Durante el último año la prensa especializada de Europa y EE.UU. ha cuestionado los cambios del Gobierno, señalando que el “milagro de Chile va en reversa”, que nuestro país encarna la “nueva mediocridad” y que se está produciendo una “profecía autocumplida”.
Publicado el 25.10.2015
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Las reformas estructurales que intenta llevar adelante la Presidenta Michelle Bachelet no sólo han generado amplio debate en nuestro país, sino que están siendo monitoreadas detallada y sistemáticamente por los principales e influyentes diarios y revistas del mundo, como The Financial Times, The Wall Street Journal y The Economist.

La prensa ha puesto especial atención en nuestro país, que ha bautizado como el “milagro chileno” por haber sostenido un alto crecimiento durante las últimas tres décadas, reducir la pobreza del 50% al 11%, aumentar los ingresos per cápita de US$5 mil a 20 mil, entre otros logros.

La más reciente publicación fue este viernes en el semanario inglés The Economist con el artículo “Control de daños en Chile, el reacio retiro de Michelle Bachelet hacia el centro”, que advierte que nuestro país “enfrenta un riesgo real de perder su camino y que la historia culpe a Bachelet”.

La consigna “realismo sin renuncia” que bautizó la Mandataria es una frase “preocupantemente contradictoria”, según el semanario londinense, que sostiene que nuestro país “no es más el modelo de América Latina”, y que el Gobierno “no hará nada para tranquilizar a los inversionistas”.

“Los clanes empresariales de Chile se equivocan al oponerse a todo cambio, porque para seguir creciendo el país necesita una mejor educación, mejores servicios públicos, mercados más competitivos, más meritocracia y menos privilegios”, sostiene The Economist.

Pero también afirma que Bachelet se equivocó en la forma de hacer las cosas, porque “lo que a los chilenos les importa más es la falta de igualdad de oportunidades y la movilidad social, la oportunidad de participar en el ‘modelo’ en vez de abolirlo, como ella ha coqueteado con hacerlo”.

El vaticinio de WSJ: “El milagro de Chile va en reversa”

El comienzo de las críticas extranjeras al plan reformista de Bachelet comenzaron en octubre de 2014 cuando The Financial Times publicó un artículo en que sostenía que  “Chile captura perfectamente la frase utilizada la semana pasada en la reunión del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional: la “nueva mediocridad“. A siete meses del comienzo de la nueva administración de la presidenta socialista Michelle Bachelet, el crecimiento se ha estancado en Chile y la inflación está presionando al alza”.

El diario concluía que dichas reformas del Gobierno arriesgan un bajo crecimiento en el corto plazo en aras del impulso a la productividad que podría demorar décadas en dar todos sus frutos.

Al mes siguiente, en noviembre de 2014, en plena efervescencia de la aprobación de la reforma tributaria, cuando The Wall Street Journal escribió una polémica columna titulada “El milagro de Chile va en reversa”.

Entre otras afirmaciones, sostenía: “Bienvenidos al Chile de Bachelet, en el que la  libertad es un problema porque perturba el mundo feliz de igualdad de los socialistas. Aprender más ahora o ganar más después son síntomas de injusticia a los ojos de la Presidenta y los militantes de su partido”.

El artículo, firmado por la periodista Mary Anastasia O’Grady, argumentaba que para entender por qué las perspectivas del “milagro chileno son tan oscuras y la inversión se está desplomando, no hace falta ver más allá de la obsesión de este gobierno por frenar a aquellos que patinarían por delante del grupo”.

La columna cuestionaba el alza de impuestos en el capital y el consumo para “ahogar a la clase inversionista, haciéndola más pobre para que la inequidad caiga. Sin embargo, es más probable que las disparidades de ingresos aumenten ya que los ricos tienen formas de proteger sus ingresos mientras que los pobres dependen de la creación de empleos a partir de la inversión para ganarse el pan de cada día y generar riqueza”.

El entonces ministro de Hacienda, Alberto Arenas, minimizó la publicación, admitiendo que no la había leído y cuestionando a la periodista  que “en muchos años no ha cambiado de opinión”.

En diciembre, The Financial Times publicó otra nota en que cuestionaba a nuestro país  por replantear el experimento de libre mercado: “Durante 30 años Chile ha sido un laboratorio de economía de libre mercado, con las pensiones privatizadas e incluso un sistema de vales escolares diseñado por Milton Friedman, el padrino de la economía de Chicago, quien una vez describió el éxito de Chile como un milagro”.

El artículo planteaba que el problema de las reformas era que muchos temían que los “métodos anti mercado” de Bachelet terminarían dañando el modelo económico, e incluso, un inversionista extranjero había admitido por “se pueden sentir los fantasmas del pasado (Allende) por todos lados”.

Esa vez el ministro Arenas sí leyó la nota del diario inglés y replicó que “quienes tienen miopía se preocupan sólo del corto plazo, no ven la realidad en Chile como ese medio”.

Sin embargo, en abril de este año The Financial Times valoró que la economía Chile “ilumina en medio de la oscuridad” en América Latina, y que habían señales de que puede seguir avanzando.

“A pesar de la agitación política de Chile, las perspectivas para la economía del país son alentadoras, revelando una posible salida para una región atrapada en una recesión”, sostenía el diario.

The Economist: “Cambios son necesarios pero el proceso está lleno de riesgos”

En mayo pasado, el semanario advirtió que los cambios en el país son necesarios pero que el proceso está “lleno de riesgos”, como la reforma tributaria que “arriesga desincentivar la inversión”, y que algunos ven un “acercamiento hacia el populismo argentino”.

The Financial Times volvió a la carga con otra nota del 20 de octubre, en que sostiene que “el pesimismo en Chile se convierte en una profecía autocumplida”  que socava la capacidad para capear las condiciones tormentosas en la economía global sobre la base de un manejo económico sólido.

El diario hace mención a la reforma laboral que aumentaría el poder de los sindicatos y que ha causado una “profunda inquietud en las empresas”.