El gobierno informó a los partidos del oficialismo que la apuesta es que la iniciativa esté aprobada como máximo a fines de 2017 o enero 2018, en plena elección presidencial. "Se utilizará como caballo de batalla, pero en uno u otro sentido; no sabemos quién ganará esa batalla, ya que estamos con muy baja aprobación como gobierno", comentan en el oficialismo.
Publicado el 05.07.2016
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“El debate está en total ambigüedad, ya que recién podemos conocer algo del contenido. Todos queríamos conocer el texto antes y entender los términos exactos del proyecto de educación superior”, afirma a “El Líbero” un parlamentario de la Nueva Mayoría (NM) que participó de la reunión con el gobierno, el pasado domingo en La Moneda, para abordar la reforma a la educación superior, proyecto que ingresó ayer al Congreso y que ha provocado una fuerte polémica.

Varios senadores oficialistas tienen la misma opinión y ésta refleja el ánimo al interior de la Nueva Mayoría frente a la iniciativa del Ejecutivo, anunciada oficialmente por la Presidenta Michelle Bachelet en cadena nacional.  Y es que los parlamentarios de la NM, no tuvieron acceso al contenido del proyecto antes de que fuese ingresado. Incluso, durante el encuentro del domingo, tampoco recibieron el articulado, lo que generó una fuerte molestia en la coalición, además de diferentes inquietudes con respecto a la fecha de despacho del proyecto.

De hecho, según dicen invitados a la reunión, hubo senadores que plantearon críticas de forma y de fondo a la iniciativa. Entre ellos, Isabel Allende, Guido Girardi,  Carlos Montes y Fulvio Rossi. Los senadores como Girardi y Allende plantearon reparos por la manera hermética que ha caracterizado la conducta del gobierno en esta materia, y otros como Montes, fueron más críticos con respecto al contenido del proyecto.

La preocupación de los parlamentarios, según dicen en la NM, es relativa al aseguramiento de recursos para universidades estatales, la fijación de aranceles, además de la “poca claridad” del mecanismo para asegurar la gratuidad, comentan influyentes fuentes del bloque oficialista.

Pero además del contenido, a los partidos del conglomerado gobernante les preocupa el “timing” que tendrá el proceso legislativo.

“La idea es  aprobarlo en este gobierno, que la Cámara lo vea de aquí a enero de 2017 y que el Senado pueda tramitarlo entre marzo de 2017 y enero de 2018. Sin embargo, si no se aprueba en la Cámara en enero, no tiene posibilidades de aprobarse” , aseguran en la NM.

Ante este escenario, influyentes senadores del oficialismo reconocen a este medio que este proyecto sí será tema en las elecciones presidenciales, lo que podría favorecer o perjudicar a la coalición. “El proyecto de educación superior va a ser tema de campaña ciertamente”, explican desde la NM.

La inquietud del oficialismo en torno a este tema es que el proyecto de educación superior se convierta en una especie de “caballo de batalla” de la campaña presidencial, tanto de la NM como de la oposición. Si bien, explican que esto podría ayudar a los candidatos a las parlamentarias de la NM, ya que durante la campaña sería un arma electoral importante, sobre todo para la bancada estudiantil que debe reelegirse, sí advierten que también podría ser un riesgo.

“Se utilizará como caballo de batalla, pero en uno u otro sentido, no sabemos quién gane esa batalla, ya que estamos con muy baja aprobación como gobierno”, dicen senadores del oficialismo. De esta manera, en la NM explican que el proyecto de educación es un arma de doble filo, que incluso podría perjudicar a la coalición y a su candidato, sobre todo, si la la aprobación de Bachelet y del Ejecutivo se mantiene a la baja.

La reforma laboral de 1999: ad portas de la elección Lagos-Lavín

Esta discusión recuerda la que se vivió a mediados de noviembre de 1999, ad portas de la elección presidencial que enfrentó a Ricardo Lagos y Joaquín Lavín. Cuando faltaban pocos días para los comicios, el gobierno envió al Congreso, con discusión inmediata, un proyecto de reforma laboral, que se convirtió en uno de los temas principales de la campaña del entonces candidato oficialista.

De hecho, influyentes fuentes de la oposición, reconocen que Lagos utilizó la reforma laboral de ese entonces como un “arma electoral” que le jugó a favor. Por esto es que al interior de Chile Vamos también existe preocupación con respecto a que los candidatos oficialistas pudiesen utilizar como arma electoral el proyecto de educación superior, sin embargo, también agregan que si la tramitación de la iniciativa se torna compleja, podría terminar beneficiando a la oposición.

 

FOTO: AGENCIA UNO