"Me parece extraño que se haya hecho este cambio sin haberlo discutido, y que cuando se le pregunta a la ministra dice 'pregúntele a la CEPAL', pero esta medición no es de la CEPAL, es del Estado", asegura Andrés Hernando.
Publicado el 28.01.2015
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Con seis meses de retraso, la ministra de Desarrollo Social, María Fernanda Villegas, entregó  el pasado sábado los resultados de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN) 2013, que arrojó una considerable caída en la pobreza del país, pero que abrió un debate técnico y político por la decisión del Gobierno de desechar la tradicional medición que permitía comparar las cifras de pobreza desde 1990.

Además, generó polémica que se utilizara una medición distinta para cuantificar la pobreza en 2009, el último año de la primera administración de la Presidenta Bachelet (11,4%), pese a que se había informado un alza en la pobreza de 15,1%.

En las tres mediciones realizadas en la encuesta de 2013, la pobreza cayó significativamente. Según la medición tradicional, bajó de 14,4% a 7,8%; según la medición muldimensional de 24,3% a 20,4% y según la línea de pobreza actualizada por ingresos cayó de 22,2% a 14,4%.

Andrés Hernando, ingeniero civil con Ph.D. en Economía en la Universidad de Harvard, investigador del Centro de Estudios Públicos (CEP), y ex jefe de la División Social del Ministerio de Desarrollo Social entre 2010 y 2012, conversa con “El Líbero” sobre la encuesta y los cambios metodológicos que se aplicaron.

Andrés Hernando, investigador del CEP– ¿Cuál es su reflexión, en general, sobre la Casen 2013?

– Hay hartas cifras que comentar. Me parece muy positivo ver esta baja en la pobreza, reafirmada por todas las medidas económicas que se tomaron. Cuando la economía crece y mejora el mercado laboral disminuye la pobreza.

No me sorprende que no hayan variado mucho las cifras de desigualdad, que tienden a responder mucho más lento que la pobreza. Todavía puede que no hayan sido tantas las mejoras en las condiciones laborales y que no haya beneficiado desproporcionadamente al grupo que recibía menos, y por eso no haya cambiado demasiado la desigualdad.

Estoy bastante contento con los resultados, me parece que son buenos, hablan bien del pasado reciente de la economía y del impacto en las personas.

– Entremos en los cambios en la metodología de la encuesta…

– Hay tres cambios. Por primera vez tenemos una medición multidimensional, con una mirada a las múltiples carencias, dimensiones en las cuales las personas pueden tener carencias. Se miraron una serie de dimensiones como el acceso a la educación, salud, trabajo, seguridad social y vivienda, y me parece razonable tenerlo, era necesario tenerlas por el nivel de desarrollo en que estamos.

– Entiendo que la medición multidimensional se planteó en el gobierno pasado y éste decidió aplicarla.

– Se venía discutiendo hace rato. Todo esto es producto de la comisión para la medición de la pobreza que se inició en el gobierno anterior y que entregó sus resultados en enero de 2014. De alguna forma, se conjugan la voluntad de hacer el cambio, de convocar a la comisión que hizo el Gobierno de Piñera, y la voluntad de este gobierno de llevar adelante el cambio y  hacer el trabajo comunicacional que implica, decirle a la gente que con una medida hay 7,8% de pobreza, con otra 14,4%, con otra 20,4% y explicar cuáles son las diferencias.

– ¿Qué otro cambio hubo?

– En Chile siempre se había medido la pobreza indirectamente. En vez de medir directamente las carencias -que es lo que hace la nueva medición multidimensional-, medimos los ingresos y asumíamos que de esos ingresos podíamos deducir  si las familias tenían necesidades no cubiertas o no. Dentro de esa medición indirecta, se hizo un cambio importante de metodología, de pasar de medir tradicionalmente la canasta básica de alimentos con patrones de consumo que estaban bastante desactualizados en 1987, a una canasta básica con los patrones de consumo de octubre de 2012. Se hizo una corrección que es súper relevante, que sabíamos que había que hacer, que cuando la familia pasa de tres a cuatro personas, no necesitas aumentar una vez su ingreso, sino que hay economías de escala dentro de las cuatro personas del hogar, comparten calefacción, el mismo techo, traer una cuarta persona no significa que todos los gastos se multipliquen. Se hizo esa corrección, que respeta que las familias no gastan lo mismo proporcionalmente. Una familia de cuatro no gasta en términos per cápita lo mismo que una de tres para mantener su estándar de vida.

– ¿Y el tercer cambio cuál fue?

– En el proceso se decidió terminar con la corrección por ajuste de cuentas nacionales que hacía la CEPAL, y esto tenía un efecto que distorsionaba algunas líneas de ingreso y al eliminarla vamos a tener una medición más limpia, más comparable internacionalmente y eso también tiene un efecto y se refleja en la nueva medición de pobreza por ingreso. Esos son los cambios en la metodología que el gobierno hizo. Mostró los gráficos por separado, metodología de ingresos, muldimensional y después nos presenta la metodología tradicional. En esta parte de la metodología tradicional hay un cambio que no nos avisaron. Que es que retrospectivamente se adoptó el cambio que hizo CEPAL en 2008, es raro. Porque si tradicional significa, según la RAE, “seguir las  ideas, costumbres o normas del pasado”, aquí se rompe con el pasado, porque siempre usamos una canasta básica de alimentos que se deflactaba por un indicador, y  la CEPAL en 2008 se decidió hacerlo por dos factores y hacer retrospectivamente eso para la Casen 2009, 2011 y 2013, significa que lo tradicional no es tan tradicional porque no hace lo que siempre se  hizo. Ese cambio no fue tan anunciado y tiene algunos efectos. Según  mis cálculos, al menos, la pobreza que nos dicen que en 2011 fue 10,9%, sabíamos que la medida tradicional dice 14,4%, y la pobreza de hoy 7,8%, según mis cálculos habría sido 12,3%. Uno ve que los movimientos van en la misma línea pero los niveles son distintos, y eso es producto de este cambio que hizo CEPAL en 2008, para el cual no hubo una discusión de por qué se iba adoptar, no hubo discusión académica si era lo correcto o no, y me parece extraño que se haya adoptado de esta forma.

– ¿Es comparable esta Casen 2013 con todas las anteriores hasta 1990?

– No. No es comparable porque hasta 2006 ajustábamos la línea de pobreza por un mecanismo, y desde 2009 con un cambio metodológico se hace de otra forma. La serie no es comparable desde el 2009 en adelante con la serie antigua.

– ¿La casen 2011 era comparable con la tradicional de 1990?

– Claro, la publicación de 2011 respetaba exactamente la tradición de usar un solo deflactor. Cuando uno miraba la serie 2011 todos los números hacia atrás eran comparables. Ahora, cuando miras la serie actual, las comparables son 2013, 2011 y 2009 y de ahí para atrás no es comparable.

– Llama la atención que según la Casen 2011 la pobreza en 2009 había subido a 15,1% y ahora cae a 11,4%.

– Es precisamente el cambio que hizo la CEPAL. Entre 2006 y 2009 se produjo un salto importante en la inflación de alimentos. Si uno continuaba con lo que siempre se había hecho en Chile, que calculaba el valor de la canasta de alimentos y después se multiplicaba por un coeficiente fijo, teníamos una línea de la pobreza que saltaba mucho en la Casen 2009. La CEPAL decidió, unilateralmente, en un proceso que nunca he visto cuál es la discusión académica que hay detrás, abandonar esa tradición, y deflactar la mitad de la canasta usando alimentos y la otra mitad otros bienes. Por eso la línea de pobreza fue más baja y para CEPAL disminuyó en 2009, aunque con la medición tradicional la pobreza aumentó ese año.

Al abrazar el cambio metodológico de CEPAL, el gobierno en el fondo se mueve a esta nueva curva, en que la pobreza disminuyó en 2009, y ahora baja dramáticamente.

– Ud. dice que es “raro” que el gobierno haya usado la metodología de la CEPAL. ¿Fue una decisión política?

– No sé, no puedo opinar por decisiones y discusiones en las que no participé.

– ¿Hubo alguna razón técnica?

– A  lo mejor la hay pero la discusión no la hemos tenido, nadie me ha convencido de que sea lo correcto. Si  tuviéramos la discusión, si escucháramos a académicos, y se concluye que es correcto abandonar la idea de la metodología tradicional,  bien, hagámoslo, pero a mí me llama mucho la atención que en la nueva metodología que el gobierno propone se vuelva a calcular un coeficiente de Orchansky mayor que 2, parece que el cambio fue bueno por un rato pero no es bueno para siempre.

– ¿Se puede hablar de manipulación de datos del Gobierno?

– Yo no sería tan extremo, porque fue bastante transparente, no fue anunciado pero es bastante transparente el cambio que se hizo.

– Para la Casen 2011 Ud. fue crítico del gobierno de Piñera. ¿Es comparable con esta situación?

– Lo que critiqué del 2011 fue que básicamente se le dio mucho énfasis a un cambio que aparecía que la pobreza había caído de 15,1 a 14,4%, pero dije que la diferencia entre esas dos cifras no era estadísticamente significativa. En esta ocasión no veo que se haga algo parecido. Lo que se hizo ahora es presentar estas tres mediciones, los cambios son importantes, fuertes, se reconoce. A lo mejor se le da mucho menos énfasis porque se dice que la desigualdad no cambió, pero no veo que haya intención de hacer gran énfasis de alguna cosa en particular.  Me parece extraño que se haya hecho este cambio sin haberlo discutido, y que cuando se pregunta a la  ministra dice “pregúntele a la CEPAL”, pero esta medición no es de la CEPAL, es del Estado.

– ¿Qué opina de que la encuesta se haya dado a conocer con seis meses de retraso, un sábado y dos días antes de que la CEPAL entregara su informe de pobreza sobre América Latina?

– No he visto ninguna justificación del atraso que me haya convencido de que era necesario. Algo leí en una entrevista de Rodrigo Jordán, que ante ciertas dudas en diciembre le pidieron a Microdatos que revisara el proceso de captura óptica de los datos. Pero me parece extraño que nadie haya dicho nada sobre el retraso.

– ¿Cuándo se tomará la próxima Casen?

– El trabajo de campo se debería realizar entre diciembre de 2015 y enero 2016. Si no hay retraso como ahora, deberíamos tener los resultados en julio-agosto de 2016.

– ¿Qué podría pasar con la próxima Casen, considerando la situación del mercado laboral y económica actual?

– Es difícil hacer una proyección. Ojalá veamos que la pobreza sigue disminuyendo y tengamos mejores resultados en desigualdad.

– ¿En esa encuesta volveremos a la medición tradicional o sólo a la comparable con 2009?

– No puedo saberlo pero creo que la medición tradicional será abandonada en la próxima Casen. Vamos a ver la medición multidimensional y la de la Cepal.

– ¿No se podrá comparar más la pobreza desde el 90?

– Sólo será comparable con 2009, 2011 y 2013. Es un error ponerlo junto en un gráfico porque es una serie de tiempo que no es comparable el 90 con 2009 en la serie de CEPAL.

– ¿Cómo se hacen las políticas públicas si no se puede comparar la pobreza desde 1990?

– Siempre que hay cambios metodológicos para medir mejor necesariamente pierdes comparabilidad. Nosotros nos estamos moviendo a dos medidas, multidimensional y pobreza por ingreso, que tiene sentido en sí mismo, mejora las mediciones y a lo mejor tenemos que pagar el costo de no tener tanta comparabilidad. La Casen sirve a las políticas públicas mucho más que por la serie, por la fotografía que nos da del momento que nos permite conocer las carencias de las familias.

– La Casen en 25 años tuvo cambios y no se renunció a la comparabilidad. ¿Por qué hacerlo ahora?

– No se renunció pero ciertamente la Casen es una encuesta que ha ido mejorando. En 2006 se hizo un cambio muy dramático, así que indudablemente la encuesta ha ido mejorando. No estamos cambiando la encuesta sino la forma en que medimos la pobreza. Podrías mantener la metodología tradicional pero al cambiar la metodología no es comparable.

– ¿Hubiera sido mejor haber mantenido comparable la encuesta a 1990?

– Creo que hay un trade off, se pierde y gana algo. La forma en que nos estamos moviendo es la correcta. Creo que lo que estamos perdiendo es menos que lo que estamos ganando.

FOTO: CRISTÓBAL ESCOBAR/AGENCIA UNO