La periodista chilena Nicole Forttes relata su experiencia "in situ", en medio de las celebraciones del acontecimiento mundial más importante del año.
Publicado el 08.11.2014
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Lo primero que hay que tener claro de la celebración del cuarto de siglo de la caída del Muro es que los actos de celebración se ven muy simples a la vista y no están enfocados al mundo político, sino a las personas.

Por Berlín no se ven autoridades, ni comitivas. Y las calles no están cortadas porque hay Jefes de Estado y de Gobierno en celebraciones oficiales, sino porque hay miles de personas que se mueven entre los puntos históricos de la Puerta de Brandemburgo, el Check Point Charlie, la East Side Gallery, Postdamer Platz o el Mauerpark.

La única polémica se vivió en la inauguración de la celebración –este viernes-en el Parlamento, cuando el cantautor Wolf Biermann dio unas declaraciones que no estuvieron faltas de polémica y que no cayeron muy bien en el mundo político según se pudo ver más tarde en la prensa local.

berlin 4De las veces que he estado en Berlín es primera vez que veo a tanta  gente reunida en estos puntos que mezclan historia con turismo. “Balloon Event” se llama la celebración, que no es más que un recuerdo vivo a través de una “Revolución pacífica” que tiene como protagonista a una instalación de 8 mil globos de helio puestos en hilera que iluminan por  poco más de 15 kilómetros la ruta donde estaba el muro, entre Bornholmer Strasse y la East Side Gallery.

Junto con los globos que marcan el perímetro donde estaba el Muro se puede ver, por ejemplo,  en la zona aledaña al Check Point Charlie, a niños y turistas jugando pasar de un lado a otro mientras van de una esquina a otra diciendo en varios idiomas “acá es lado ruso y esto es de Estados Unidos”.

 

BERLIN 2Los diversos idiomas también se mezclan entre los cien tótems distribuidos a lo largo de la franja de globos que presentan historias personales relacionadas con el Muro.  Son relatos que hablan de muerte tristeza y desolación, que recuerdan víctimas y que también hablan de historias que hoy podrían sonar a anécdotas, como por ejemplo, que en junio de 1988 la policía de la RDA vigiló a más de 4 mil personas que se pararon frente a la Puerta de Brandemburgo con la esperanza de escuchar un concierto de Michael Jackson, que realizaba en el parque que está al frente del Reichtag.

Los “25 años del Muro” es una celebración para la memoria y que cualquier persona que esté este fin de semana en Berlín la debiese hacer personal. Muchos de los testigos de su caída tenemos la suerte de estar vivos y de haber seguido en directo por la televisión uno de los hitos que marca el fin de la historia del siglo XX.

La conmemoración continúa con caminatas nocturnas por los puntos emblemáticos y hoy desde el mediodía con actos artísticos y conmemorativos en Brandemburgo y en la East Side Gallery, para que a las 19:00 los globos que marcaron el Muro sean liberados con mensajes de personas anónimas.