Aunque el día en que llegó a La Moneda se autodefinió como "un hombre de acuerdos", ayer el ministro del Interior no logró los 22 votos que requería para instalar a Enrique Rajevic en la Contraloría. En la oposición y en la propia Nueva Mayoría afirman que faltó diálogo y la búsqueda real de un consenso.
Publicado el 15.10.2015
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“El desafío es poder encontrar grandes acuerdos a partir del programa de la Presidenta Bachelet y la Nueva Mayoría, el que busca un país más justo, más inclusivo. Eso se puede hacer con todos”, afirmó el pasado 11 de mayo el ministro del Interior, Jorge Burgos, minutos después de haber asumido el cargo en reemplazo de Rodrigo Peñailillo.

Y es que Burgos llegó a Interior rodeado de expectativas y de buenos augurios, ya que se pensó que restituiría un clima de acuerdos para llevar adelante el programa reformista de Bachelet. Se pensó que el ex titular de Defensa desecharía la teoría de la “retroexcavadora” que había imperado desde el inicio del gobierno. “Escucharemos todas las voces del país, incluyendo a actores sociales y políticos”, explicó al ingresar a La Moneda.

Sin embargo, ayer durante la votación de Enrique Rajevic como nominado para ser contralor, Burgos no logró llegar a un consenso y el Senado rechazó su nominación con 21 votos a favor, 12 en contra y tres abstenciones. “El ministro impuso un nombre, no hubo diálogo como se esperaba”, explican a “El Líbero” influyentes senadores tras la votación del abogado.

De esta manera, este hecho se convierte en la primera “derrota” para el ministro Burgos, según explican desde el oficialismo. Aunque aclaran que no se trata de una derrota en términos de liderazgo en su sector, ya que logró alinear a toda la Nueva Mayoría a favor de Rajevic, sino que fue una derrota para su perfil de “hombre de acuerdos”, como él mismo se autodefinió. “Su especialidad son los acuerdos y acá no se vio eso, no hubo una buena conversación”, comentan.

De hecho, él mismo reconoció que faltó diálogo para abordar este tema. “Me voy con una sensación amarga (…) faltó conversar con más senadores”, afirmó tras la votación.

En tanto, la senadora independiente, Lily Pérez, explica a “El Líbero” que “espero que el ministro del Interior aprenda la lección de que un contralor o un fiscal nacional no es un gallito político, es un asunto de Estado”.

Asimismo, el presidente de la UDI, Hernán Larraín, afirmó tras la votación que “lamento que por razones políticas se haya producido esto. No hubo negociación, no sólo con la oposición, sino que también con la Nueva Mayoría, hubo un error básico en la negociación”.

Fue a fines de agosto en que La Moneda tomó la decisión de no apostar ya por un candidato de consenso como se había planeado en el inicio de la discusión. Esto, por el complejo escenario que enfrentaban algunos de los candidatos del Ejecutivo, como la coordinadora legislativa del ministerio de Hacienda, Macarena Lobos, quien era la carta de favorita del gobierno para reemplazar a Ramiro Mendoza.

Sin embargo, dos semanas después, se dio a conocer que la candidata del gobierno había boleteado para Somae, empresa creada para la administración de fondos de la campaña de Michelle Bachelet en 2013. Por esto La Moneda inició la búsqueda de nuevos nombres y se abrió a la posibilidad de que la candidata no fuera mujer, cuestión que era clave para la Mandataria.

Fue en ese momento en que el ministro del Interior se hizo cargo, aún más, de encontrar al reemplazante de Mendoza y propuso al abogado cercano a la DC y asesor del ministerio de Vivienda, Enrique Rajevic, el cual no prosperó a pesar de las intensas gestiones de Burgos, que se desplegaron hasta último minuto.

Las fallidas negociaciones que no lograron obtener el voto restante

“El gobierno salió a buscar los votos con todo”. Ésa era la frase que se comentaba ayer en los pasillos del Congreso un par de horas antes de la votación del abogado Enrique Rajevic como futuro contralor. Y es que Jorge Burgos realizó gestiones hasta minutos antes de la votación de la Sala del Senado para obtener los 22 necesarios, sin embargo, no lo logró.

A las cuatro de la tarde en punto llegó hasta la Sala el senador PS Fulvio Rossi, quien suspendió su licencia médica para ir a votar. Paralelamente, Burgos sostenía conversaciones con algunos senadores de la oposición e independientes como Hernán Larraín (UDI), Iván Moreira (UDI) y Alejandro Güillier (Independiente), para obtener el voto que le faltaba. Sin embargo, sólo contó con el voto de Guillier; Larraín y Moreira se abstuvieron.

En tanto, durante el fin de semana, sostuvo importantes conversaciones con el senador PS Alfonso de Urresti, y el independiente, Pedro Araya, quienes habían manifestado su rechazo categórico a Rajevic, pero finalmente lo aprobaron.

El “quiebre” de la bancada independiente

Fue a principios de septiembre cuando el gobierno envió el oficio al Senado con el nombre de Enrique Rajevic. Al día siguiente, la bancada independiente decidió rechazar el nombramiento del abogado. Esto, debido a dos antecedentes- una antigua demanda del CDE en su contra y su cercanía con el gobierno- que a juicio de los senadores, eran clave a la hora de votar por el futuro contralor, según explicaron en su momento a este medio.

“Quien sea contralor debe ser una persona intachable, en segundo lugar, respeto la decisión de la Presidenta, pero ha surgido una controversia que debe despejarse, sobre si Enrique Rajevic cumplió o no con todos los requisitos de su beca y respondió a los compromisos que contrae una beca. Un contralor debe tener cumplimiento perfecto y preciso, ya que será el gran controlador y fiscalizador de todas las instituciones, por lo que debe estar en una plano impecable”, afirmó Guillier, lo cual era compartido también por Horvath y Araya.

Sin embargo, los bancada independiente no votó en bloque como se había acordado, a pesar de que el martes en la noche habían decidido votar en contra. Horvath se abstuvo y los senadores Araya y Guillier apoyaron la nominación. Sólo la senadora Lily Pérez mantuvo su postura desde los inicios.

 La “fuerte presión” en la UDI

“Hay dos votos de la oposición”, se comentaba ayer entre algunos senadores minutos antes de la votación. Y es que dos senadores de la UDI,  según explican influyentes fuentes del partido, habrían sentido la presión del gobierno para votar a favor de Rajevic. Por un lado, el presidente del partido, Hernán Larraín, quien conoce de cerca al abogado DC, ya que fue su ayudante en la Universidad Católica, mantuvo hasta el último minuto su decisión, a pesar de que la bancada de senadores de la UDI estaba cuadrada para votar en contra.

Larraín sostuvo una serie de conversaciones con Burgos e incluso se abrió a la posibilidad de votar a favor la semana pasada. El titular de Interior apostaba a tener el voto del presidente de la UDI, pero no lo logró. Además, Burgos intentó con Moreira, quien finalmente optó por abstenerse al igual que Larraín.

El conflicto que se evitó al interior de la Contraloría

La eventual llegada de Rajevic a la Contraloría, según dicen fuentes del organismo, hubiera desatado un gran conflicto interno. Esto, debido a que la entidad apostaban porque el reemplazante de Mendoza fuese de la misma Contraloría o un “abogado independiente de primera línea”. Rajevic no era de su agrado principalmente por su trabajo en tres ministerios lo que lo hubiese obligado a inhabilitarse en materias relacionadas con esas reparticiones públicas.

“No puede ser que no se considere un abogado de primera línea para ser contralor, aquí hay muy buenos candidatos, acá estamos inquietos por eso”, comentan desde la Contraloría.

Por esto, es que tras el rechazo de Rajevic, desde la entidad intentarán nuevamente promover a sus candidatos, como a la actual Contralora (s), Patricia Arriagada; Julio Palaviccini, Jefe de la División Jurídica de la Contraloría; Hernán Fonseca, Jefe División de Personal de la Administración del Estado, entre otros.

 

FOTO: AGENCIA UNO