"Bachelet prefirió una pauta de turismo en vez de presentar los datos de la Casen; la mezquindad política tiene un límite", sostiene el parlamentario y ex ministro de Desarrollo Social.
Publicado el 28.01.2015
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El diputado de Evópoli y ex ministro de Desarrollo Social del gobierno del Presidente Piñera, Felipe Kast, conversa con “El Líbero” sobre la encuesta Casen que mostró una histórica reducción de la pobreza en el país durante 2013.

– ¿Cuál es su mirada sobre la Casen?

– Tiene dos muy buenas noticias y una mala puesta en escena que me dejó un gusto amargo. Las buenas noticias son que 1,5 millones de chilenos dejaron la  pobreza durante el gobierno del Presidente Piñera, y la verdad es que hay pocos momentos en política en que uno pueda celebrar. La otra gran noticia es que este gobierno hizo propia la recomendación que hicimos, a través del informe de superación de la pobreza de Rodrigo Jordán, de medir la pobreza de manera multidimensional y con más exigencia. El 1,5 millones de chilenos que salieron de la pobreza lo hicieron usando mediciones más exigentes. Creo que esos son motivos de celebración.

– ¿Y qué le dejó un gusto amargo?

– Que han pasado cuatro días y la Presidenta Bachelet no ha dicho una palabra sobre la histórica reducción de la pobreza. Prefirió una pauta de turismo en vez de presentar los datos de la Casen. La mezquindad política tiene un límite, y creo que las políticas de la pobreza son tareas de Estado. Yo no entiendo que el indicador social más importante de Chile, que se entrega cada dos años, no haya sido ni anunciado ni comentado por la Presidenta del país. Más aún, me preocupa mucho que el Ministerio de Desarrollo Social no tenga ninguna agenda en materia social, ni proyecto importante, y que la Presidenta al ver estos resultados no le diga a los chilenos cómo va a hacer para evitar que aumente la pobreza, que ya ocurrió en su primer gobierno.

– ¿Qué proyecciones sobre la pobreza podría entregar el 2014?

– Las cifras que hemos visto en 2014 de destrucción de empleos nos hacen pronosticar que es muy probable que haya aumentado la pobreza. El gobierno tiene el desafío de construir una agenda social para poder revertir y paliar la situación de muchos chilenos que han caído en la pobreza. Creo que la Casen de este año no va a traer buenas noticias en pobreza.

– ¿Por qué cree que la Presidenta ha tenido este desmarque de la Casen?

– No lo entiendo, y me parece pésimo que una Presidenta de Estado prefiera una actividad de turismo por sobre una reflexión en materia social, en materia de desigualdad, de programas sociales. La única explicación que tengo y que me da mucha pena, es que no quiso comentar los buenos resultados del gobierno de Piñera.

– La Casen de 2011 fue muy criticada por parlamentarios de la Nueva Mayoría, que ahora no se han referido tampoco a la reducción de la pobreza.

– Es de doble estándar e hipocresía en lo que se dice en el discurso social, y lo que se hace en la práctica de tomarse en serio la agenda social.

– ¿Cuál es el análisis de fondo que debe hacerse de esta Casen?

– Esta Casen pone de fondo que el crecimiento y la creación de empleos hicieron la tarea de sacar de la pobreza a 1,5 millones de chilenos. Por cada empleo que se generó salieron de la pobreza 1,5 personas. La fórmula que ha planteado la centro derecha en el gobierno pasado, encarnado en Sebastián Piñera y en el que yo tuve la suerte de ser ministro, es la correcta. Cuando uno se olvida del crecimiento y del empleo, de lo que se olvida es de que la clase media y emergente puede volver a la pobreza.

– En el debate hay dos ejes, la pobreza y la desigualdad. El gobierno se ha mantenido en el foco de la desigualdad. ¿Cuál es su punto de vista?

– El discurso de la desigualdad es completamente legítimo. La desigualdad es una dimensión y la pobreza es otra. Claramente, dada que esta encuesta es de 2013, y en 2014 se perdieron miles de empleos, aumentó la pobreza. Con Piñera la desigualdad también se redujo. La desigualdad es más difícil de reducir. Y para ello se requiere mejorar la calidad de la educación. Por eso, la reforma  educacional que acabamos de aprobar, donde se termina con la selección por mérito en los colegios públicos emblemáticos, lo único que hace es nivelar hacia abajo y no ayuda mucho a reducir la desigualdad.