De acuerdo a la proyección del INE realizada en 2014, Chile en 2017 iba a tener 18,3 millones de habitantes. Sin embargo, según los resultados preliminares del Censo, los chilenos somos un millón menos que esa estimación. Esta diferencia podría proyectarse en todas las cifras desagregadas que se conocerán en diciembre, como por ejemplo, en el número de personas mayores de 60 años.
Publicado el 03.09.2017
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Este jueves el INE informó de los resultados preliminares del último Censo que se realizó en abril pasado y que arrojó que los chilenos en total somos 17.373.831, casi exactamente un millón menos de lo proyectado por el organismo en el año 2014. Esto significa que la población de Chile creció menos de lo estimado. Pero, ¿qué incidencia tendrá en esta cifra la tasa de fecundidad? ¿Será menor a la proyectada?, y por lo tanto ¿los chilenos estamos envejeciendo?.

Según las proyecciones de la población que realizó el Instituto Nacional de Estadísticas en 2014, la estimación de las personas mayores de 60 años para 2017 era de 2.899.621, lo que ya representaba un aumento de un 59,2% en comparación a las cifras sobre el mismo grupo etario del Censo del año 2002. Ahora, si existe una diferencia en la estimación de la población total del país, también podría verse reflejado en los datos desagregados por sexo y grupos etarios, que se conocerán en el mes de diciembre. Si a nivel nacional no somos 18,3 millones como proyectaba el INE en 2014, sino que un millón menos, en consecuencia los adultos mayores ya no deberían ser casi 2,9 millones de habitantes que se proyectaban hace tres años, para el 2017.

La cifra de envejecimiento de la población se relaciona directamente con la tasa de fecundidad de los países, por lo que significa el recambio generacional. Chile, por ejemplo, según los datos de CEPAL, integra el grupo de países con menor número de hijos por mujer. Cifra que ha ido bajando de 2,0 en 2000, a una proyección de 1,7 en 2020 y el mismo número en 2025.

De acuerdo a estas cifras, ¿hacia dónde va nuestra población? Según la División Poblacional de la CEPAL (CELADE), Chile ya está muy por encima en el número de adultos mayores de sus países vecinos, como Argentina, Perú y Bolivia. Pero en los próximos 30 años, esta cifra se acrecentará aún más. En el año 2050 la población de adultos mayores en Chile corresponderá al 24% de la población total, mientras que en Argentina serán sólo el 18,5%, en Perú 16,4% y en Bolivia, 15,1%. (ver lámina)

El desafío de Chile frente a los cambios demográficos

La Organización Mundial de la Salud señala que en 2050, el 22% de los habitantes del planeta tendrá sobre 60 años y que 400 millones de personas estarán por encima de los 80 años.

En Chile, según cifras de la CEPAL, en el año 2030 van a existir 4,3 millones de adultos mayores de 60 años y en el año 2050, uno de cada cuatro chilenos va a ser mayor de 65 años. Faltan pocos años para llegar a estas cifras, entonces la pregunta que se hacen los expertos es si Chile está preparado para este explosivo cambio demográfico.

Roberto Ruiz, abogado y consejero del Servicio Exterior de Chile, ha estudiado este tema y cree que nuestro país recién está despertando a esta problemática: “Chile siempre creyó que era un país joven y lo que nos estamos dando cuenta es que hoy no solamente tenemos cifras de envejecimiento superiores a los países de la región, sino que se está llegando a niveles de países europeos. En el año 2040 nuestro país va a tener la estructura poblacional similar a la de Alemania. Pero la diferencia es que las naciones europeas primero se enriquecieron y luego envejecieron, y nosotros no estamos en ese camino”.  Ruiz agrega que “el estancamiento poblacional se nota con más fuerza en las regiones extremas, coincidiendo con un proceso de fuerte poblamiento de las regiones colindantes de nuestros vecinos, fundamentalmente Argentina en el sur y Perú en el norte”.

Roberto Ruiz participó de un seminario organizado por la Universidad Autónoma de Chile llamado “Chile 2030: Cambios demográficos y desafíos: sociedad en transformación”, donde se debatió cómo hacer para que nuestros adultos mayores se integren de mejor forma a la sociedad, y no solamente asistiéndolos para que tengan una mejor vejez, sino que también para que puedan seguir aportando en productividad.

El principal expositor del seminario de la UA fue el biólogo alemán Marc Bovenschutte, que es director del Departamento de Cambio Demográfico e Investigación de Futuro del Instituto para la Innovación y la Tecnología de Berlín. “Si sólo se crean puestos de trabajo para el adulto mayor, pero donde ellos no puedan aplicar y traspasar sus conocimientos a las nuevas generaciones, no va a cambiar nada”, señala. Agrega que “hoy la población es biológicamente más joven que hace 50 años, por tanto los años adicionales que ellos vivirán en la etapa de adultos mayores, son cada vez más útiles”.

Marc Bovenschutte detalla que en Alemania varias empresas de gran tamaño tienen programas de diversificación laboral, pero no solamente desde el contexto étnico o cultural, sino que también etario. “En Alemania existe una iniciativa privada, pero con aportes públicos, donde especialistas jubilados aconsejan a empresarios jóvenes con sus conocimientos sobre diversos temas. Ellos saben cómo funcionan los procesos, cómo desarrollar los modelos de negocios, cómo conquistar los mercados. Y según el conocimiento que ellos tienen, las empresas los integran a distintos departamentos”.

La influencia de las inmigraciones en el cambio demográfico

Chile ha tenido en los últimos tres años un considerable aumento de inmigrantes. Según la proyección de los datos del Censo de abril pasado que debería dar a concocer el INE en diciembre, la población extranjera en 2017 llegaría a las 600 mil personas. Según Álvaro Bellolio, director de la Fundación Nuevas Contingencias Sociales, el nivel de migraciones en Chile sigue siendo muy bajo. “Hoy el tema de la inmigración sólo es sectorial (construcción, servicios, agricultura) pero no ha permeado transversalmente en distintos análisis económicos o demográficos”.

Sin embargo, según Bellolio, que también participó en el seminario de la Universidad Autónoma, en el tema del envejecimiento de nuestra población se debería tomar en muy en cuenta la alta tasa de extranjeros que está llegando a trabajar a nuestro país: “La baja tasa de natalidad, sólo se puede compensar con una alta tasa de inmigración. Pero hoy en nuestra sociedad hay más chilenos que viven fuera del país -cerca de un millón- que extranjeros en Chile”.

Bellolio cree que ante el inminente envejecimiento de la población chilena, es necesario entender el fenómeno de la inmigración como una “oportunidad”, para aumentar la productividad laboral y mejorar la calidad de vida de sus habitantes. “Gran parte del crecimiento temporal de la población en España, por ejemplo, se hizo a través de la migración. Si Chile no se prepara para recibir migración capacitada, es muy probable que no pueda cumplir con los compromisos sociales que está prometiendo la Nueva Mayoría. Entonces, el tema de la migración tiene un componente de estrategia fundamental para el futuro económico social del país”.