En conversación con “El Líbero”, Carlos Correa Bau, Mauricio Morales y Marco Moreno analizan la gestión del Ejecutivo en el conflicto que tiene como protagonistas a Carabineros, la Fiscalía, el Poder Judicial, y a la administración de Michelle Bachelet.
Publicado el 14.02.2018
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Desde que estalló el enfrentamiento entre la Fiscalía, Carabineros y el Poder Judicial por la supuesta implantación de pruebas por parte de la policía uniformada en los teléfonos de los ocho comuneros mapuches detenidos en la “Operación Huracán” -los que fueron sobreseídos el viernes pasado por el juzgado de garantía de Temuco-, la actuación del gobierno ha sido cuestionada. 

Primero, por no saber que el general director de Carabineros, Bruno Villalobos, se había ido de vacaciones a los pocos días de explotar la crisis. Luego, la Fiscalía acusó que los abogados del Ejecutivo tuvieron una “inactividad evidente y manifiesta”, ya que no pidieron la carpeta de investigación a tiempo y solicitaron nuevas diligencias fuera de los plazos determinados. El gobierno también recibió críticas de parte de los abogados de los ocho mapuches, porque no se querelló en las causas donde se investiga la presunta manipulación de las pruebas.

Pese a todo esto, el gobierno anunció el lunes que recurrirá de queja contra el tribunal, que apelará sobre el sobreseimiento y que se reunirá con el fiscal nacional, Jorge Abbott.

Para el ex subdirector de la Secretaria General de Comunicaciones en la administración de Michelle Bachelet, Carlos Correa Bau, el gobierno “está completamente fuera de control”. Esto, porque “se ha comprado la tesis de Carabineros, y lo ha hecho a todo evento. Es más, en algún momento defendió a Carabineros bajo la tesis de que había que esperar la verdad judicial. Cuando se establece el sobreseimiento de los imputados, es un fracaso de proporciones para el gobierno, ya que la Operación Huracán es una tremenda operación en la que se destinaron recursos gubernamentales. Es un hecho grave, y sigue habiendo impunidad en la Araucanía”.

A eso agrega que “el gobierno se casó con la Operación Huracán. Primero fue a Argentina a hacer el ridículo -los mismos argentinos filtraron a la prensa que había sido una pérdida de tiempo-, pero además una vez que pasó lo de la Fiscalía, lo que le correspondía al Ejecutivo era hacer valer el Estado de derecho, ya que si el Tribunal dijo que se cierra la causa, se tiene que cerrar y punto. Entonces, el gobierno que está terminando en vez de ver qué lecciones saca y hacer los aprendizajes, acá está pecando de pertinaz, de seguir con el tema, y eso lo sigue dañando”.

Para Correa Bau, lo mejor es “hacer el cierre, hacer la pérdida y proponer una serie de medidas para mejorar el sistema, y así entregarle al gobierno que viene un plan de trabajo que la ciudadanía valoraría”.

Otra mirada tiene el académico de la Universidad de Talca, Mauricio Morales, quien sostiene que “el gobierno, literalmente, ha mirado para el techo. Dado que le queda menos de un mes de gestión, no tiene sentido entrar en una polémica donde nadie tiene claras las responsabilidades. Carabineros tiene su versión y la Fiscalía otra. Por tanto, el gobierno está en tierra de nadie. Es cierto que ha sido algo blando con Carabineros y en especial con el general director, pero muy poco puede hacer ante la falta de información. Por eso mismo, la alternativa más cómoda es quedar al margen de esta polémica, hacer tiempo y esperar que pronto llegue el 11 de marzo”.

En cuanto a si era correcto apelar al sobreseimiento, señala que “políticamente no quedaba otro camino, pues de lo contrario podía quedar la sensación de impunidad. Pero todos sabemos que eso fue más un saludo a la bandera que una decisión concienzuda, sobre todo pensando en los días que quedan como gobierno. Algunos lo interpretan como un espaldarazo a Carabineros, pero en realidad no representa más que un trámite de oficio”.

En tanto, el académico de la Universidad Central, Marco Moreno, cree que lo que está ocurriendo a la administración de Michelle Bachelet es “el resultado del estilo comunicacional del gobierno, que es siempre llegar tarde a los hechos y reaccionar de manera improvisada, no teniendo claro un objetivo. Hay déficit de comunicación estratégica que ha caracterizado siempre a la administración de Bachelet”.

A eso agrega que “lo que uno esperaría de los gobiernos es que prevean situaciones, conflictos, ya que la capacidad de predicción es mucho más importante, creo yo, que la capacidad de reacción. Esta es una situación que se venía incubando hace bastante tiempo, incluso con lo que está ocurriendo con Carabineros de Chile y con el alto mando especialmente -que está muy cuestionado por lo otros casos de fraude-, y el gobierno dilató decisiones sobre ese punto”.

En cuanto a la apelación del Ejecutivo en la causa, añade que con eso “busca una señal comunicacional para tratar de revertir la imagen que hay en la opinión pública, esa visión negativa que hay respecto de que este gobierno no hizo nada, llegó tarde al juicio y al proceso de pedir el expediente. Es decir, se intenta dar un poco de tiempo hasta que nos aproximamos al 11 de marzo”.