En conversación con "El Líbero", el ex subsecretario de Economía de Allende analiza la resolución adoptada por la Presidenta Michelle Bachelet para destrabar el proyecto. "Esto es una buena salida, sabiendo que obviamente va a ser rechazada porque necesita los votos de la derecha", afirma.
Publicado el 08.06.2016
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“Mientras trotaba en la mañana, me sonreí por estas sorpresas que de repente nos da la vida, como diría Pedro Navaja, y que producen un determinado efecto. Si alguien lo pensó es genial, si alguien no lo pensó también es genial que haya ocurrido así”. De ese modo describe el ex subsecretario de Economía de Salvador Allende y director de empresas, Óscar Guillermo Garretón (PS), su primera impresión sobre el proyecto de cambio constitucional anunciado por el gobierno para darle viabilidad al formato original de la reforma laboral. Es decir, para “recuperar” la titularidad sindical que fue declarada inconstitucional por el TC.

Garretón ha seguido el debate de la reforma laboral desde sus inicios y fue uno de los primeros en advertir los efectos de este proyecto. De hecho, fue el encargado de inaugurar un seminario de la Sofofa llamado “Por una reforma laboral para todos”, donde afirmó que el proyecto no consideraba a los empresarios y al 85% de la fuerza de trabajo del país y que reflejaba un “desconocimiento asombroso de la vida de la empresa privada chilena hoy”.

Cuando La Moneda ya resolvió la fórmula para enfrentar el fallo del TC, Garretón en conversación con “El Líbero”, analiza la solución determinada por la Presidenta Michelle Bachelet y explica por qué el cambio constitucional es una buena salida.

“Creo que esta solución es genial, en el sentido de que a los que les molesta no pueden decirlo, y los que la rechazan saben que van a quedar contentos”, afirma Garretón, y agrega que “esto termina siendo una fórmula de despeje, salvo que se dé la rareza de que la oposición dé los votos, pero ya anunció que no los daría. Esto es una medida pedida por la dirección de la CUT, aprobada por el gobierno, pero como va a ser rechazada el gobierno puede culpar que él quiso, pero no lo pudo lograr por la obcecación de la derecha, y la derecha puede decir que se opuso a algo que es rechazado por la mayoría de la población, entonces quedan todos bastante felices”.

Garretón explica: “Esta fórmula fue solicitada por la CUT, por lo tanto, ésta no puede objetar, al contrario, tiene que agradecerle al gobierno que lo pida. El gobierno, por su parte, estaba con una situación bien compleja, en una discusión entre un veto o ley corta, en la cual no terminaba de llegar a un acuerdo interno. Y entonces, esto es una buena salida, sabiendo además, que obviamente va a ser rechazada porque necesita los votos de la derecha para que se apruebe y, por lo tanto, puede culpar a la derecha de que no haya habido estos cambios en la reforma laboral. Siguen la línea de unos 20 años atrás. Para la derecha el costo no es tan grande, porque al final, los que rechazan la reforma laboral son más del doble de los que la aprueban, de acuerdo a las encuestas. Los empresarios van a alegar, pero al final serán lo suficientemente sabios para entender que esto no tiene ninguna posibilidad de salida. La CUT no se puede quejar, y dentro de la CUT, los competidores de Bárbara Figueroa para las próximas elecciones, van a poder enrostrarle que con su obcecada torpeza ha provocado esta situación. O sea, tengo la impresión de que esto les viene bien a muchos, no es fácil en este país conseguir un consenso tan amplio en torno a una medida”.

-Entonces, ¿por qué presentar algo que se va a rechazar?

– Yo no sé si este es un fenómeno que se provoca porque no lo pensaron bien, o porque alguien lo pensó genialmente bien. Es una forma de que el tema quede definitivamente postergado, y yo no me atrevería a decir que eso es voluntad de alguien, pero tampoco me sorprendería si lo fuera.

-¿Cuál es el impacto de esta decisión en el mercado laboral?

-Yo tengo la impresión de que la reforma laboral fue sólo objetada parcialmente por el TC y creo que implica cambios no menores en todo lo que es la regulación del mercado del trabajo, de la vida laboral en las empresas. Para algunos puede ser insuficiente, para otros puede ser demasiado.  Lo que ocurre es que, al final, salvo que volvieran a insistir en otra cosa, lo que queda es lo que fue aprobado por el Congreso, excepto lo que fue cuestionado por el TC.

-De esta manera, ¿cómo queda finalmente la reforma laboral? ¿Se promulga lo aprobado en el Congreso?

-Lo que fue objetado por el TC quedó objetado y todo el resto quedó vigente, si no hay ley corta ni veto, quedará vigente, se publicará la ley tal como salió del Congreso, menos las objeciones del Tribunal Constitucional.

-A su juicio entonces, ¿fue la mejor solución? ¿No era mejor mantener el veto y la ley corta?

-Por lo menos en esta coyuntura que estaban todos bien enredados, creo que esta fórmula despeja el panorama de una manera muy sofisticada y a mí eso siempre me provoca una enorme curiosidad. Yo mientras trotaba en la mañana, me sonreí por estas sorpresas que a veces nos da la vida, como diría Pedro Navaja, y que producen un determinado efecto. Si alguien lo pensó es genial, si alguien no lo pensó, también es genial que haya ocurrido así.

-Esta determinación deja en evidencia las diferentes posturas del gobierno con respecto a la reforma laboral. La apuesta del ministro Valdés era otra, pero finalmente la Presidenta se inclinó más hacia la CUT. ¿Cuál es su impresión?

-La CUT pidió la reforma constitucional y no veo cómo va a poder quejarse si el gobierno la propone. Y en el gobierno, esas diferencias, existían, pero al mismo tiempo existe la convicción de que los datos económicos son cada días más sombríos, y que esta reforma constitucional no es precisamente parte de una agenda pro crecimiento. Entonces, lo hayan propuesto o no, me parece una manera extraordinaria de que el tema quede despejado. Lo que pasa es que hay una ley que va a tener que publicarse tal como se aprobó en el Congreso menos las objeciones del Tribunal Constitucional, y las demandas que existen por la titularidad sindical y otros, van a seguir existiendo con o sin la ley. No cambia el futuro.

-¿Y qué pasa con los artículos rechazados? ¿La reforma laboral será una ley incompleta?

-Si hay una discrepancia en torno a cómo deben ser las reformas laborales haya ley o no haya ley, ese tema va a estar en el debate del país hacia delante inevitablemente. Completa no hay ninguna ley, se aprobó todo salvo las objeciones del TC y no creo que el gobierno quiera tener normas que no son constitucionales. Este debate queda abierto en el país, y la mejor prueba de los debates abiertos, es que en Francia están discutiendo reformas laborales que vienen del año 68. Entonces, este debate queda para otro momento de la historia del país.

-¿Es entonces una manera de despejar el tema laboral?

-El tema laboral sale de la discusión. El gobierno puede decir que lo intentó, la oposición que lo rechazó y la CUT que lo intentó también. La verdad es que viendo los resultados, si yo hubiera querido despejar este asunto, fue una buena decisión acoger la petición de la CUT. Porque es inviable, va a ser rechazada. Entonces, un tema que está absolutamente confundido, enmarañado, e incluso que tenía muy complicado al gobierno, encuentra una vía de salida de una sofisticación casi renancentista, pero si me preocupo más de los resultados que de la forma, es algo que debería cambiar el foco de las discusiones que ha habido.

-¿Cambiar el foco hacia dónde?

-Vamos a ir a los temas empleo, crecimiento, elecciones municipales, discusión de la Constitución. Esto es una fórmula que va a llevar a que el tema laboral quede subsumido en otros temas y en el debate nacional.