En conversación con "El Líbero", el senador y ex timonel de la DC desmenuza el último balance hecho por la Presidenta y se refiere a los anuncios sobre matrimonio igualitario y nueva Constitución. "No le tengo miedo a esos temas", señala.
Publicado el 02.06.2017
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La Presidenta Michelle Bachelet realizó ayer ante el Congreso Pleno en Valparaíso su última cuenta pública, la primera en más de 90 años que no se realiza el mismo día de la conmemoración de las Glorias Navales.

En la ocasión, la Mandataria subrayó la importancia de las reformas y la necesidad de proyectarlas en el futuro; además hizo un llamado de “unidad y lealtad” a la Nueva Mayoría diciendo: “Quiero pedirle especialmente a los demócratas progresistas de Chile, a quienes me acompañan en el Gobierno, unidad en la acción y lealtad en los principios que nos convocan”.

Pero también hizo anuncios que tienen relación con lo que será su último tramo en La Moneda, como el matrimonio igualitario y enviar el nuevo texto constitucional al Congreso antes de fin de año. “No le tengo miedo a esos temas”, dice el senador DC Ignacio Walker en conversación con “El Líbero”.

– ¿Con qué impresión se queda tras el discurso de la Presidenta Michelle Bachelet?

– Fue un discurso sólido, es la octava cuenta por parte de la Presidenta Bachelet, creo que sólo superada por Arturo Alessandri en los últimos 100 años. Donde lejos lo más sólido y perdurable, va a ser y está siendo, la reforma educacional. Subir 70 mil cupos adicionales en salas cunas y jardines infantiles, la carrera docente que significará que ningún profesor empiece su carrera por menos de 800 mil pesos de ingreso por 37 horas cronológicas; ya hay 90 mil profesores del sector público en la carrera docente y otros 100 mil del sector particular subvencionado se incorporan en 2019, ya tenemos 240 mil alumnos con gratuidad. Hemos subido las becas a otros cientos de miles de alumnos y, por lo tanto, sumando y restando, creo que lo mejor de la cuenta y lo más perdurable del gobierno van a ser los cambios en educación.

– Hay voces que dicen que hubo autocomplacencia en el discurso y poca autocrítica ¿Qué cree usted?

– Es que es la ultima cuenta. Es natural que sea sobre la marcha de la nación al cabo de casi cuatro años de gobierno y sumado a cuatro años de un gobierno anterior, que ella se concentre en un balance de las cosas que se han hecho en educación, salud, vivienda, infraestructura social, en probidad y transparencia -una agenda bastante invisible, pero en donde se han aprobado nueve leyes-, incluidas dos reformas constitucionales; entonces, yo creo que es bastante lógico que ella haya querido hacer en su última cuenta, más que una prospectiva hacia delante, un balance de lo que ha hecho.

– Se lo pregunto porque este es un gobierno que ha tenido muy bajos niveles de aprobación…

– Eso es cierto, hay que hacerse cargo de aquello, hay cosas que se han hecho bien y otras que se han hecho mal, y cosas que se pudieron hacer mejor. Por lo tanto, acá no hay lugar para la autocomplacencia, pero tampoco podemos desconocer los logros, el vaso medio lleno de muchas cosas que se hacen. Yo tengo 26 comunas en la región que represento -de hecho, ahora van a ser 38-, y en todas ellas se están haciendo cosas importantes; pero claro, el ruido político, el ánimo refundacional del primer tiempo, el tono de la retroexcavadora que nos está pasando la cuenta, le da invisibilidad a muchos de los logros del Gobierno que nadie puede desconocer.

– La Presidenta dijo que en 2018 la gratuidad en educación superior se extenderá al 60%…

– Si, pero ese 60% de menores ingresos de las 32 universidades que tienen accesos a gratuidad y los 10 CFT e IP. O sea, en relación al millón 200 mil alumnos que está en la educación superior, 240 mil alumnos que equivalen al 20%, es un gran avance. Yo quisiera llegar a un 70%, o sea gratuidad para el 70% de menores ingresos en algún momento; pero estamos avanzando en esa dirección y yo lamento mucho que Sebastián Piñera, el candidato de la derecha, haya propuesto detener este proceso porque yo creo que hay que avanzar en esa dirección.

– Usted en una entrevista en CNN dijo que eso específicamente era difícil de cumplir. ¿Le parece que es irresponsable insistir en aquello?

– Eso es realidad. Además yo dije que era imposible gratuidad universal para el 2020 como eje del programa. Pero eso no nos impide seguir avanzando en gratuidad. Siempre he sido partidario de tener gratuidad para quien la necesita y ya tenemos más de 240 mil alumnos con gratuidad y hay que seguir avanzando.

– La Mandataria anuncia que enviará un proyecto de matrimonio igualitario en el segundo semestre, en plena campaña presidencial. ¿Qué le pasa a la DC, y su candidata presidencial, con eso?

– Bienvenido el debate. Acá no puede haber temas vedados, es un debate legítimo, yo voy a sostener la tesis de que el matrimonio es y debe ser un contrato entre un hombre y una mujer, esa es mi convicción, pero feliz de participar en esa discusión. 

– ¿Este tema podría tensionar a la Nueva Mayoría?

– Es que este es un tema que es muy transversal. He aprendido que los temas llamados valóricos como filiación, aborto, divorcio, matrimonio igualitario y acuerdo de unión civil, son temas muy transversales, donde no caben las ordenes de partidos. No le tengo miedo a ninguno de esos temas, de hecho he aprobado la gran mayoría de las leyes que acabo de mencionar. En este caso del matrimonio igualitario, tengo una tesis distinta. Y en ese debate, haré ver mi punto de vista.

– Pero además la Presidenta anuncia que enviará un nuevo texto constitucional antes de fin de año…

– Yo tengo la convicción acerca de la necesidad de una nueva Constitución en Chile. Hemos escrito un libro hace poco con Genaro Arriagada y Jorge Burgos dando las razones y anticipando muchos de los contenidos de lo que a mi juicio debe ser una nueva Constitución. Hemos tenido una participación ciudadana de más de doscientas mil personas el año pasado y yo creo que hay que hacer mucha pedagogía para dotar a la Constitución de plena legitimidad. Por lo tanto a mí no sólo no me asusta ese debate, yo creo que es importante arribar a buen puerto y ojalá concordar una Constitución que podamos sentir como nuestra Constitución.

– La Presidenta con estos anuncios siembra un camino de lo que se viene para su último año en La Moneda. ¿Le parece que tiene más opciones de cosecharlo Guillier? Se lo pregunto porque él, en el tema del matrimonio igualitario, por ejemplo, se ha mostrado más proclive que algunos personeros de la DC.

– Yo no sé, creo que es un tema muy transversal, a mí no me asusta el debate sobre matrimonio igualitario, bienvenido el debate, no hay temas vedados, cada uno pondrá sus puntos de vista. Creo que la sociedad chilena está suficientemente madura y el Parlamento tiene que recoger temas que están en la agenda y en el programa de gobierno, entonces no tengo ningún problema con ese tema.

– La Mandataria hace un llamo a las fuerzas progresistas a seguir con el legado de este gobierno y proyectar las reformas ¿Qué le parece?

– Ella hace dos llamados, uno a la unidad de Chile y a la unidad de los demócratas progresistas. Y yo, en términos personales, y la DC, estamos en ambas categorías, así que me parece muy bien, muy atingente que exista un llamado para unir a Chile. Es lo que corresponde a la Presidenta como jefa de Estado, símbolo de la unidad de la nación.

– Pero ella destaca las reformas, y usted ha sido particularmente crítico con la lógica de la retroexcavadora…

– No le endosemos esa responsabilidad a la Presidenta, cuando quien inventó la retroexcavadora fue un senador del PPD. El espíritu refundacional del primer tiempo nos está pasando la cuenta y ahí están las encuestas que reflejan que más o menos dos tercios desaprueba la gestión del gobierno de la Nueva Mayoría. Hoy (ayer) en la encuesta Adimark llegamos a un 32%, entonces yo creo que no podemos endosarle la responsabilidad de eso a la Presidenta Bachelet, pero evidentemente yo desde el día uno he advertido contra la retroexcavadora, contra el ánimo refundacional, contra lo que llamé el infatilismo progresista que se instaló en el primer tiempo. Creo que hay mucha gente arrepentida de haber levantado eso, y el tema de los patines y suma y sigue; todo eso nos está pasando la cuenta.

– ¿Pero cree que es bueno seguir proyectando las reformas que ha hecho este gobierno?

– Pero si la DC existe para impulsar reformas que vayan en la dirección de la justicia social, esa es nuestra razón de ser, siempre hemos estado a favor de los cambios sociales, sobre todo políticos, económicos y culturales que Chile necesita. Lo que pasa es que en ninguna parte está escrito que eso hay que hacerlo con coordenadas de retroexcavadora, con espíritu refundacional, con improvisaciones y desprolijidad, especialmente en el primer tiempo.

– Además hace un llamado a la “unidad y lealtad”. ¿Cree que tiene que ver con el momento actual que vive la Nueva Mayoría?

– La Nueva Mayoría es un acuerdo político y programático para apoyar al gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, así lo definimos los siete presidentes de partido en 2014 y el gobierno de la Presidenta Bachelet termina el 11 de marzo. Por eso, nosotros en la junta nacional desde diciembre en adelante hablamos de centro-izquierda más que de Nueva Mayoría. A mí me gusta también el concepto de demócratas progresistas, esas son nuestras coordenadas, pero de identidad, de convicciones, las banderas que tenemos que enarbolar como Democracia Cristiana sin complejos derechistas y sin complejos izquerdistas.

– ¿Echó de menos que en el discurso se hablara sobre crecimiento económico?

– Esa es la gran deuda que tenemos con el país. Tenemos la deuda de la delincuencia y la del crecimiento. Estamos ingresando a un cuarto año con un crecimiento mediocre, de menos del 2% y eso nos puede acercar a lo que dijo la directora del Fondo Monetario Internacional hace dos años, la “nueva mediocridad”, que fue una advertencia a las economías emergentes, a los países en desarrollo -Chile lidera ese proceso-, a que no sobrevenga la autocomplacencia, a mantener una política de incentivo a la inversión pública y privada para generar puestos de trabajo que el país necesita, para financiar los programas sociales y para seguir avanzando contra la pobreza y la extrema pobreza. Evidentemente que en materia de crecimiento económico estamos más al debe que al haber.