Luego que el ministerio público cerrara la Operación Huracán y acusara un montaje de la policía uniformada para inculpar a Héctor Llaitul y otras siete personas por ataques incendiarios, el agricultor sostiene que la región está viviendo el peor escenario de los últimos 15 años.
Publicado el 27.01.2018
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El presidente de la Corporación Paz en La Araucanía, Juan de Dios Fuentes, tiene su campo en el sector de Pidima, en la comuna de Ercilla. Fue en ese sector donde ocurrieron los atentados previos a la visita del Papa Francisco, pero que hasta el día de hoy se siguen suscitando. “Aquí estamos desde el viernes pasado, tapados de incendios. Nos han quemado, siembras, árboles, pasto y bosques”, señala el agricultor quien cree que en los últimos siete días ya se le han incendiado entre 200 y 250 hectáreas. “Hemos visto a los encapuchados encender los bosques y luego salir arrancando, pero lamentablemente parece que esto ya no es noticia”, dice con voz algo resignada, por todas las pérdidas que ha tenido que soportar durante todo este tiempo.

En medio de su drama particular, Juan de Dios Fuentes analiza también con resignación el cierre de la investigación por parte del Ministerio Público de la operación Huracán, y las acusaciones cruzadas entre la Fiscalía regional de La Araucanía y Carabineros.

– ¿Qué opinión tiene con respecto a que la fiscalía haya cerrado la operación Huracán, luego de denunciar que Carabineros realizó un montaje?

– Derechamente no tiene pies ni cabeza. No puedo entender que Chile, siendo un país pobre, gaste recursos en esta fiscalía de alta complejidad con fiscales que tienen sueldos privilegiados, y no exista ningún condenado en todos estos años. Y ahora, más encima dicen que las pruebas son falsas. En realidad, ya no sabemos a quién creerle.

El problema es que las víctimas, los que hemos sufrido atentados, tenemos una sola realidad. Que la región de la Araucanía ha sido asolada por el terrorismo en los últimos 15 años, y en este escenario esperábamos tener condenas y el resultado ha sido nulo. La fiscalía ha fracasado en todas las causas y en ésta, la que era supuestamente la gran operación policial, termina en una gran pelea entre Carabineros y el Ministerio Público y el gobierno haciéndose el leso. Esto, sobrepasó todos los límites. Estamos viviendo el peor de los escenarios, es un espectáculo lamentable. Cómo es posible que el ente persecutor y los organismos que están asociados a las investigaciones, se encuentren absolutamente peleados.

– ¿Esto va a perjudicar la resolución de los otros casos?

– Sin duda. Esto pone en tela de juicio las pruebas que se hayan entregado en cualquiera de las causas. Todas las personas que están condenadas, lo más seguro es que ahora pidan la revisión de sus condenas alegando que también fueron víctimas de montajes. Esta situación lamentablemente les da credibilidad a lo que vienen planteando durante tantos años, pero los que hemos sufrido los actos de violencia sabemos que esto no es un montaje.

– Particularmente ¿cómo afecta esta situación al caso Luchsinger Mackay?

Ya esa causa era compleja desde el punto de vista de cómo se generaron las pruebas. Y con esto, las pocas pruebas que existían, lamentablemente pierden toda  credibilidad. Y lo digo porque soy un convencido de que las personas que están inculpadas efectivamente fueron las que cometieron el delito. Y en un país normal, se hubiese hecho justicia hace mucho rato.

– Usted dice que no sabe a quién creerle, pero la Operación Huracán se veía muy convincente…

– Era atendible, pero no entiendo la precipitación del Ministerio Público en pedir no perseveran en la investigación, con tanta premura. Lo que sí puedo decir es que estamos siendo testigos de un hecho bochornoso de la institucionalidad chilena, y creo que es lo más grave que ha pasado en la región de la Araucanía en los últimos 15 años que estamos viviendo este conflicto. El Estado de Derecho hace mucho rato que en la Araucanía está perdido, y prueba de ello es lo que está sucediendo entre Carabineros y la fiscalía.