La timonel del PS, en entrevista con El País, abordó las bajas cifras de aprobación del gobierno de Michelle Bachelet y se refirió a los casos de financiamiento irregular de la política y al caso Caval.
Publicado el 28.10.2015
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De visita en Madrid para participar en una conferencia en la Secretaría General Iberoamericana, la timonel del Partido Socialista, Isabel Allende, concedió una entrevista al diario El País de España (ver completa aquí). En ella, la ex presidenta del Senado cuestionó que Evo Morales vaya por una nueva reelección y desmintió un mensaje que el gobierno boliviano se ha encargado de difundir: que su padre habría apoyado una salida soberana al mar para Bolivia (ver imagen de inserto pagado por Bolivia que apareció en distintos diarios).

Inserto-Bolivia-Allende-Mar“El Gobierno de Evo Morales tiene una forma de entender y ejercer el poder muy distinta a la de Chile. Se trata del primer caso de un presidente boliviano que ha terminado todos sus mandatos y que va en busca de más reelecciones. Por eso no me gusta hacer comparaciones. Allende quería tener las mejores relaciones con los vecinos, eso no hay que dudarlo, pero nunca prometió una salida al mar. Y soberana, jamás”, aclaró.

Asimismo, abordó las bajas cifras de aprobación del gobierno de Michelle Bachelet y se refirió a los casos de financiamiento irregular de la política y al caso Caval, que lo catalogó de “tráfico de influencias”.

“El programa que Michelle Bachelet propuso era muy transformador, con cambios muy estructurales y que producen incertidumbre. Eso ha generado resistencias. Otro factor es que a lo mejor no hemos sabido explicar bien en qué consistían estos cambios. Eso se ha juntado con que estallaron algunos casos donde se ha descubierto financiación irregular de los partidos políticos que no está comprobada todavía y que ni siquiera está claro que sea delito. Indudablemente, también el caso, bajo investigación, que afectó al hijo de la presidenta, que tampoco es corrupción, sino más bien tráfico de influencias. Se genera entonces una suerte de crispamiento, de irritación, una desconfianza de la gente, que se está volviendo generalizada, de pensar que todos son iguales”, sostuvo.