El ex timonel del partido plantea cuál debe ser el rol de la DC en la Nueva Mayoría, se refiere al caso Caval y a la aparición de uno de sus camaradas en las investigaciones de SQM.
Publicado el 22.02.2015
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El pasado martes 17 de febrero, mientras diferentes actores de la DC sellaban el acuerdo para conformar una lista de consenso por la presidencia del partido en un café en el centro de Santiago, el ex presidente de la tienda, Juan Carlos Latorre, seguía las negociaciones por la prensa desde su casa en el lago Calafquén, donde se encuentra de vacaciones. Durante el mes de enero, el ex diputado estuvo en permanente contacto con el senador y candidato a la presidencia del partido, Jorge Pizarro, y con el diputado Fuad Chahín, quien en ese entonces pretendía enfrentarse al senador de la Región de Coquimbo. Latorre, quien mantiene una amistad de años con Pizarro, se preocupó de mantenerse al tanto y de abordar con ambos las negociaciones que se estaban llevando a cabo para las elecciones internas de la DC.

Sin embargo, durante febrero, prefirió tomar distancia del tema. “Es bueno que se haya llegado a una lista de consenso”, explica Latorre en conversación con “El Líbero”, sin embargo, advierte que el rol de Pizarro frente a una lista unitaria deberá ser “fundamental”. Esto, debido a que, según explica, “lo que caracteriza a la mesa es una suma de individualidades, más que de corrientes internas”.

Asimismo, el ex timonel falangista se refiere a los últimos episodios en que se ha visto involucrado el Gobierno y la Alianza, como los denominados casos Caval y Penta. Sobre el primero, señala que “me parece grave el impacto que éste ha tenido no solo para el Gobierno, sino como una forma de corrupción, que es necesario aclarar y establecer quiénes son los responsables”.

– El día martes y luego de fallidas negociaciones, se alcanzó un acuerdo en la DC para conformar una lista de consenso encabezada por Jorge Pizarro. ¿Cuál es su impresión como ex presidente del partido? ¿Era esta la mejor opción?

– Es bueno que se haya llegado a una lista de consenso, sin embargo, pienso que lo que caracteriza a la mesa es una suma de individualidades, mucho más que de sectores o de corrientes internas, entonces creo que a Pizarro hay que exigirle que ejerza su liderazgo con dedicación. Esto, porque todas las personas que integran ese equipo tienen su historia, su personalidad, su forma de entender las prioridades políticas y coordinarlos en una acción en común es una tarea que va a exigir mucho al presidente del partido.

– ¿Entonces esta lista de consenso, debido a sus integrantes, también tiene contras?

– Cuando se trata de una lista de consenso el rol del presidente pasa a ser fundamental, para poder efectivamente lograr que se trabaje como un gran equipo.

– ¿Cuál es su análisis de que finalmente el sector del diputado Chahín haya accedido a un acuerdo? Hace dos semanas esto se veía complicado y las conversaciones estaban en punto muerto…

– Yo creo que Pizarro planteó bien su postura de conformar una lista de la gran mayoría, más que una lista de consenso. Él finalmente logró una adhesión mayoritaria que al final fue decisiva para llegar a un acuerdo.

– En el partido algunos han dicho que la principal razón fue asegurar la gobernabilidad de la DC, ya que la actual mesa de Ignacio Walker tuvo una fuerte oposición interna. ¿Comparte esa visión?

 – Yo creo que Pizarro tiene un carácter fuerte, tiene un liderazgo que efectivamente puede ejercer, lo que no significa que no tenga que estar escuchando y dialogando permanentemente con todos los que integran su mesa y  el consejo nacional. Creo que las principales críticas a la gestión de Walker residen en que no había un diálogo con los militantes que muchas veces tenían opiniones divergentes. Lo que hay que restablecer al interior de la DC, y eso va a ser una gran tarea de esta mesa, es que haya un efectivo diálogo al interior del partido, y que haya instancias de discusión y análisis, porque las etapas que vienen son bastante complejas.

– También durante la carrera por la presidencia de la DC existió una baja importante que fue la de Gutenberg Martínez. ¿Cómo evalúa que haya dado un paso al costado?

– Para cualquiera que conoce la historia del partido de los últimos años, es difícil pensar que Gutenberg Martínez se iba a anteponer como alternativa a Pizarro, o viceversa. Yo creo que si Gutenberg hubiera sido candidato a presidente del partido, probablemente hubiera logrado un consenso como el que hoy se está lorgando.

– En este contexto, ¿cuál debiese ser el rol de la DC al interior de la Nueva Mayoría en el segundo año de gobierno de Bachelet? Durante el primero hubo varios conflictos, donde la DC quedó al margen de algunas negociaciones. ¿Es de los que cree que el partido tiene que moverse más a la izquierda para congeniar mejor con sus socios?

– Yo creo que durante el último año la DC ha querido marcar su propia identidad al interior de la Nueva Mayoría y eso debe mantenerse. Creo que la fortaleza de una coalición política se logra en la medida que cada uno de los partidos que la conforman fortalezca su propia identidad y que ésta no se pierda en propuestas que no siempre han sido debidamente analizadas o discutidas. Yo tengo la impresión que en áreas bastantes sensibles para la opinión pública, muchas veces se complicó el trámite legislativo de algunos proyectos por la ausencia de diálogo oportuno. Yo creo que la DC debe seguir siendo un leal partícipe de esta Nueva Mayoría acompañando al gobierno de la Presidenta Bachelet, pero sin dejar de marcar permanentemente que responde a una parte de los chilenos que tienen una identidad cultural que es necesario hacer presente en muchos planteamientos políticos.

– Usted cuando fue presidente de la DC tuvo algunos acercamientos con Carlos Larraín, por reformas políticas y otros temas. ¿Debe retomarse este “coqueteo” con RN?

– Yo creo que la Democracia Cristiana ha jugado históricamente un rol de puente, de acercamiento, de búsqueda de acuerdos, intentando que la legislación que surja en el Parlamento, efectivamente permita normas de convivencia aceptables para una gran mayoría de chilenos, y en ese sentido su rol de puente para lograr acuerdos a nivel nacional debe permanecer.

– ¿Cuál es su impresión sobre la última semana del Gobierno y la crisis que tuvo que enfrentar a raíz del caso Caval que terminó con la salida de Sebastián Dávalos? ¿Cuál cree que debiese ser la actitud de la Presidenta frente a este tema?

– Primero, creo que los casos que han destacado en la opinión pública, tanto el caso Penta como el caso Dávalos, son temas que deben ser analizados en profundidad. El primero de ellos, en mi opinión, dice relación con una estructuración de un grupo económico que tenía como finalidad financiar a la UDI… no es que haya permitido que le boleteen algunos de los candidatos, sino que era parte de la estructura de financiamiento de la UDI, y no cabe ninguna duda que eso tiene evidencia cuando los propios dirigentes de ese partido dicen que es necesario buscar nuevas formas de financiamiento para la política.

En el caso Caval, yo tengo la impresión de que también hay que investigar a fondo. No puede quedar ninguna duda de que aquí hubo algunas personas que estructuraron la posibilidad de un gran negocio que traería no solamente grandes utilidades, sino que era posible en la medida en que hubiera una concomitancia entre personas que estaban en funciones políticas y personas que estaban tratando de hacer un gran negocio. La investigación debe seguir adelante hasta establecer qué función se le entregó a aquellos que asumieron responsabilidades en la sexta región en relación a la posibilidad de consolidar este negocio. Eso debe ser aclarado totalmente. Me parece grave el impacto que éste caso ha tenido no sólo para el Gobierno, sino como una forma de corrupción, que es necesario aclarar y establecer quiénes son los responables.

– Esta semana se dio a conocer que el diputado DC, Roberto León, estaría vinculado con el caso SQM. ¿Cuál es su impresión?

– Las investigaciones están teniendo lugar y tengo la convicción de que es bueno que se aclaren cada una de las situaciones que están quedando en evidencia. En aquellos casos en que exista una infracción a la ley, que las personas respondan como corresponde.

 

FOTO:FRANCISCO LONGA/AGENCIAUNO