En conversación con "El Líbero", el senador PPD y ex subsecretario del Interior, analiza el caso Caval-Dávalos y explica que "generó un golpe importante de imagen para el Gobierno". Harboe propone que el proyecto de financiamiento a la política del Gobierno, incluya un Servicio Electoral Autónomo.
Publicado el 03.03.2015
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Cuando se dio a conocer el caso Caval-Dávalos que involucra al hijo de la Presidenta Michelle Bachelet, el senador PPD y ex subsecretario del Interior, Felipe Harboe, se encontraba de vacaciones fuera del país. De hecho, se enteró unos días después a través de la prensa y al llegar a Santiago hace algunos días comenzó a seguir el caso más de cerca. “No fue adecuado. Una cosa es ejercer un cargo en el mundo privado y hacer un negocio privado, pero estando donde está y siendo hijo de la Presidenta, hay una obligación que va más allá del tema legal y eso es lo que genera un daño al Gobierno y a la Presidenta“, explica Harboe sobre la situación del hijo de Bachelet en conversación con “El Líbero” y agrega que “es lamentable que la Presidenta se haya enterado por la prensa”.

El senador PPD, afirma que el caso Caval “generó un golpe de imagen importante para el Gobierno de Bachelet” y que tanto el Ejecutivo como el oficialismo deben “hacerse cargo”. Para esto, Harboe explica que el Ejecutivo debe “conformar un equipo especial encargado de recobrar las confianzas” y además, propone que el proyecto de financiamiento a la política del Gobierno, debe “ir acompañado de un Servicio Electoral autónomo”.

– ¿Cuál es su impresión sobre el caso Caval-Dávalos que involucra al hijo de la Presidenta Bachelet? En el oficialismo han calificado el actuar de Dávalos como “imprudente”.

– No fue adecuado. Una cosa es ejercer un cargo en el mundo privado y hacer un negocio privado, pero estando donde está y siendo hijo de la Presidenta, hay una obligación que va más allá del tema legal y eso es lo que genera un daño al Gobierno y a la Presidenta. La Presidente debe estar pasando momentos difíciles y muy dolorosos.

– La Presidenta afirmó que se enteró por la prensa…

– Si la Presidenta dice que se enteró por la prensa, se enteró por la prensa. Es lamentable que se haya enterado por la prensa de una situación muy delicada.

– ¿Cómo golpea el caso Caval al Gobierno?

El caso Caval en particular genera efectivamente un golpe de imagen importante al Gobierno, por cuanto se genera una sensación de uso de información privilegiada. No sabemos si eso es real o no, eso lo determinará la justicia, pero desde el punto de vista de las consecuencias políticas, se genera un impacto negativo para el Gobierno, para la coalición, que sumado al caso Penta, que ha significado la mayor crisis en la historia de la derecha, particularmente en la UDI, la suma de todo eso genera un manto de descrédito de la actividad política, que es muy delicado. Y de eso, hay que hacerse cargo.

– ¿De qué forma hay que “hacerse cargo”?

– Primero, entendiendo que en Chile tenemos un problema que viene arrastrándose hace muchos años, y que tiene que ver con que los tres pilares que fueron la base de la transición a la democracia, donde los ciudadanos depositaban la confianza, hoy día están en crisis. Me refiero, en primer lugar, a la Iglesia. Los casos de abusos sexuales han generado un daño muy fuerte en su imagen y una falta de confianza en esa institución. Un segundo aspecto tiene relación con la crisis del mercado, casos como el de La Polar, como la colusión de farmacias, como el caso Penta, generan también un cuadro de desconfianza, la sensación de abusos de parte de estas grandes empresas a los consumidores, genera un segundo problema.  El tercero es la política, que también se ha visto en la crisis, que ha tenido que ver con diferentes circunstancias. La primera, con que las expectativas de los ciudadanos de que el Parlamento sea un lugar de transformación de políticas públicas, se ve frustrado porque las mayorías que teníamos antiguamente no eran suficientes para las transformaciones que la gente quería, pero también por cuestiones de malas prácticas. Lo que vimos con el caso Penta, o el caso Caval, también genera una sensación ciudadana, de que el sistema en su conjunto, iglesia, empresa o mercado y política no es un sistema transparente.  Y lejos de la lógica de partir una relación de pacto social con la confianza ciudadana, hoy día se parte de la desconfianza. Esto se revierte, primero con comprender el fenómeno y segundo, adoptando medidas que ayuden a componer la estética de la ética política y empresarial.

Cualquier medida que se implemente para recobrar la confianza de los ciudadanos, tiene que ver con un marco regulatorio para el mundo privado y en el mundo político, en ambos lados, esto no es sólo una cosa de los partidos políticos. Nosotros con los senadores Hernán Larraín , Patricio Walker e Isabel Allende, hemos estado trabajando en una agenda de calidad de la política, pero que tiene que tener también el componente privado.

– Y en el caso del Gobierno, ¿cómo debiese manejar este momento de crisis?

– Yo creo que la crisis no está dada por el caso Caval, seamos muy claros. Tenemos el denominado caso Penta que golpeó no sólo a un partido, sino que también a un sector empresarial, y eso sumado a lo otro es una mezcla explosiva y se requiere de una acción, pero que el Gobierno tiene que tomar en consideración este diagnóstico, que es la desconfianza en el sistema. Para esto el Gobierno debiera crear un equipo de trabajo que propusiera, dentro de un plazo determinado, una propuesta de recobrar las confianzas con la sociedad.

– Usted como ex subsecretario del Interior, ¿cómo evalúa el manejo del Gobierno ante el caso Caval y los últimos episodios?  Dentro del oficialismo han sido críticos con el Ejecutivo. Camilo Escalona criticó al ministro Peñaillillo por irse de vacaciones tras conocerse el caso.

– Mi percepción es que esta situación venía arrastrándose del caso anterior, del caso Penta, cuando el Gobierno tomó la actitud de dejar que las instituciones funcionen. Y lo que yo he visto desde que llegué al país, ya que estuve fuera cuando se dio a conocer el caso,  es, mas bien, la misma lógica, que las instituciones funcionen. El hecho de que la Presidenta de la República haya regresado de sus vacaciones y que la primera actividad que haya hecho haya sido una vocería respecto de esto, con una dicotomía entre su rol de madre y de Presidenta, optando por lo segundo, en el sentido de generar una crítica develada de que esas cosas no se hacen, es un hecho de que ha asumido, no digo una responsabilidad, pero por lo menos una conducción de decir eso no se puede hacer. El manejo de la explosión de la información, no lo vi muy de cerca porque estaba fuera de Chile.

Y eso, ha sido hábilmente utilizado por Ernesto Silva, para intentar sortear un poco la crisis en que está metido el partido, y como teoría del empate, pero esto no le hace bien al país. La teoría del empate, es que está todo malo.

– Su par del PPD, Ricardo Lagos Weber, afirmó que “aquí ya no hay un empate, esto es un juicio sobre la clase política. ¿Comparte sus declaraciones?

– A Lagos Weber le falta incorporar al mundo privado porque el señor Bustos, es un señor privado. Si le hubieran pagado su plata, no nos hubiéramos enterado de esto. Acá lo que tenemos es que en el mundo privado se están desarrollando acciones que lindan con problema de marco ético poco riguroso. Esto no es un tema sólo de la política, o sea hay que enfrentarlo, sino que también del mundo privado. Esto es más profundo. El que sólo pretenda sacar ventajas políticas, sea de un lado o de otro, es porque no entienden la profundidad de las modificaciones que hay que hacer.

– ¿El caso Caval pudiese afectar la tramitación de las reformas del Ejecutivo?

– No. Yo creo que acá la Presidente debe seguir gobernando, esta es una situación delicada, pero es un hecho aislado. Y ahora se tiene que reactivar la agenda educación, reformas constitucionales, hay una nutrida agenda que hay que sacar adelante, éste es un gobierno muy ambicioso, que terminó un año 2014 muy arriba producto de las reformas que supo sacar adelante.

– Pero la Presidenta Bachelet está con un 31% de aprobación.

– Cuando uno hace reformas estructurales y de fondo, tiene que estar dispuesto a ver costos políticos en el tiempo intermedio. No hay que gobernar en función de las encuestas. Yo veo que hoy el populismo está de paseo, veo que hay ciertos candidatos, que no reconocen que son candidatos, que proponen lo que las encuestas dicen que hay que proponer. A la política le hacen falta liderazgos, conducciones. Esto tiene que ver con sacar adelante un programa determinado. A Chile le han falta liderazgos que tengan la capacidad de tomar decisiones que pueden ser impopulares, pero que son las correctas para el país.

– ¿Cree que es tiempo de un ajuste ministerial? En el oficialismo han dicho que ya es tiempo de que Bachelet realice un ajuste.

– No me cabe ni una duda de que ella tiene una evaluación de todo su gabinete, de los intendentes también. Por tanto, mi percepción es completamente natural que ella en algún minuto tome la decisión de hacer algunas modificaciones. Ella realizará las modificaciones, si tiene el conocimiento que hay ciertas áreas que no están con los tiempos adecuados, con la capacidad comunicacional adecuada, o si el trabajo de fondo no ha tenido los resultados que ella espera. Ella es muy exigente, lo digo por experiencia.

-¿Cuál es su impresión sobre el proyecto del Gobierno de financiamiento a la política? ¿Cuál será su aporte a la discusión? El ministro Elizalde anunció ayer la creación de un consejo para regular el financiamiento político. 

– Ese proyecto tiene aciertos y elementos que modificar. Pero ahí hay un punto de partida porque se tomó como base la legislación internacional. Creo que los acuerdos a los que llegó Longueira en el gobierno de Lagos en 2003 que dieron origen a la actual legislación de financiamiento a la política, hoy el nuevo estándar de probidad, ética y transparencia, es insuficiente. Yo me alegro de eso porque quiere decir que nos estamos poniendo más exigentes. Se requiere dar un paso más allá en el tema de financiamiento a la política. Lo importante, es que cualquier mecanismo de financiamiento que se acuerde, tenga aplicación práctica. Y para eso se requiere que tengamos un servicio electoral que sea constitucionalmente autónomo, de lo contrario, podemos tener una ley en derecho sustantivo que sea muy buena, pero que no sea fiscalizable y eso es un problema. Por eso que ese proyecto de financiamiento a la política, debe ir acompañado de un servicio electoral autónomo.

FOTO: AGENCIA UNO