Ad portas de la Junta Nacional del partido, el ex presidente de la falange dice en conversación con “El Líbero” que “pensar en alianzas con sectores determinados hoy día es absurdo”, ya que “la experiencia que hemos tenido con algunos de nuestros aliados ha sido traumática”.
Publicado el 27.01.2018
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Pese a que estará presente en la Junta Nacional de hoy, el ex presidente de la DC, Juan Carlos Latorre, no ha tomado la decisión sobre si hará o no una intervención. Está preocupado, dice que la DC vive una “crisis compleja” y que además del “agotamiento” de personas que antes “entregaron mucho de sí para fortalecer a la DC”, también hay “dolor” por las personas que han dejado el partido.

Aún así advierte que el partido es un aporte para el futuro de Chile, por lo que la discusión que se dé hoy es fundamental. El ex diputado y actual presidente de la Organización Demócrata Cristiana de América Latina dice que “el partido se tiene que definir en función de sus valores, principios y propuestas que en la realidad de hoy son necesarias” con “absoluta autonomía frente al resto de los partidos, tanto de gobierno como de oposición”, ya que todavía no es tiempo de definir alianzas.

– ¿Qué espera de la Junta Nacional?

– Que sea una instancia de reencuentro, que permita mostrar nuestra voluntad de seguir jugando un rol importante en la política nacional, y que estamos dispuestos a hacerlo reafirmando nuestros valores, principios doctrinarios y haciendo un esfuerzo por retomar un espíritu de trabajo unitario más fraterno al interior del partido. Esto último, dado que en toda la etapa previa a la Junta hemos tenido varias discusiones que han afectado lo que históricamente ha sido muy importante en la DC, que es su capacidad de diálogo, de resolver las posiciones y de acatar las posturas mayoritarias para actuar muy unidos.

– ¿Cómo se mejora el clima dentro del partido?

– No creo que el clima sea distinto al que se vive en otros partidos después de una derrota electoral como la que ha tenido la coalición en la que participaba la DC. Inevitablemente hay posturas políticas que más parecen recriminaciones a lo que pudimos haber hecho mejor, o a lo que no hicimos para mantener la adhesión ciudadana. En el caso de la DC, también hay renuncias, y renuncias que son dolorosas, y eso hace que también haya un ambiente que ha perdido la fraternidad que siempre nos ha caracterizado. De todas maneras, tengo confianza en que podemos recuperarla en la medida que la Junta ofrezca un itinerario claro en las definiciones que debemos adoptar en el mediano plazo.

– ¿Debe definir la DC su domicilio político en la Junta?

– Esa forma de definirse en relación a un determinado domicilio me parece absurda. Nuestro partido se tiene que definir en función de sus valores, principios y propuestas que en la realidad de hoy son necesarias. Eso, es una definición que debemos tomar con la más absoluta autonomía frente al resto de los partidos, tanto de gobierno como de oposición. Al menos, ese es un planteamiento que yo espero reiterar en la Junta Nacional: plena autonomía en nuestro proceso de toma de decisiones en el mediano plazo. Ya llegará el momento de definir alianzas dependiendo de las circunstancias que se dividan en todo el ambiente político.

– Usted fue parte de los ex presidentes de la DC que pidieron al partido fijar un norte “más allá de derechas e izquierdas”. ¿Qué piensa?

– Es absurdo que nosotros nos definamos con referencias en torno a derecha o izquierda, pienso que siempre el partido tuvo definiciones propias. Sirvió como punto de encuentro y de diálogo de fuerzas políticas que históricamente tuvieron dificultades para entenderse y ese rol la DC debe seguir jugándolo. Eso no significa descartar el diálogo con las fuerzas políticas con las que hemos tenido un trabajo conjunto en los últimos años, y tampoco evitar el diálogo con aquellos que hoy día tienen la responsabilidad de gobernar. La DC debe tener una postura muy autónoma en sus definiciones y en la forma de dialogar con todo el espectro político.

– El ex Presidente Frei ha señalado que él no se siente cómodo con un acuerdo con el Frente Amplio, pero hay otros sectores del partido que están abiertos a ampliar las alianzas. ¿Qué piensa usted?

– Pensar en alianzas con sectores determinados hoy día es absurdo, no tiene ningún sentido político, no le veo la razón de ser. Creo que la experiencia que hemos tenido con algunos de nuestros aliados ha sido traumática y no veo cómo seguir trabajando juntos. En consecuencia, forzar previo a nuestras definiciones una opinión sobre posibles alianzas a mí me parece que no tiene ningún sentido. Con esto, no quiero emplazar ni discutir las opiniones que otros puedan tener, sino simplemente decir que el camino de la DC es un proceso de definiciones internas y ya veremos más adelante con quiénes corresponde establecer un diálogo. Pero un partido que no hace el esfuerzo por mirarse bien para adentro, en lealtad con sus principios básicos, en el compromiso que tiene con los sectores más postergados de nuestro país, si no advierte que hemos perdido confianza de sectores muy importantes de la clase media chilena, del mundo de los profesionales, y sobre todo de la juventud; si no asumimos con claridad una discusión que nos permita re ubicarnos respecto de esta realidad política ¿Qué sentido tiene hablar de alianzas con otros? Ninguna. En mi opinión, las definiciones están primero.

– Un grupo de senadores del partido es de la idea que se debe ratificar la actual directiva liderada por Myriam Verdugo. ¿A usted qué le parece?

– Es un tema que tenemos que analizar en la Junta, no me voy a pronunciar con anticipación porque creo que lo importante está en ver cómo la formalidad nos permite lograr los objetivos de fondo. En lo formal, tenemos que intentar un acuerdo que nos permita una elección de nueva directiva nacional en el corto plazo, no creo que eso se pueda postergar más allá de tres o cuatro meses. También pienso que este año debe ser uno que tenga un Congreso Ideológico, ya que tener esta instancia es fundamental para reestudiar lo que son nuestros compromisos políticos, convicciones doctrinarias y propuestas de futuro.

– ¿Cuál de los candidatos que aspira a dirigir la DC le parece mejor? Se ha hablado de Fuad Chahín, Alberto Undurraga, y eventualmente de Yasna Provoste.

– No sé quienes postulan como candidatos a presidente del partido, pero sí me siento muy cercano a Alberto Undurraga y nunca he tenido conflictos mayores con otros de los nombres que circulan, pero que no han oficializado aún su candidatura.

Crisis en la DC

– ¿Cuál es la dimensión de la crisis en la DC?

– Es una crisis compleja, hay agotamiento de personas que históricamente estuvieron dispuestas a entregar mucho de sí para fortalecer a la DC, y que hoy día dudan de mantener su dedicación como lo hicieron antes. Existe frustración por parte de muchos que pensaron que jugarnos por una alternativa propia en la última elección presidencial era una forma de realmente unir a la DC en torno a una búsqueda de su propia identidad, y que advierten que eso no se logró, porque una parte importante del partido, no acompañó la candidatura de Carolina Goic. Hay dolor, por las personas que han renunciado y que debieran haber permanecido en la DC. Creo que hay sentimientos de molestia por aquellos que han actuado con deslealtades; pienso que eso es parte importante del clima que se vive dentro de la DC. Ahora, el partido tiene mucho que aportar para el futuro de Chile, por lo que todos estos sentimientos -que no dejan de ser relevantes-, debemos buscar cómo superarlos en un clima de unidad. La DC está llamada a ser un partido que convoque a sectores que se identifican con una disposición al diálogo, a lograr que haya en Chile estabilidad política y social, y que se identifica mucho con lo que siempre se ha denominado el centro político, pienso que ahí la DC tiene un rol que jugar indudablemente.

– Hay algunos que atribuyen la derrota electoral de la DC al hecho de no haber participado en primarias. ¿A qué lo atribuye usted?

– No tenía ningún sentido que la DC participara en primarias que dejaron de existir una vez que el mundo socialista decidió sacrificar a Ricardo Lagos. Después de eso, era absurdo que la DC tuviera como opción el ir a una primaria; en ese sentido creo que la Junta nacional decidió acompañar la opción de Carolina Goic, y los que no lo hicieron, o sea no respetaron ese acuerdo de la Junta nacional, deben responder respecto de esta idea que circula de deslealtades con ella como candidata.

– ¿Fue un error ser partido de la NM?

– No, para nada. Nosotros fuimos un leal partido de gobierno y como tal tenemos que asumir también las debilidades y errores que se hayan cometido y no solamente los éxitos que este gobierno pueda mostrar para su historia futura. Nosotros hemos sido un leal partido, más que otros, que formaban parte de la coalición, y particularmente más leales que aquellos que tuvieron un doble estándar, que estuvieron simultáneamente en el gobierno y en la calle, gestando y fortaleciendo la movilización social en contra de las políticas gubernamentales. En ese sentido no me refiero sólo al Partido Comunista, sino que también a aquellos que hoy día siendo del Frente Amplio no tuvieron ningún empacho en permanecer en cargos de gobierno durante mucho tiempo.

“La DC debe mantener un criterio constructivo en la toma de posiciones ante este o cualquier otro gobierno”.

– ¿Qué tipo de oposición debe hacer la DC con el gobierno de Sebastián Piñera?

– El rol que la DC juegue frente al actual gobierno debe considerar lo que el Presidente Piñera haga como gestión de gobierno. Es evidente que el comportamiento del conjunto de partidos chilenos y de aquellos que estamos en la oposición va a depender mucho de los términos en que gobierne Sebastián Piñera. En general, a mí me parece que la DC debe mantener un criterio constructivo en la toma de posiciones ante este o cualquier otro gobierno.

– ¿Qué le parece que los diputados eventualmente hagan un pacto en la Cámara con Chile Vamos?

– No le veo ninguna trascendencia a un acuerdo administrativo para combinarse en la administración o en la presidencia de la Cámara de Diputados. Históricamente no ha tenido ninguna importancia política, es un acuerdo de administración. Aquellos que le dan una importancia política realmente poco saben de lo que es la tarea de quienes asumen la presidencia o vicepresidencia de la Cámara de Diputados.