El hijo mayor del matrimonio asesinado hace cuatro años en Vilcún, conversó con “El Líbero” y relató la cercanía que tenía su familia con la de la machi Francisca Linconao. Ante el próximo juicio oral dice temer que ahora haya presiones contra testigos o jueces.
Publicado el 07.01.2017
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Werner Luchsinger y su esposa Vivianne Mackay, tendrían hoy ocho nietos. A sólo algunos los alcanzaron a conocer, ya que varios de ellos nacieron luego de su muerte, ocurrida trágicamente el 4 de enero de 2013. Los ocho nietos y los cuatro hijos del matrimonio, se reunieron el miércoles pasado en el cementerio de Vilcún, para recordar a sus seres queridos. “No somos muy asiduos a realizar ceremonias, pero este año, en agradecimiento a todos quienes nos han acompañado en estos años, los invitamos a que fueran al cementerio”, señala a “El Líbero” Jorge Luchsinger, el hijo mayor del matrimonio Luchsinger-Mackay,  quien se ha transformado en la cara visible de la familia.

Relata que están reconstruyendo la casa de la granja Lumahue, que fue incendiada intencionalmente la madrugada del 4 de enero de 2013, producto de lo cual fallecieron sus padres. “Va a volver a ser un lugar de encuentro de la familia, que creo es lo que hubiesen querido ellos”, afirma.

Los últimos días han sido muy intensos para Jorge Luchsinger, luego que la Corte de Apelaciones de Temuco modificara la medida cautelar -de prisión preventiva a arresto domiciliario total- impuesta en contra de la machi Francisca Linconao, una de las 11 personas imputadas en el crimen de sus padres. Pero más que ese cambio de carácter judicial,  lo que realmente le preocupa a Luchsinger es el cambio en la actitud que ha tenido el gobierno en este caso. Fue por ese motivo que, a nombre de la familia, se reunió con el intendente y le entregó una carta dirigida al ministro del Interior, pidiéndole al Ejecutivo que se retirara como querellante en la causa. Señala que confía en los tribunales de Justicia, “pero lamentablemente por lo que hemos visto en los últimos días, con las presiones del mundo político, tengo cada vez más incertidumbre sobre cómo va a seguir este caso”.

– ¿Cómo evalúa todo lo que ha ocurrido en los últimos días en la causa del asesinato de sus padres?

– Lamentablemente todo ocurrió justo cuando se conmemoraban cuatro años del crimen de mis padres. Y casi el mismo día del aniversario, vimos una de las situaciones más graves que se han visto en este caso, cuando en los tribunales, el abogado de la Intendencia se sienta al lado de la defensa y realiza precisamente una defensa de uno de los imputados, en este caso Francisca Linconao. Para nosotros como familia, fue un hecho grave,  sorpresivo e inaceptable. Y es por eso que le hemos exigido al gobierno que se desista de su calidad de querellante en este caso.

– ¿Por qué cree que hubo un cambio en la actitud del gobierno?

– Yo creo que coincide con una escalada de visitas de diputados a los imputados y declaraciones particularmente del partido comunista. Es una estrategia política que me imagino generó presión sobre el gobierno y a raíz de eso, buscaron la manera de responder a esa presión.

– Antes de lo ocurrido esta semana ¿ustedes como familia sentían el respaldo del gobierno?

– Era un querellante más, que seguía la misma línea de la fiscalía y de nosotros también como querellantes. Los alegatos de los abogados de la Intendencia coincidían con lo que alegábamos nosotros.

– Después de cuatro años del crimen, ¿por qué cree que Francisca Linconao habría participado en el asesinato de sus padres? Se lo pregunto porque se sabe que la hermana de la machi trabajó mucho tiempo con ustedes como asesora del hogar.

Efectivamente, mis hermanos y yo fuimos criados por Juana Linconao, la hermana de Francisca. Además, recuerdo que nos invitaron a la ceremonia de graduación de la machi cuando yo tenía como 15 años. Siempre fuimos muy cercanos a las costumbres mapuche y particularmente teníamos una buena relación con la familia Linconao.

– Entonces, ¿por qué ella podría atentar contra sus padres?

– Yo sostengo que esto es un tema político que se ha metido en la región desde hace unos 20 años. La CAM se infiltró en las comunidades y especialmente en las autoridades religiosas como las machis, penetración que se extendió en distintos sectores, como donde nosotros vivimos, en Vilcún.

– ¿Usted cree que en el juicio oral finalmente va a haber justicia por lo ocurrido con sus padres?

– Si este caso se sigue llevando en las entidades que corresponden, que son los tribunales de Justicia, yo confío que así va a ser. Pero lamentablemente por lo que hemos visto en los últimos días, con las presiones del mundo político, tengo cada vez más incertidumbre sobre cómo va a seguir este caso. Me imagino que las presiones organizadas van a continuar contra algún testigo, o contra algún juez.