El historiador y académico de la Universidad Católica sostiene que el viaje del Presidente de EE.UU. será importante para desbaratar el discurso ideológico del régimen de los Castro y el antiamericanismo de América Latina.
Publicado el 21.02.2016
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La visita del Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a La Habana el 21 y 22 de marzo –la primera en 88 años- ha generado un amplio debate internacional, en lo que ha sido un espectacular vuelco en las relaciones diplomáticas, que se restablecieron en agosto de 2015, 55 años después de que Fidel Castro tomara el poder por la vía armada e implantara un régimen comunista.

Joaquín Fermandois, historiadorPara analizar este histórico viaje, “El Líbero” conversó con el historiador chileno y académico de la Universidad Católica, Joaquín Fermandois, quien ha sido investigador del proceso revolucionario cubano desde sus albores, y de la política latinoamericana y norteamericana durante las últimas cuatro décadas.

-¿Cuál es su opinión sobre el viaje de Obama a Cuba?

-Se la ha comparado con el viaje de Nixon a China. Todo depende de si Obama mantiene la idea de un interés estratégico de Estados Unidos para conversar con Cuba y prepararse para una transición. Y que mantenga el apoyo a los derechos humanos, porque sería una renuncia muy grande.

Fermandois: “Personalmente creo que el régimen actual es el que tiene que organizar la futura Cuba, sino sería un Haití. Creo que la política de Obama es de hechos consumados, de jugarse con esa causa, y en el fondo le quita el argumento de antiamericanismo a América Latina, que es fuerte”.

-¿Por qué Cuba tiene este acercamiento con EE.UU.?

-Creo que el régimen quiere sobrevivir con una cierta transformación, organizar la transición y Castro juega a que el régimen sobreviva a este acercamiento. Pienso que el régimen va a cambiar mucho cuando desaparezcan los Castro. No hay antecedentes de que en América Latina algo así pueda continuar igual. Hay diferencia entre el Castro mayor y el menor. El mayor siempre ha jugado para que después de él haya una catástrofe en Cuba, de modo que cuando en el futuro los cubanos miren cuál fue el tiempo dorado de Cuba, digan que fue la Cuba de Castro cuando puso de rodillas al imperialismo. Algo se ha hablado del modelo chino, pero no somos asiáticos los latinoamericanos, pero algo por ahí anda. Personalmente creo que el régimen actual es el que tiene que organizar la futura Cuba, sino sería un Haití. Creo que la política de Obama es de hechos consumados, de jugarse con esa causa, y en el fondo le quita el argumento de antiamericanismo a América Latina, que es fuerte. Es un plan estratégico.

-¿La visita la justifica en esa mirada estratégica de Estados Unidos más que en el deseo de Obama de quedar en la historia como el que restableció las relaciones?

-Por supuesto que él quiere quedar como el que cambió las cosas, porque Richard Nixon quedó como el hombre que cambio la relación con China. Creo que hay un interés norteamericano también, no solo algo personal. Él la ejecuta, como en el caso de Nixon.

-¿Qué similitudes observa entre Nixon con China y Obama con Cuba?

-Hay similitudes, no muchas. La principal es hacer lo que se pensaba que no se podía hacer, que dos enemigos se juntaran. No es primera vez que sucede en la historia. El pacto nazi-soviético fue el más extraordinario de todos, profundo y frágil en el tiempo. La segunda revolución diplomática fue el acercamiento entre Estados Unidos y China, que ha tenido implicancias mayores y de largo plazo y menos fatales. Y esta otra que es más pequeña para Estados Unidos pero para Cuba no es algo menor, por cierto.

-¿El régimen puede leer esta visita como un triunfo, dado que Obama va sin condiciones y sin que haya habido apertura política en la isla?

-El régimen lo puede presentar como un triunfo, pero ¿qué triunfo es, si implica que todo el antiamericanismo, de que los males de Estados Unidos no eran así? Ese nacionalismo rabioso de los Castro tenía una base, pero parece que no era así. Depende de cómo se interprete. Da un poco de rabia que la oposición en Cuba no sea permitida. Me provocan desagrado también las palabras del Papa cuando saludó al pueblo cubano y al presidente Fidel Castro. Juan pablo II cuando vino a Chile dijo saludo a los chilenos que están en Chile y fuera, y del exilio político chileno de 1987 no quedaba mucho, pero fue una frase simbólica. Pensé que el Papa lo iba a hacer así y no lo hizo. Me desilusionó mucho. Me desalentó.

-¿Cómo queda la oposición y el exilio cubano con la visita de Obama?

-La visita le da legitimidad al régimen pero la legitimidad ideológica de fondo se evapora más porque esta revolución se hizo contra un enemigo porque, como dijo Castro en 1959, una revolución sin enemigos no es revolución. Si se mira desde ese otro lado es distinto.

-¿Cuál debería ser la agenda de Obama en Cuba?

-Debería reunirse con los disidentes. No lo hace cuando va a China, pero en países latinoamericanos debería. En la época de Pinochet la embajada norteamericana invitaba a opositores a la recepción del 4 de julio.

Femandois: “La visita le da legitimidad al régimen pero la legitimidad ideológica de fondo se evapora más porque esta revolución se hizo contra un enemigo porque, como dijo Castro en 1959, una revolución sin enemigos no es revolución”

-¿La visita podría legitimar al régimen?

-Tiene algo, tiene un riesgo de que el régimen se legitime, por eso tiene que haber gestos hacia la oposición y el exilio.

-¿Cuál es el impacto de la visita para los gobiernos de América Latina?

-Es una legitimación más del régimen de los Castro para América Latina, pero deja sin argumento al antiamericanismo, y eso es importante.

-¿Esta apertura diplomática y comercial del régimen cubano se podría traducir en cambios internos o no necesariamente?

-No creo que haya muchos cambios internos, pero van a tener que llegar. Creo que la Cuba actual no es la clásica Cuba revolucionaria que hubo hasta los 90. Ha cambiado bastante y un poco porque la gente en Cuba no es revolucionaria o contrarrevolucionaria. Mientras viva Castro no creo que haya mucho cambio en el régimen, porque no lo resisten. Pero él sabe que su vida va a terminar.

-¿Cuba apuesta a ser como Vietnam, con libertades económicas pero no políticas?

-Esa es la apuesta de Castro, que la estructura y el aparataje se mantenga.