El destacado analista chileno-español sostiene que "el mensaje de la gente es pónganse de acuerdo y gestionen el país de otra manera". Al emergente grupo Podemos, que obtuvo el 20% de los votos, lo califica de "neo comunistas".
Publicado el 22.12.2015
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Este domingo las elecciones generales en España terminaron el reinado de cuatro décadas del PP y el PSOE e instalaron en el podio al izquierdista Podemos y al centrista Ciudadanos, que con sus diputados electos impidieron al ganador PP formar gobierno.

Tras la asunción de los nuevos parlamentarios en enero habrá dos meses para buscar un acuerdo político que permita la instalación de un Gobierno –sea del PP o del PSOE- y en caso de no haber consenso se deberán hacer nuevas elecciones.

Para analizar dichas elecciones, “El Líbero” conversó con John Muller, destacado periodista chileno nacido en Osorno, y radicado hace más de tres décadas en España, país donde fue director adjunto del diario El Mundo y es uno de los columnistas más importantes en temas políticos y económicos.

-¿Cuál es su reflexión de lo que pasó en las elecciones del domingo?

-Los españoles han votado por un parlamento tremendamente fragmentado, han decidido repartir el poder entre distintas opciones políticas. En mi opinión el bipartidismo pudo haber muerto en la forma que lo conocíamos pero no significa que los dos grandes polos políticos, derecha e izquierda, hayan desaparecido. Simplemente se han recompuesto esos polos entre una izquierda tremendamente fragmentada y cruzada por la división entre regionalistas y el centro, y una derecha más homogénea que está repartida entre dos o tres partidos.

-¿Cómo impacta el escenario político esa dispersión del poder en cuatro partidos?

-En una monarquía parlamentaria no debería representar ningún problema y nadie debería considerarlo novedoso más allá de que ahora es difícil constituir una mayoría, pero en los parlamentarismos, y en los presidencialismos los gobiernos en minoría son habituales. Chile, que es un país presidencialista, ha tenido gobiernos de minoría tan destacados como el de Jorge Alessandri, que gobernó con el 30% de los votos, estableciendo pactos. Otro gobierno que no tuvo un resultado bueno fue el de Salvador Allende que con el 36% gobernó negociando con las cámaras. Me parece más difícil en un presidencialismo gobernar con una minoría en el Congreso y me parece mucho más fácil resolverlo en un sistema donde el Ejecutivo nace directamente del Legislativo.

-En España, ¿puede ser electo un Presidente sin la mayoría de 176 escaños?

-Claro, con la mayoría relativa de los parlamentarios y siempre que no haya mayoría absoluta en contra.

-¿El PP podría asumir en minoría con sus 123 diputados?

-Dadas unas series de condiciones. Si se abstuviera el PSOE y Ciudadanos, el PP podría formar gobierno con 123 escaños, y podría permanecer en el poder hasta que no se formara una mayoría absoluta en su contra.

-¿Si se unen todos los partidos de izquierda tendrían la mayoría absoluta para gobernar?

-Esa mayoría absoluta la podrían tener todos los partidos que se llaman de izquierda pero sería muy difícil constituirla, porque muchos de esos partidos tienen una matriz regionalista. Se trata de partidos nacionalistas de izquierda o atravesados por dilemas nacionalistas que harían muy difícil que los partidos entraran en determinadas operaciones políticas. En España ahora es imposible hacer una reforma constitucional sin que se pongan de acuerdo la izquierda y la derecha.

-¿Qué gobierno se formará en España en los próximos meses? El PSOE dijo que no dará acuerdo.

– Con Podemos no se puede contar porque está haciendo su propio juego. El PSOE ha dicho que no apoyará un gobierno de Rajoy, lo que me parece obvio. Lo que no está tan claro es que no se vaya a oponer a un gobierno de Rajoy. El parlamentarismo facilita una serie de sutilezas que el presidencialismo no permite. No es lo mismo oponerse que no apoyar. Entonces, que el PSOE diga que no va a apoyar no significa que se va a oponer. Ellos pueden no apoyar a Rajoy y decir que no se opongan, pero puede que ese veto lo levanten de acuerdo a ciertas condiciones.

-¿De qué tipo?

-Pactar determinadas leyes o la amenaza de formar una mayoría de bloqueo si les disgustara determinada normativa o si no fueren consultados. Es una manera de cogobernar aunque no formen parte del gobierno. Si Rajoy arma un gobierno de minoría con 123 diputados para aprobar determinadas leyes necesita tener mayoría absoluta, ciertos quórum. Eso le obliga a negociar en el Parlamento permanentemente.

-¿Cuáles son las alternativas más realistas de formar gobierno?

-Son que el PP forme gobierno, una mayoría minoritaria y que a ese gobierno no se le opongan grandes mayorías como el PSOE, Podemos y Ciudadanos. Sería un gobierno bastante débil. El PSOE podría formar un gobierno parecido en minoría.

-¿Cuándo se va a resolver la formación del nuevo gobierno?

-El Parlamento toma posesión el 13 de enero y desde ahí habrá dos meses para negociar y llegar a acuerdo. Pero si no hay gobierno habrá que ir a nuevas elecciones. El tema es que los dos escenarios más factibles son un gobierno en minoría del PP o PSOE, que podría durar poco tiempo, que estaría muy atado de manos, y la otra opción es que haya elecciones en marzo.

-¿Cuál ve más probable?

-No lo sé. Hay quienes rechazan el gobierno minoritario porque será muy difícil gobernar, que a España no le iría bien y piden elecciones. Hay gente que dice eso en el PP, PSOE, Podemos, Ciudadanos y la Izquierda Unida. Hay gente que dice por qué no lo intentamos, miremos más allá y esa gente está repartida en todos los partidos. Creo que los incentivos que existen a corto plazo en la política española y, en general en otros países, es que piensan en cuatro años, no en generaciones, ellos piensan en cuatro años y esos incentivos hacen que quieran una solución rápida, ver una definición. Pero adelantar elecciones no tiene mucho sentido porque el resultado no sería  muy distinto. Por una serie de razones la gente no ha decantado y el mensaje de la gente es pónganse de acuerdo y gestionen el país de otra manera. Busquen acuerdos. España solo buscó acuerdo en los primeros tres años de la transición. Después han gobernado las mayorías absolutas. Ahora estamos al final de las mayorías absolutas. Ahora la gente reclama los mismos acuerdos que hubo al principio de la transición. Era muy fácil gobernar con mayorías absolutas, ahora hay que gobernar en minoría y eso significa hablar, dialogar, convencer, no imponer sino consensuar.

“Podemos tiene ideas del chavismo, de gramschi. Ellos beben de fuerzas marxistas, de la agitación leninista. Su objetivo es construir una sociedad perfecta basada en una serie de derechos económicos que no se sabe quién financiará, y un modelo europeo que no se base en los principios del capitalismo”

-¿Esta fragmentación del poder tiene ese lado positivo de la búsqueda de consenso?

-Me parece mejor una construcción de consenso. Creo que el fruto más nefasto de los anteriores períodos de gobiernos que no buscaron consensos son las leyes educativas. Cada vez que un gobierno del PSOE o el PP llegó dictó su propia ley educativa y el siguiente se la derogó. Eso ha hecho que hayamos tenido seis o siete leyes educativas en 30 años. Hay un montón de otras cosas en que esto ha ocurrido, ahora es la primera vez que los electores le dan un mandato a los políticos para que se pongan de acuerdo y construyan consenso. Todos sabemos que es más complicado ponerte de acuerdo. Pero eso obliga a tomar medidas o leyes mejores. Algunas de las mejores leyes de España se fraguaron en consenso en la transición y en Alemania con la gran coalición.

-¿Qué busca y qué propone la agrupación Podemos de Pablo Iglesias?

-Después de su discurso tras las elecciones, lo que ha demostrado es que está buscando una reforma constitucional, inspirado en algunas ideas de un neo comunismo. Ellos quieren provocar un cambio en la Unión Europea. Su visión es de mayor alcance. Quieren acabar con la UE, que consideran que está bajo la Alemania de Merkel y funciona bajo criterios que califican de neoliberales. Ellos quieren hacer un cambio a través de España generando instituciones que se parecen mucho a las que creó Hugo Chávez en Venezuela. No en vano fueron asesores de Chávez. Lo que plantean es una especie de neo comunismo.  Ellos tienen ideas del chavismo, de gramschi. Ellos beben de fuerzas marxistas, de la agitación leninista. Su objetivo es construir una sociedad perfecta basada en una serie de derechos económicos  que no se sabe quién financiará, y un modelo europeo que no se base en los principios del capitalismo.

-¿Qué fuerza tiene Podemos en España?

-69 escaños en el Parlamento, la  mayor cantidad de la izquierda radical en la historia de la democracia española.

-¿El PSOE podría hacer alianza con Podemos?

-Hay muchas diferencias. Pero no lo descarto, podría ocurrir.

-¿Podría ser como Chile en que el Partido Comunista se incorporó al Gobierno?

-Pero Podemos tiene el 20% de los votos. Es verdad que Podemos está trizado por diferencias regionales, en unas partes es una izquierda muy folclórica. En Chile sería como una alianza entre comunistas y el movimiento mapuche, pero es el formato, la promoción de los pueblos originarios, costumbres locales, eso da una tesitura folclórica a la izquierda gallega, vasca y catalana. Pero al mismo tiempo es una izquierda adaptada a las nuevas tecnologías y a las redes sociales.

-¿Podemos podría ser parte de una coalición de Gobierno?

-No, no, son una coalición que está a la orden de Pablo Iglesias y hay que ver si será capaz de mantener esa unión. Iglesias controla 42 escaños y los otros 27 son de las izquierdas catalanas, valenciana y gallega y está por ver que no haya problemas que los divida.

-¿Cómo impactaron estas elecciones en las regiones autonómicas?

-Veo que el gobierno catalán, que no tiene gobierno, estará feliz de que España tendrá muchas dificultades con un gobierno y pensarán sacar ventaja, pero hay que ver qué ocurre.

-La bolsa cayó 3,6%. ¿Qué impacto económico podría generar la inestabilidad política?

-La bolsa siempre ha cerrado con caídas de ese orden en las últimas elecciones. En 1996 cayó 6% cuando ganó Aznar y luego vino una etapa de gran bonanza económica. En 2004 también cayó y después hubo etapa de prosperidad. Cuando las caídas han sido como las de ahora no se han iniciado períodos de estancamiento. Con lo cual no sabría decir si marcan una regla o no pero está claro que la bolsa no ha sido capaz de detectar cuándo empezaban las etapas de prosperidad

-¿Por qué el PP perdió tanto apoyo en cuatro años?

-Porque insistió en presentar a un presidente de Gobierno que traicionó sus propias ideas, gobernó como un socialdemócrata en vez de conservador, por lo que la gente prefirió el original a la copia, y porque Rajoy está marcado por la corrupción de su partido y no hay forma de renovarlo e impulsarlo.

-¿España giró hacia la izquierda en estas elecciones?

-Pero levemente, no de manera radical. El parlamento está “miti miti”, un poquito escorado a la izquierda.