Desde el mismo día que el ex Presidente Lagos anunció su candidatura y hasta que el domingo pasado el PS decidiera no optar por él, provocando su retiro de la carrera, los líderes del PC fueron hostiles al ex Mandatario. En la víspera del decisivo comité central PS, Guillermo Teillier salió a apoyar a Alejandro Guillier.
Publicado el 15.04.2017
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El domingo pasado, el pleno del Comité Central del PS debía tomar la decisión si elegir entre el ex Presidente Ricardo Lagos o el senador Alejandro Guillier para que representara al partido como su abanderado presidencial. Un día antes, cuando muchos miembros de la instancia definían por quién votar, el presidente del Partido Comunista, Guilliermo Teillier, en una entrevista con La Tercera lanzaba: “es difícil que el Partido Comunista apoye a Lagos para una candidatura a primaria. Es muy difícil por su historia”, ya que “hay razones históricas que a veces pesan y no es posible no hacerse cargo de ellas. Cuando Lagos fue candidato, el apoyarlo en la segunda vuelta fue muy complejo para el Partido Comunista. El partido casi se dividió (…) Entonces esas tensiones quedaron, sean fundadas o no, pero es una tensión muy fuerte”.  El resultado de la votación fue adverso para Lagos y el PS se sumaría a lo que ya había concretado el Partido Radical: el senador Guillier sería su candidato. 

El lunes, el ex Mandatario se bajaría de la carrera presidencial después de siete meses. Pero también de siete meses de “tensiones” con el PC, partido de la Nueva Mayoría que Lagos nunca pudo conquistar.

El 3 de septiembre de 2016 el ex Presidente Lagos dispararía la noticia a través de su blog: estaba disponible para competir nuevamente y regresar a La Moneda. El anuncio, de ocho párrafos, no cayó bien en el Partido Comunista, cuyos dirigentes anteriormente habían manifestado que no les acomodaba que el ex Mandatario asumiera un liderazgo en la Nueva Mayoría.

Ese mismo día, el miembro del comité central del PC, Juan Andrés Lagos, dejaría claro en radio Cooperativa que existían severas discrepancias con la mirada de Lagos: “porque no es real, es como forzar las cosas, es adecuar a un país a una candidatura presidencial que se presenta como una suerte de gran salvataje a la situación que se vive”. Y continuó: “nosotros como comunistas no creemos que este sea un buen momento para lanzar candidaturas. No creemos que sea un aporte francamente”. Pero Juan Andrés Lagos, hombre cercano a la fallecida Gladys Marín, no fue el único. La diputada Karol Cariola, calificó el hecho como de “anacronismo poco noticioso” y unos días después la diputada Camila Vallejo dijo a T13 que “yo no votaría por Ricardo Lagos”.

Así las cosas, el escenario para Lagos no se veía muy auspicioso. Sólo 15 días después, el alcalde de Recoleta, Daniel Jadue, se mostraba disponible para competir en la presidencial -opción que nunca se concretó- y aprovechaba en El Mercurio de cuestionar a Lagos calificándolo como un “opositor velado del gobierno de la Nueva Mayoría, se ha prestado para que la derecha hable a través de él”, y agregó que “fue partidario del partido del orden, por eso fue tan bien evaluado por los empresarios y un mundo que volvería a votar por él feliz de la vida, porque restituiría el orden”. La opinión de rechazo era generalizada en la tienda.  

A fines de diciembre del año pasado el ex Presidente Lagos invitó a la directiva del Partido Comunista a la Fundación Democracia y Desarrollo en el marco de las reuniones que la tienda había decidido sostener con los presidenciables, para escuchar sus propuestas y evaluar si apoyar a alguna de las cartas oficialistas o levantar una propia. No hubo convocatoria de prensa, el encuentro fue “privado”. Días más tarde, el presidente de la tienda, comentó que “hay elementos de cercanía”, pero rápidamente aclaró que “todos los candidatos saben que el conversar no es ninguna garantía de apoyo de nuestro partido”. Situación que dejó todo igual que antes.

¿Qué pasaba con el PC? ¿Las razones tenían que ver solamente con los “roces” del pasado o había un elemento adicional? Claro, y es que en la interna del PC ya estaban “coqueteando” con el senador Alejandro Guillier.

Pero todo quedaría en evidencia. El 14 de enero el Partido Radical, en la Cúpula del Parque O´Higgins, proclamaba al periodista; paradójicamente unos pasos más allá -en el mismo lugar- el PC celebraba la histórica fiesta de los abrazos. “Yo voy a participar en la proclamación, me invitó el PR, voy a estar allá”, dijo en ese entonces Juan Andrés Lagos.

Pero no fue sólo eso, para que los comunistas pudieran participar de ambos eventos atrasaron en una hora el inicio de su actividad. “Seguramente hay muchos PC o gente de otros partidos que van a ir a la presentación de la candidatura”, decía por esos días el propio Guillier. 

En paralelo, si bien al ex Presidente ya lo había proclamado el PPD, aún no conseguía el apoyo del Partido Socialista y el apoyo ciudadano se hacía cada vez más esquivo. No lograba subir en las encuestas.

Juan Andrés Lagos advirtió algo que permitía sacar algunas conclusiones. “Nosotros tenemos una experiencia concreta. Con el ex Presidente Lagos tuvimos poca convergencia, tuvimos poco encuentro. Más bien tuvimos diferencias, tuvimos muchas tensiones” y agregó que “a nosotros con Lagos no nos fue bien, nos fue mal en ese esfuerzo”.

Si bien el apoyo se veía “esquivo” por ese entonces, en el entorno del ex Presidente creían que a medida que el tiempo avanzara el apoyo comunista llegaría, además que Lagos era partidario de que nadie se restara. 

Lo cierto, es que si bien la “caída” de Lagos no fue directamente provocada por el Partido Comunista, la colectividad sí estuvo permanentemente lanzándole dardos y haciendo heridas difíciles de componer.

El martes, una vez que el ex Mandatario ya había anunciado su retiro, Teillier irrumpiría nuevamente, pero esta vez daba una señal clara diciendo que Alejandro Guillier es “la persona con la cual tenemos más cercanía”.