clarifique el tema de SQM, que no está suficientemente aclarado y que sigue generando daño”, dice un personero que estuvo en la cita.

Aún así, Elizalde y su secretario general, Andrés Santander, manifestaron a los parlamentarios la importancia de cerrar filas y mostrar unidad, por lo que dieron algunas luces del procedimiento a seguir. Una de las medidas fue citar al Comité Central. La otra, que todas las vocerías estarán a cargo del timonel del partido, por lo que se acordó que los parlamentarios sólo hablarían con los medios de temas específicos y evitarían referirse a la crisis.

Pese a eso, dice un parlamentario a “El Líbero”, la directiva no entregó mayores detalles sobre cuándo se darán a conocer las características del fideicomiso ciego que por ley deberían tener, ni tampoco sobre la Comisión de Patrimonio. Eso sí, comentan, que advirtieron que en cuanto sea oportuno, lo harán.

Lo anterior explica el silencio irrestricto que ha primado en los últimos días en el socialismo, logrando incluso apaciguar las apariciones en la prensa sobre el tema. Aún así, en algunos sectores de la tienda creen que esta estrategia es errónea, dado que podría terminar peor de lo que comenzó. “Si seguimos con esta lógica se puede transformar en un Caval dos. No podemos esperar a que ya sea demasiado tarde para dar explicaciones”, dice un dirigente del partido.

Para el analista político y académico de la Universidad Adolfo Ibáñez, Max Colodro, a estas alturas “lo más complicado para el PS es no tener claro si efectivamente se acogieron a la nueva legislación que obliga a los partidos con ese nivel de patrimonio a realizar un fideicomiso ciego” ya que “en la medida que no esté claro si el fideicomiso realmente se hizo, ese se convierte en el principal flanco que tiene hoy día el Partido Socialista”.

Pero además agrega que “en este escenario la lógica del silencio es una muy mala estrategia porque inevitablemente impide cotejar y responder a los antecedentes que están apareciendo en los medios de comunicación y que de alguna manera son motivo de los cuestionamientos que hoy día tiene la mesa del PS. En la medida que no se transparentan las versiones que aparecen en la prensa, es una estrategia a la defensiva que solo genera costos, ya que si se deja pasar el tiempo, lo que quedan son las imágenes, que pueden ser verdaderas o falsas, pero que finalmente quedan instaladas y que después es muy difícil remover y modificar desde el punto de vista de las posiciones públicas”.

En esa misma línea, el cientista político de la UDP y la NYU, Patricio Navia, comenta a “El Líbero” que “me parece un error el silencio. Creo que la reacción del Partido Socialista, de la directiva, es negar lo que ha sido una práctica común y razonable. Si uno revisa la prensa hacia atrás, el PS se enorgullece de no haber botado el dinero que les devolvió el Estado y de haberlo invertido de manera independiente y autónoma sin depender de ninguna empresa ni de intereses creados” y añade que “ahora que salió el reportaje, en vez de salir a explicar cuál era el criterio para hacerlo, el partido pareció aceptar inmediatamente una culpa. Se declaró culpable por algo que no tenía nada de ilegal ni impropio”.

Pero otro hecho que ha llamado la atención en estos días es la ausencia de quiénes estuvieron al mando del PS en los años anteriores, dado que Elizalde asumió recién hace un mes la presidencia. Si bien Camilo Escalona habló en el reportaje emitido por Mega, no se ha vuelto a referir a la situación de la tienda; lo mismo el diputado Osvaldo Andrade, quien estuvo al mando de la colectividad previo a que asumiera Isabel Allende, quien tampoco se ha pronunciado.

Para Navia esto tiene que ver con que “lo único que pueden salir a decir es descalificar a Elizalde, ya que él está por un reconocimiento de culpa y seguir avanzando. Pero, al reconocer esa culpa, quedó en una posición muy mala porque significa que todos sus predecesores son responsables de algo malo, cuando quienes estuvieron antes dicen ‘no hicimos nada malo”, entonces “lo que están diciendo los ex presidentes es que Elizalde se defienda solo y veamos hasta donde llega”. Esto, dice el cientista político, porque el actual presidente del socialismo además fue secretario general en la directiva de Osvaldo Andrade y también “miembro del consejo general por mucho tiempo, entonces decir que no sabía también es complicado. Él debería tener algún sentido de responsabilidad con las directivas anteriores de las que formó parte y con el partido del que hoy es presidente”. Colodro comparte lo anterior y sostiene que “el silencio de los ex presidentes es de alguna manera una muestra de soledad y de las dificultades que está viviendo Elizalde”.