El ex ministro del Interior prepara su defensa judicial y comunicacional. Sin embargo, no tomaría ninguna decisión hasta que La Moneda fije una nueva estrategia y reconozca la existencia de una pre campaña, ya que ante la Fiscalía él no tiene más opción que admitir que sí la hubo; de lo contrario podría complicar su situación ante la justicia.
Publicado el 02.06.2015
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Ayer durante el comité político de La Moneda -luego de la revisión de la agenda legislativa de la semana- el presidente del PPD, Jaime Quintana, tomó la palabra. “¿Cómo seguirá la estrategia del Gobierno respecto de la campaña y pre campaña de la Presidenta Michelle Bachelet?”, les preguntó a los ministros del equipo político. La interrogante de Quintana es una inquietud que existe en todos los partidos de la Nueva Mayoría y así quedó nítidamente expresado ayer en La Moneda.

Esto, luego de que se estropeara la estrategia de La Moneda de afirmar que la campaña de Bachelet se inició en marzo de 2013 con la llegada de la actual Mandataria al país y negar la existencia de una pre campaña, pese a las distintas revelaciones que en las últimas semanas han dejado en claro la existencia de gestiones realizadas tanto por Rodrigo Peñailillo como por otros actuales funcionarios del gobierno con miras a la campaña presidencial y que fueron financiadas por el recaudador Giorgio Martelli.

De esta manera, los partidos de la Nueva Mayoría insistieron ayer a los ministros del comité político para que La Moneda sincerara la existencia de una pre campaña. “Yo creo que llegó la hora de sincerar ese periodo más allá del nombre, algunos le quieren poner precampaña (…) Cualquier acto de sinceramiento en ese periodo no puede ser reconocimiento de ningún tipo de irregularidad”, explicó ayer Quintana.

Asimismo, la presidenta del PS, Isabel Allende, explicó que la Mandataria no tiene que hablar de una precampaña que no existió del punto de ella, la hicimos nosotros”. En tanto, el líder de la DC, Jorge Pizarro, reconoció que “siempre ha existido actividad relacionada a la pre campaña”.

Ante la preocupación de los líderes oficialistas, los ministros políticos no manifestaron mayores novedades. Sólo se limitaron a explicar que el Gobierno continuaría con su misma postura acerca de la pre campaña y que una nueva estrategia, sería dada a conocer durante los próximos días durante una nueva reunión, que podría concretarse hoy en el Congreso.

“Esto no da para más”, afirmó ayer el presidente del PRSD, Ernesto Velasco

Sin embargo, existe otra razón clave para que La Moneda admita la existencia de una pre campaña. En el oficialismo explican que si el Gobierno continúa negando que sí hubo actividades previas a 2013 para financiar la campaña de la Presidenta, obliga tanto a Peñailillo como a Martelli a contradecir a Bachelet ante la Fiscalía, porque si bien ninguno de los dos tiene intención de dañar a la Mandataria, tampoco quieren complicar su propia situación judicial. De manera que el ex titular de Interior enfrenta dos posibles escenarios: salvarse a sí mismo o salvar a la Presidenta.

Una salida para Peñailillo: reconocer la pre campaña

La primera posibilidad de Peñailillo es contar la verdad completa en caso de que sea citado a la Fiscalía, lo cual es muy probable según quienes conocen de cerca la situación. La verdad consiste en admitir que sí hubo una pre campaña para Bachelet y que todas las actividades que se realizaron, la recaudación, los informes para Martelli, los viajes a Nueva York (que sumarían una docena) se realizaron con fines proselitistas y con la idea de instalar nuevamente a Bachelet en La Moneda.

Con esta decisión Peñaillo quedaría en una posición judicial más “favorable”, ya que sus actividades quedarían enmarcadas en el terreno electoral (cuyos eventuales delitos ya prescribieron) y no en el ámbito de la defraudación sistemática al fisco, o el soborno, el cohecho u otras figuras más complejas. Así lo explicó Carlos Peña en su columna el domingo pasado en El Mercurio. 

“Un grupo de personas tiene derecho a dedicarse a promover ideas y otro grupo, si quiere, a financiarlas mediante una donación e incluso a disfrazar a esta última. En la relación entre ambos no se comete delito alguno mientras el donante no exija decisiones a cambio (si lo hiciera, habría soborno), o el político se comprometa a adoptar una decisión (si lo hiciera, habría cohecho). Pero salvados los casos de soborno o cohecho, en la relación entre donante y donatario no hay delito alguno”, dice.

Si el ex ministro del Interior toma esta postura, se obliga a contradecir la versión de la Presidenta y la deja en un complejo escenario. Esto, debido a que ante la opinión pública existirían dos versiones acerca de la pre campaña de Bachelet, por un lado de la Peñailillo y por otro, la versión de La Moneda, generándose un problema político más que judicial. El ex ministro del Interior se “salvaría”, de cierta manera, pero sería visto como una especie de “traición” hacia Bachelet.

De esta manera, Peñailillo estaría adoptando la misma decisión de Martelli, quien declaró la semana pasada en calidad de imputado ante la Fiscalía. Si bien ha mantenido total hermetismo acerca de su declaración, en su entorno se sabe que el ex recaudador de la campaña de Bachelet reconoció que su actuación fue exclusivamente para la campaña de la Mandataria y que estas actividades se iniciaron antes de 2013. Además, Martelli habría mencionada en reiteradas veces a Peñaillo durante su declaración.

Sin embargo, desde el entorno de Peñaillo, explican que la intención del ex ministro no sería afectar a Bachelet. El ex titular de Interior, ha estado en permanente contacto con su equipo de defensa -conformado por Enrique Correa, Gabriel Zaliasnik y Juan Carvajal -para elaborar su defensa y estrategia comunicacional, la que sólo se concretaría una vez que La Moneda aclare la existencia de una pre campaña y fije una nueva línea de acción. “Hay que esperar que se aclare el cuadro político, por el momento la mejor salida no es una entrevista”, señalan cercanos al ex ministro.

El otro camino: salvar a Bachelet

En la otra vereda Peñailillo tiene en sus manos también la decisión de salvar a la Mandataria. El otro camino es que el ex titular de Interior comparta la tesis de La Moneda y niegue la existencia de una pre campaña. Sin embargo, esta opción sólo beneficiaría a Bachelet y abriría un complejo escenario judicial para el ex ministro.

Esto, debido a que al negar que existieron actividades previas a 2013 destinadas a la campaña de la Mandataria, Peñailillo debería explicar qué fin tuvieron esas actividades. Si no hubo pre campaña, la pregunta es ¿qué objetivo tuvieron los viajes e informes realizados?, lo que abre la posibilidad de que la Fiscalía investigue sobre posible evasión tributaria, soborno u enriquecimiento personal, entre otros.

Una tercera opción sería que se salve Peñailillo y Bachelet. Por eso la insistencia de los partidos del oficialismo a La Moneda para que sincere la pre campaña. Si el Ejecutivo reconoce esta situación y el ex ministro explica que la Presidenta poco sabía acerca de esto, el escenario se tornaría favorable para las dos partes. Este escenario es el que ha sido transmitido desde el entorno de Peñailillo a los personeros del Gobierno durante los últimos días, según explican en el círculo del ex titular de Interior, donde esperan que La Moneda reconozca la pre campaña de Bachelet.

La postura del ex ministro Bitar: “No hay delito, salvo eventuales faltas tributarias que no le corresponde juzgar al Gobierno ni a los partidos”

El ex ministro Sergio Bitar (PPD), quien es cercano a Peñailillo, explica en conversación con “El Líbero” que la mejor estrategia para La Moneda es reconocer la existencia de pre campaña. Esto, debido a que “no existe delito” en esta materia.

“Lo importante es que la línea política reconozca que hubo trabajo en 2012, y que lo valore como legítimo y positivo, y entienda que fue una iniciativa anticipadora de un grupo. La cuestión de cómo se financió debe ser aclarada por cada cual, si el SII lo estima necesario. Precampañas existen y existirán. No están reguladas y podrían regularse a futuro”, afirma, y agrega que “no hay delito, salvo eventuales faltas tributarias que no le corresponde juzgar ni al Gobierno ni a los partidos. Si así se aclara, creo que las cosas se irán despejando ante la opinión pública”

 

FOTO: AGENCIA UNO