El senador y abanderado de la Nueva Mayoría, previo a su discurso de proclamación del domingo, había cuestionado la implementación de las reformas y el diagnóstico de la Presidenta Bachelet sobre el país. Pero ahora señaló que no retrocederá "un metro" en los avances "que hemos logrado".
Publicado el 13.06.2017
Comparte:

Pasado el medio día del domingo llegó el abanderado presidencial Alejandro Guillier, junto a su esposa, Cristina Farga, a un Teatro Caupolicán con alrededor de 4 mil personas, en su mayoría militantes y personeros de los partidos que lo apoyan (PR, PS, PPD, PC, MAS e IC). El acto, en donde las distintas colectividades entregaron sus propuestas programáticas al abanderado, marcó un antes y un después en la forma en que está recorriendo el camino para llegar a La Moneda.

“Les digo desde ya, hemos avanzado mucho y no habrá mirada atrás, no vamos a retroceder un metro en los avances que hemos logrado. Eso es lo que está en juego en las próximas elecciones presidenciales”, dijo el candidato ganándose la ovación del público presente y mostrando un evidente giro en su discurso. Una muestra de ello, es que en marzo -en el marco de un encuentro ciudadano- se había mostrado crítico con la Presidenta Michelle Bachelet diciendo: “como está el país se está quedando atrás, le están sacando ventaja Bolivia, ¡Bolivia!, Perú, Ecuador. Chile se quedó atrás. No está tomando decisiones estratégicas casi en nada, está paralizado, perdió la confianza, no se atreve a soñar nuevamente… Yo creo que la Presidenta hizo un esfuerzo por cumplir el programa, pero miró Chile desde arriba”.

Pero no fue lo único; el día de la proclamación también celebró el avance en educación y en gratuidad señalando que “con orgullo sentí las palabras de nuestra Presidenta cuando dijo que 257 mil jóvenes han accedido gratuitamente a la educación superior”, y agregó: “lo está haciendo bien la Presidenta. Mucho más de lo que creen y mucho más de lo que le reconoce la prensa”.

Lo cierto es que hace unos meses el mismo Guillier había dicho que “tenemos que definir mejor qué vamos a hacer con la reforma educacional, que obviamente ha tenido problemas de diseño que son significativos”, y añadía que “hay que rectificar algunas reformas, simplificar otras, como la reforma tributaria, que es muy engorrosa”.

Guillier sufrió una metamorfosis. Ya no era más el candidato independiente, alejado de los partidos y que había criticado en duros términos no sólo la implementación de las reformas de la administración actual, sino que también el diagnóstico que hizo del país la propia Presidenta Bachelet; ahora, en el acto, rodeado de los partidos y de sus líderes, era quien defendía y aseguraba que los cambios continuaban.

El cambio de Guillier en tres actos

La modificación en el relato del senador por Antofagasta, si bien se da de golpe en la proclamación, se produce -según quienes lo conocen-  por tres factores específicos que se han ido potenciando durante los últimos meses y que tienen su punto de explosión en la  última encuesta CEP, donde el senador se muestra como el candidato más competitivo de la centro-izquierda frente al abanderado de Chile Vamos, Sebastián Piñera.

Una de las principales críticas que se habían hecho al abanderado de la Nueva Mayoría era la falta de propuestas programáticas para un eventual gobierno. Lo cierto es que las ideas matrices de la administración de Bachelet, de las cuales él se había desmarcado, las comenzó a tomar con fuerza la candidata del Frente Amplio Beatriz Sánchez, bajo la consigna que ella sí implementarías los cambios. Eso generó, dicen sus cercanos, que el senador se quedara sin un camino programático donde posicionarse, por lo que no le quedó más remedio que recuperar los contenidos de Bachelet y el ideario de la Nueva Mayoría, y cambiar el discurso hacia no retroceder y seguir adelante. “En el discurso hay un giro que lo hace irreconocible, muy bacheletista y que apunta a contrarrestar a Beatriz Sánchez, con el problema de que ella siempre le podrá correr el cerco más a la izquierda”, dijo a La Segunda el analista político, Carlos Correa Bau.

Pero esa razón se suma a un segundo acto, a que Guillier se encuentra en medio de una ardua recolección de firmas para hacer viable su candidatura. Una vez que la DC tomó la decisión de ir a primera vuelta y descartar las primarias de la Nueva Mayoría, el abanderado de la centro-izquierda tuvo que optar en su condición de independiente, si militar en uno de los partidos que lo apoyan o reunir las alrededor de 35 mil firmas para poder competir en noviembre.  Eligió juntar las firmas ante notario.

Sin embargo, el escenario ha sido menos auspicioso de lo que esperaban, por lo que tener una buena relación con los partidos y con el gobierno de la Presidenta Bachelet parecen ser una solución “amigable” en el caso de tener que usar el recurso de la militancia; es decir, tener que inscribirse en alguno de los partidos que lo apoyan. “Está sembrando el camino”, dice un parlamentario de la Nueva Mayoría.

Es por eso que un primer indicio fue el anuncio de su comando, que si bien dijo haber conformado con “amigos”, ninguno de los protagonistas –Karol Cariola (PC), Juan Pablo Letelier (PS), Adriana Muñoz (PPD) y Osvaldo Correa (PR)-, son personas alejados de sus colectividades, sino más bien figuras de primera línea dentro de ellas. “La Nueva Mayoría se dio cuenta de que Guillier es quien puede ganarle a Piñera y Guillier se dio cuenta que sin los partidos no puede ganar. Eso explica el orden y el cambio de acción de Alejandro”, dice un parlamentario del PPD.

Con todo, existe un tercer factor que tiene que ver con que Guillier necesita una estructura partidaria para primero juntar las firmas, y luego llegar a La Moneda. Es por eso -dicen en la Nueva Mayoría- que la inclusión de figuras en el comando y el trabajo que están realizando los parlamentarios en terreno son esenciales para llegar a buen puerto. A eso, comentan, se sumó el resultado de la encuesta CEP donde el senador es el único que puede darle la pelea en segunda vuelta a Sebastián Piñera, por lo que la unidad pasa a jugar un rol fundamental y eso -dicen- lo han entendido en la Nueva Mayoría.

Un reflejo de lo anterior es el acto del domingo, donde el conjunto de partidos que lo apoyan lo ungieron como su candidato en el Teatro Caupolicán, incluso aquellos que en algún momento estuvieron por otra opción, ya que hoy por hoy saben que Guillier es quien puede dar la pelea en la presidencial; en tanto, el senador también sabe que necesita a la Nueva Mayoría, a sus partidos, y a sus líderes para tener alguna posibilidad. Guillier “se entrega”, y deja atrás sus “afanes independentistas” porque sabe que de otra manera no hay camino a La Moneda.