Cristián Hernández, quien actualmente colabora para la agencia internacional de noticias EFE y el medio venezolano El Estímulo, ya tiene seis años documentando todo lo que pasa en su país, que vive una intensa crisis económica, social y política. Aquí cuenta lo que le ha tocado vivir estas últimas semanas de manifestaciones en contra de Nicolás Maduro.
Publicado el 05.05.2017
Comparte:

Cristian Hernández (27) ya suma seis años documentando con su cámara lo que pasa en Venezuela, su país. Este último mes ha estado día a día trabajando en las protestas en contra del gobierno de Nicolás Maduro. Una de sus imágenes más impactantes y que más se compartió tanto en medios nacionales como internacionales, es una en la que se ve cómo varios manifestante tuvieron que resguardarse en el río Guaire -uno muy contaminado que atraviesa la capital- debido a la fuerte represión con bombas lacrimógenas por parte de la Guardia Nacional.

Esa foto la tomó el 19 de abril (la puede ver haciendo click aquí), uno de los días más álgidos de las protestas que se iniciaron el 6 de abril. Culminó con tres muertos y varias protestas nocturnas. “Creo que de no tener casco ese 19A, no estaríamos hablando. En una tranca llegaron unos civiles junto a los guardias, y nos echaron tiros. La policía tuvo que responder”, dice Hernández.

Durante sus coberturas para la agencia EFE y el medio digital venezolano El Estímulo, ha escuchado ráfagas de tiros de cerca, le han pegado con piedras y bombas lacrimógenas y le ha tocado enfrentarse a Guardias Nacionales, Policía Nacional y colectivos (grupos de civiles armados y seguidores de Chávez) para poder realizar su trabajo. Y aunque asegura que la violencia siempre ha estado presente, tanto en las marchas de 2014 como las que se realizaron el año pasado, ahora algo es diferente. “Esta vez veo viejitos lanzando piedras, ancianas que llegan hasta donde están los guarimberos (piqueteros), y creo que en ninguno de esos años hubo tanto saqueo. Era raro escucharlo, quizás en el interior (…) La forma en que se llena la autopista casi todos los días es impresionante. En 2014 eso pasó pocas veces. No sé, ya esto sería mi opinión, pero el gobierno está provocando todo esto, y no tiene intenciones de parar. Es absurdo que el gobierno esté ignorando tantas demandas. La polarización es absoluta. Ahora casi todos hemos recibido golpes. Y eso se podría decir que es inevitable, quizás circunstancial, pero el peor peligro que corremos es cuando los colectivos nos atacan o la policía nos arresta, y daña o roba los equipos y cuando los guarimberos (piqueteros) nos acusan de infiltrados”.

Así como ha estado en las movilizaciones de la oposición también le ha tocado ir con su cámara a retratar los rostros de las concentraciones del oficialismo. Una de esas oportunidades fue el pasado miércoles, día en que Maduro firmó el decreto para convocar una Asamblea Constituyente y bailó frente a los asistentes, mientras al otro lado de la ciudad, la manifestación de la oposición era fuertemente reprimida con gases lacrimógenos y tanquetas en contra de los que protestaban, lo que resultó con un joven arrollado, Pedro Yammine, quien se encuentra en una clínica caraqueña con daños en las costillas y el pulmón colapsado. “Yo vi a Maduro bailando afuera del CNE y por alguna razón pensé: ‘Y después de esto me toca ir a Altamira (este de la ciudad) a tragar gas’. Mientras trabajo veo lo jodido que está el país y en estas marchas la gente solo está bebiendo caña y bailando, metiéndose con los ‘escuálidos’. También veo a los tipos que agreden a los diputados en la esquina de la Asamblea Nacional (Congreso) y nos agreden a nosotros también, y tengo que saludarlos sin saber cómo responder cuando justifican lo que les hacen a mis compañeros. Les hemos dicho que se les está pasando la mano, y bueno…  En esas marchas trato de no pensar en que no estoy de acuerdo con ellos, y me pongo a hacer fotos”.

— ¿Sientes que en las marchas del chavismo se vive otro país?

— Es el mismo país, pero es otra identidad. Identidad del partido, de ser seguidor de Chávez. No creo que porque creas en Chávez esté mal. Yo tengo amigos muy chavistas que dicen que mi trabajo es ser un mercenario que vende mentiras, y que me pagan lucas por hacer falsos positivos y no tienen pruebas, no tienen cómo demostrarlo, pero están convencidos de que es así. Listo, así quedé para ellos. Igual, fuera de las cámaras, fuera de la política, con esas mismas personas comparto, bebo cervezas, trabajo, ruedo bicicleta, los visito, me visitan, hacemos negocios, trabajamos en cosas audiovisuales. Lo que quiero decir es que la forma en que la polarización vende al contrincante político, es una mentira, es una estrategia para jalar votos o apoyo político, movilizar gente. Pero no todo el mundo vive del partido político, mucha gente está asqueada de la política y sólo quiere seguir con su vida

— ¿Y cómo te sientes tú retratando un país que día a día parece estar peor?

— Quiero vacaciones, pero lo mejor que puedo hacer es trabajar. Me gustaría ayudar más, y trato de ayudar a la gente que me consigo con necesidades, pero todo eso se escapa de las manos. Contar historias con el periodismo a veces le salva la vida a la gente. Este trabajo no es algo que hago por necesidad, me hubiese ido ya de ser así. Aquí somos muchos los que estamos trabajando, tanto en agencias como en medios locales, y algunos amateurs que se mueven muy bien por redes sociales y también lo logran mucho. Eso es lo que hay que hacer ahora.

—En estos seis años fotografiando lo que pasa en Venezuela, ¿cuál consideras que ha sido el peor momento que te ha tocado documentar?

—Cuando mataron a Bassil Da Costa (el primer estudiante, de 23 años, que murió en las marchas de 2014).  Y espero que nunca pase nada peor, como lo del miércoles.  Me gustaría que todo esto se evitara. Ese día staba en la esquina de la Av. Universidad y escuché las balas silvando sobre mi cabeza. Minutos después, venían bajando a Bassil. Lo seguí hasta que lo montaron en un carro de la policía, me salpicó su sangre.

— ¿Te sientes como si estuvieras reporteando en zona de guerra?

— A veces lo pienso, pero creo que sería muy ingenuo decir eso. Si comparas, 35 muertos en un mes no es nada ante 100 muertos un fin de semana. Ya esa guerra está sucediendo

—¿Cómo crees que van a culminar estas manifestaciones?

— Pues quisiera ver si las elecciones calman las cosas, pero si resultan un fraude, o después de eso las cosas no siguen mejorando, esto va a seguir hasta que lo hagan.

 

FOTO: GENTILEZA DE CRISTIAN HERNÁNDEZ

Para ver sus fotos, revise su cuenta de instagram: @fortunecris