En conversación con "El Líbero", el ex ministro de Educación analiza el proyecto de ley corta de gratuidad y plantea sus inquietudes con respecto a la "ley larga". Además, se refiere al rol de la oposición en la tramitación de esta ley: "Chile Vamos aún está en rodaje, hay que darle más tiempo".
Publicado el 30.12.2015
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A una semana de la aprobación de la ley corta de gratuidad 2016 para la educación superior el ex candidato presidencial y ex ministro de Educación, Joaquín Lavín, quien ha seguido de cerca los detalles del proyecto, conversa con “El Líbero” para entregar su visión sobre esta ley. “Es una política pública que tiene una inspiración correcta, que es mejorar el acceso de los sectores vulnerables a la educación superior, pero tiene errores de diseño grave que atentan contra el objetivo”, comenta.

Además, Lavín se refiere al debut de Chile Vamos como nueva coalición de oposición y explica cómo su bloque llegó a respaldar una ley de gratuidad en la educación, lo que, históricamente, la derecha ha rechazado.

-¿Cuál es su impresión sobre el proyecto de gratuidad como ex ministro de Educación?

-Lamentablemente es una política pública mal diseñada. Primero, siempre está claro por resultados de la PSU que la necesidad del gasto en la educación está mucho más en la educación escolar que en la universitaria. Cuando aparece que el 71% de los alumnos de los colegios municipales tiene menos de 500 puntos, eso ya te da una idea. Los recursos hay que gastarlos esencialmente en la educación escolar. Y en segundo lugar, si tú ya vas a un sistema de ayuda a los estudiantes, no debiste haber discriminado entre estudiantes de universidades y estudiantes de Centros de Formación Técnica (CFT) e Institutos Profesionales (IP). Lamentablemente seguimos dando el incentivo al revés. El incentivo que estamos dando es “se necesitan más profesionales y menos técnicos”, y en Chile es al revés. Todo el mundo hace esa diferencia, sin embargo, cuando llega el minuto de privilegiar la educación técnica no lo hace. Y tercero, la política misma tiene errores de diseño.

-¿Cómo cuáles?

-Las políticas públicas hay que diseñarlas con escalas de gradualidad. Por ejemplo, si estás en el 50% más vulnerable no pagas, pero si estás en el 50,01% pagas. Eso genera un incentivo equivocado. Siempre tienes que hacerlo escalonado. Lamentablemente, es una política pública que tiene una inspiración correcta que es mejorar el acceso de los sectores vulnerables a la educación superior, pero que tiene errores de diseño grave que atentan contra el objetivo.

-El ex ministro de Educación Harald Beyer escribió en este medio que “este modelo ingenieril (del gobierno) ve a la institución de educación superior de modo no muy distinto a una fábrica”. ¿Comparte esa postura?

-La comparto, su opinión apunta al proyecto definitivo, a la ley larga. Pero obviamente que el proyecto definitivo, tiende a homogeneizar y a eliminar la diversidad en el sistema. Te haces muy dependiente del Estado y en ese sentido, la universidad pierde autonomía. Y segundo,  tiende a achatar, a castigar la diferenciación, eso es muy típico de las políticas sociales de este gobierno. No les gusta que alguien se destaque. El gobierno en los hechos demuestra que no le gusta la clase media, no le gusta lo emergente.

-¿Qué pasará con las universidades a futuro?

-Lo más probable es que el sistema tienda a homogeneizar, y al homogeneizar, tú te transformas en fábrica de productos en serie y en las universidades la riqueza está en la diversidad del sistema.

-¿Propone entonces un financiamiento que combine gratuidad para algunos casos con becas y créditos?

-Yo creo que el sistema futuro tiene que ser una combinación de gratuidad total para algunos casos, pero que incluya a los CFT y los IP, con becas o gratuidad parcial, que es lo mismo, y crédito con aval del Estado. Tienen que subsistir estos tres sistemas hacia el futuro.

-¿Cuál es su impresión sobre el proyecto de desmunicipalización?

-El proyecto lo que tiene que hacer, más que tomar una medida uniforme para todo Chile, es permitir la diversidad. O sea, que tienen que haber múltiples sistemas. Si hay municipios que hoy administran bien la educación, ¿por qué les voy a quitar los colegios? Me parece que es absurdo quitarle los colegios a Ñuñoa, en que el Liceo Agustín D’ Halmar le ganó por primera vez al Instituto Nacional; absurdo quitarle colegios a Las Condes; y probablemente vamos a empezar a descubrir comunas que lo están haciendo bien en educación… otras lo están haciendo mal. Entonces, no debería haber un sistema uniforme, sino que debería subsistir paralelamente educación municipal, agencias locales de educación, colegios entregados en concesión para que los administren los propios profesores… deberían coexistir diferentes fórmulas para la educación pública.

-Usted ahora es parte de Chile Vamos, ¿cómo se explica que una coalición de derecha que ha estado en contra de la gratuidad, haya apoyado esta ley?

-Te voy a dar mi opinión personal. Yo estoy en contra y voy a estar siempre en contra de la gratuidad universal, es decir, que se les pague la universidad a los hijos de las familias más ricas. Pero si tú le das gratuidad a una persona vulnerable, yo estoy de acuerdo, probablemente yo lo habría hecho a través de otro sistema, le hubiera dado una beca 100%, que para mí es lo mismo que gratuidad. Pero el alumno tiene la capacidad de elegir, si tú me preguntas ¿le entregamos la gratuidad a la universidad o al alumno? Yo prefiero entregársela al alumno.

-La tramitación de la ley corta de gratuidad fue el verdadero debut de Chile Vamos como nuevo bloque opositor  y hubo importantes descoordinaciones al interior de la misma coalición, ¿cómo evalúa la primera prueba de Chile Vamos?

-Como los autos nuevos están en rodaje, Chile Vamos está en rodaje. Nunca se ha reunido el nuevo consejo que hay… está recién partiendo. En la partida siempre hay situaciones en que unos piensan A otros piensan B, tienen que irse afinando. Y además siempre hay una discusión de qué es mejor, hay que estar en el papel de cada parlamentario para tomar una decisión así. Yo definiría un Chile Vamos que aún está en rodaje, hay que darle más tiempo.

 

FOTO: AGENCIA UNO