German Heufemann asegura que es clave para los directores de una empresa ser diligentes en el control de la organización, no sólo en términos de sus proyectos y de sus respectivos resultados financieros, sino que también sobre las "áreas grises", principalmente compuestas por factores extra financieros o de sustentabilidad.
Publicado el 31.10.2015
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El caso de colusión de las empresas CMPC y SCA en la producción de papel tissue (pañuelos y papel higiénico, principalmente) que denunció la Fiscalía Nacional Económica ha generado amplio repudio de líderes empresariales y políticos del país, y también está siendo caso de estudio en las universidades sobre la ética empresarial y la libre competencia.

German Heufemann, profesor en libre competencia UAIUno de los académicos especialistas en gobierno corporativo es Germán Heufemann, master en gobierno corporativo y ética de los negocios de la Universidad de Londres, miembro del Institute of Directors IoD de Reino Unido, académico de la Universidad Adolfo Ibañez y ex director ejecutivo del Centro de Gobierno Corporativo de las universidades Adolfo Ibañez, Diego Portales y Ernest & Young.

-¿Cuál es su evaluación sobre este caso de colusión entre CMPC y SCA?

-Mi evaluación es que este caso de colusión podría haberse prevenido e incluso evitado, si el gobierno corporativo de ambas empresas hubiese actuado de forma más activa y efectiva. Este caso pone claramente de manifiesto cómo la no consideración activa de factores extra financieros, como los factores ambiental, social y de gobierno corporativo, pueden generar enormes daños reputacionales, además de un gran impacto económico en una empresa.

-¿Qué responsabilidad les cabe a los directores de las empresas?

-Es clave para los directores de una empresa ser diligentes en el control, monitoreo y dirección de la organización, no sólo en términos de sus proyectos y de sus respectivos resultados financieros, sino que crecientemente, sobre aquellas “áreas grises”, principalmente compuestas por factores extra financieros o de sustentabilidad, en las cuales es indispensable anticiparse a eventuales riesgos. Por ejemplo, parece sensato revisar periódicamente si el comportamiento en los mercados donde opera la empresa es el adecuado, considerando hacer las preguntas importantes, aunque sean incómodas: ¿qué estrategia tiene la empresa para prevenir prácticas que atentan contra la libre competencia?,  ¿qué medidas tiene la empresa para prevenir la corrupción?, y ¿qué hace la compañía para ser transparente y tener integridad en sus estrategias y prácticas de influencia?

-¿Qué lecciones saca de este caso?

-Me parece que la gran lección y el tema de fondo en este caso apunta a cambiar la mirada respecto a cómo detectar, evaluar y medir sistemáticamente los riesgos “ocultos” en las industrias en las que podrían ocurrir conductas reprochables, como las que hemos visto en el caso de colusión y conformación de carteles.

-¿Qué fallas en el gobierno corporativo se deben dar para llegar a una situación como ésta, y cómo se pueden evitar dichas anomalías?

-Me parece que la falla en el gobierno corporativo obedece a algo muy esencial: no ha sido efectivo. La efectividad del gobierno corporativo pasa por dos conceptos clave: el primero, se refiere a asegurarse que la actuación de los ejecutivos y directores de la empresa se realice en su interés social, lo que conlleva entender, reforzar y poner en práctica su visión, misión, cultura corporativa y valores; y lo segundo se refiere a la rigurosidad con la que se ejerce el deber de cuidado de los directores y ejecutivos en la compañía, es decir, cómo hacemos para que su actuar sea diligente, sea proactivo en evaluar y anticiparse a situaciones que pudiesen, como en este caso, atentar contra la libre competencia.

-¿Hay algún avance normativo en ese sentido?

-Un avance y señal relevante parece ser la norma de carácter general 385 de la SVS, que aplica a las S.A.A. y que requiere que las empresas reporten al 31 de marzo del año 2016 no sólo sobre sus prácticas de gobierno corporativo, sino que también sobre otros factores extra-financieros que serán cada vez más relevantes en los próximos años. Esta norma, por ejemplo, es un avance en el sentido de que apunta justamente a la entrega de información más específica y precisa al mercado, y hace a los directores de la empresa responsables de aquello que se reporte, lo que pone al gobierno corporativo y a las prácticas sustentables en la cúspide de la pirámide organizacional.

FOTO:RAFAEL MARTINEZ/AGENCIA UNO