La tasa de desempleo de 6,1% ha sido cuestionada por la inusual cifra de personas que dicen no tener deseos de trabajar. Economista jefe del BBVA afirma que la encuesta está pasando su “primer shock relevante”.
Publicado el 02.06.2015
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Durante el último mes la directora del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), Ximena Clark, ha defendido férreamente las encuestas de desempleo entre diciembre y abril, que arrojaron una inédita variación de hasta 128% de aumento en las personas sin deseos de trabajar, y calificó las críticas de “mala interpretación y conclusiones imprudentes o irresponsables”.

Incluso, Clark asistió el 13 de mayo a las comisiones de Hacienda y Economía de la Cámara de Diputados para asegurar que las mediciones  se realizaron sin “ningún tipo de cambio metodológico, ni analítico ni cambio en terreno. Lo que pasa es que hay bastante definición bien técnica que no siempre se interpreta adecuadamente”.

En entrevistas a El Mercurio y el Diario Financiero criticó a los economistas y centros de estudio que han “emitido una opinión irresponsable y poco validada en un análisis técnico y serio. Ahí mi llamado es a ser prudente y un poco más respetuoso de la institucionalidad estadística. (…) Estos ruidos surgen porque la gente no sabe interpretar bien los datos y no entiende o no tiene un horizonte lo suficientemente amplio como para analizar las variaciones o las tendencias que se están dando en estas variables de empleo”.

El error que admite el INE

Sin embargo, en el último boletín de la encuesta de desempleo de abril, en la página dos y en una breve nota al pie del gráfico de “personas fuera de la fuerza de trabajo”, el INE de manera sorpresiva e inédita, desde que se aplica la actual metodología de enero de 2010, admitió que “la estimación” de seis de las 11 categorías de personas inactivas “está sujeta a alta variabilidad muestral y error de estimación”.

Ello significa que al sumar las seis categorías de inactivos -iniciador, por razones personales temporales, sin deseos de trabajar, por razones estacionales, por razones de desaliento y por otras razones-, se concluye que el error de estimación afecta a 907 mil personas.

Lo relevante de esta información es que la persona al autodeclarase como inactiva queda automáticamente fuera de la fuerza de trabajo, y no se contabiliza como desempleado. Lo que explica que la tasa de desocupación del INE se haya mantenido durante marzo y abril en 6,1%, muy por debajo de la encuesta de la Universidad de Chile (6,8%), y del 7% que estiman varios analistas, dada la escasa creación de empleo del último año (66 mil).

La nota estadística para explicar la anomalía  admite que el error involucra a decenas de miles de personas en las 6 categorías cuestionadas, y que el coeficiente de variación de error en dichas categorías oscila entre el 3,4% en el caso de personas sin deseos de trabajar hasta el 8,2% de los iniciadores.

Por ejemplo, la estimación oficial del INE respecto de personas sin deseos de trabajar son 494 mil, pero el error muestral es de 33 mil personas (6,6% del total), que se pueden sumar o restar a las 494 mil informadas.

El coeficiente de variación es aún más alto en los iniciadores, estos es, las personas que están inactivas pero que pronto comenzarán a trabajar, 8,2%, por lo que la cifra de 60 mil estimados por dicho organismo podría oscilar en 10 mil personas más o menos -16,6%- del total.

Los cuestionamientos de Clapes-UC  a la explicación del INE

Juan Bravo, investigador de Clapes-UC, afirma que la explicación del INE sobre el error muestral es “muy poco satisfactoria” porque los inactivos sin deseos de trabajar se estiman en 493.900 personas y, sin embargo, en las otras categorías como los desalentados (82.200 personas) o en inactivos por razones estacionales (41.620 personas), por razones personales temporales (116.650 personas) y en las otras, que son mucho menores que las personas sin deseos de trabajar, “jamás se han observado este tipo de cambios tan abruptos en la tasa de crecimiento anual como ocurre con los de las personas sin deseos de trabajar”.

El economista agrega que si el argumento del organismo público fuera una explicación válida, “entonces en las otras razones que tienen una prevalencia mucho menor que sin deseos de trabajar deberíamos ver cambios altamente volátiles en sus tasas de crecimiento y esto no se ve”.

Bravo considera preocupante que el INE señale que 6 de las 11 razones de inactividad tienen un elevado error de estimación y, en consecuencia, son series poco confiables, ya que eso implica que sólo se puede confiar en las cifras agregadas como el total de inactivos.

“Cuando se decidió cambiar de encuesta de desempleo en 2009 era precisamente porque íbamos a obtener información relevante que iba más allá de los grandes agregados como empleo, desempleo e inactividad. Una de las grandes bondades de la nueva encuesta de empleo,  que antes no teníamos con la antigua encuesta, es conseguir información acerca de la calidad del empleo y de las razones por las que las personas se mantienen en la inactividad. Lamentablemente si lo único confiable de la NENE son los datos agregados, entonces los recursos invertidos en realizar esta nueva encuesta de empleo (que es más cara que la antigua) sirvieron de muy poco, ya que con la antigua encuesta ya teníamos esa información agregada”, señala el investigador de Clapes-UC.

Economista jefe del BBVA: “Este es el primer shock relevante en la encuesta”

Jorge Selaive, economista jefe BBVAEl economista jefe del BBVA, Jorge Selaive, planteó ayer en la radio Duna sus dudas respecto de la encuesta de desempleo del INE, al señalar que le “llamaba la atención” que haya casi 500 mil personas sin deseos de trabajar.

En el banco revisaron otras encuestas similares en la OCDE y notaron que la de nuestro país es “bastante buena capturando empleo, horas trabajadas, tipo de salario, pero cuando ves cómo clasifica los inactivos la verdad es que tenemos enorme espacio”.

Selaive agregó que en las encuestas  de desempleo de Alemania y Australia “no es posible que esté la opción sin deseos de trabajar porque se indaga bien las razones” y se le ubica en alguna categoría más precisa. Acá, en cambio, se le hace una sola pregunta y si dice que no tiene deseos de trabajar se termina la encuesta.

“Siendo aventurado, la primera impresión es que muchos de los que responden sin deseos de trabajar muy probablemente son desalentados. Buscaron empleo y no lo encontraron. Este es el primer shock relevante en la encuesta, y creo que está crujiendo no en el lado de la captura del empleo sino por la captura de la fuerza de trabajo”, señaló Selaive.

El economista del BBVA puntualiza que es muy relevante para las políticas públicas que aplica el Gobierno saber con precisión si la persona no está en la fuerza laboral porque no tiene deseos de trabajar o porque está desalentado.

El difícil momento laboral en cifras

    • En los 14 primeros meses de la actual administración se han creado 45 mil nuevos empleos, lo que contrasta con los 517 mil creados por el Gobierno anterior en el mismo lapso.
    • La estabilidad en la tasa de desempleo se explica fundamentalmente por el estancamiento de la fuerza de trabajo, que prácticamente está creciendo al mismo ritmo que el empleo.
    • El estancamiento de la fuerza de trabajo se explica en gran medida por el fuerte aumento de la población inactiva, que crece un 2,7% en el último año (150 mil personas adicionales).
    • Si los inactivos se hubiesen mantenido en el rango de los últimos años, la tasa de desempleo sería de 7,1% (similar a la Universidad de Chile que registra 6,8% para el Gran Santiago).
    • En cualquier caso, la población inactiva está mostrando un comportamiento muy errático en los últimos meses, con un alza y una caída inédita de aquellos “sin deseos de trabajar”, que en el mes anterior habían llegado a una cifra nunca antes registrada de 714 mil personas para caer en este mes a 493 mil, cifra en cualquier caso muy elevada para los parámetros históricos.
    • Al analizar por sector, se observa que de los 66 mil empleos que se han creado en el último año, 52 mil corresponden a la Administración Pública (78% del total). Por contrapartida, el Comercio – una de las ramas más relevante del sector privado – pierde casi 34 mil empleos en el último año (-2,1%). El resto de ramas más relevantes, salvo la Agricultura, prácticamente no están creando puestos de trabajo.
    • En el último año la capacidad de crear empleos del mercado laboral se ha reducido a casi a la tercera parte, de 169 mil a 66 empleos anuales.