El académico de la UC y asesor de Chile en la demanda boliviana, afirma que EE.UU. no está interesado en mediar en la disputa fronteriza con Perú, y que no existe organismo internacional que pueda intervenir en el asunto. "Yo aconsejo la paciencia oriental", señala.
Publicado el 11.11.2015
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Las relaciones entre Chile y Perú han estado tensionadas en los últimos días por la aparición de militares del vecino país incursionando en las cercanías del denominado “triángulo terrestre”, que divide la frontera norte de ambos países.

La visita se dio en el contexto de la promulgación del presidente Ollanta Humala de una ley que crea el distrito La Yarada-Los Palos, en la región de Tacna, que incluye las 3,7 hectáreas entre el Hito 1 y el llamado “Punto 266” mencionado por Perú como un supuesto inicio de la frontera terrestre, desatando la molestia del Gobierno chileno.

El canciller Heraldo Muñoz sostiene que dicho “triángulo terrestre” es una “creación” relativamente reciente de Perú, argumentando que hasta el año 2008 ambos países estaban de acuerdo en que el Hito 1 era el punto inicial de la frontera entre ambos países. “Perú insiste en señalar, erróneamente, como punto de partida del límite terrestre peruano un punto determinado unilateralmente por dicho país (266), algo que es inaceptable para Chile”, sostiene el canciller.

Ayer la Presidenta Michelle Bachelet se reunió con los ministros de Interior, Defensa y Relaciones Exteriores para analizar la situación y dio instrucciones de mantener una “serena firmeza”.

Para entender este nuevo conflicto en las relaciones entre Chile-Perú, que tomó mayor connotación pública después del fallo de La Haya, “El Líbero” conversó con Joaquín Fermandois, profesor del Instituto de Historia de la Universidad Católica de Chile y miembro del equipo de refuerzo en la defensa ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya por la demanda boliviana.

Joaquín Fermandois, historiador-¿Cuál es su mirada de lo que está pasando con Perú en el triángulo terrestre?

-Hay un tema de fondo, de mentalidad, hay una parte del alma peruana que no quiere cerrar el capítulo actual de la larga historia de problemas entre Perú y Chile. Se logra mucho avance en la interrelación de los países, pero algo sucede.

-¿Qué podría hacer Chile?

-No estoy muy seguro. Yo aconsejo la paciencia oriental. Debe tener una posición clara, no ceder en los principios, pero tratar de interactuar lo más posible con Perú. Esto a lo mejor se olvida en dos o tres semanas, pero puede volver a emerger en un tiempo  más, y así.

-¿Chile debería acudir al arbitraje de EE.UU. como establece el tratado de 1929?

-Podría ser, pero EE.UU. no lo quiere para nada. Cuando aceptó ser árbitro le gustaba ser árbitro, pero después encuentra que esto le trae complicaciones. En este medio siglo se ha retirado de ese rol de arbitraje.

-¿Quién podría dirimir este asunto entre Chile y Perú?

-No hay una forma clara de dirimir. En el tratado del 29 el Hito número 1 fue siempre el límite de la frontera y este problema surge después del 2000. Nadie sabía que había este problema, que el límite marítimo no estaba claro, de acuerdo a la tesis peruana. Uno piensa que se trata de construir lo concreto, concretizar lo que es un problema o una mirada.

-¿A qué organismo internacional podría recurrir Chile?

-En este caso no hay ninguna parte donde resolver el reclamo.

-¿Qué pasaría si Perú toma posesión efectiva del territorio?

-Eso sería una medida mayor. Pero suponemos que no va a pasar. Habrá que suponer no llegar a eso.

-¿Pero si llega?

-Hay que preguntarle directamente al gobierno. Eso es ingresar a un territorio vecino.

-Perú dice que es propio…

-No se puede declarar unilateralmente.

-¿Por qué es tan importante para Perú ese triángulo terrestre?

-El tema con Chile tiene un simbolismo profundo en Perú, los metros no importan nada.