Michel Laurie señala que el proyecto del Gobierno subirá los costos y no incorpora la movilidad laboral y la incorporación de mujeres y jóvenes.
Publicado el 16.03.2015
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La reforma laboral del Gobierno o “sindical”, según sus críticos, lleva casi tres meses de tramitación en la Cámara de Diputados y suma varios cuestionamientos de sectores empresariales y políticos de la Alianza.

Michel Laurie, abogado y senior manager de la consulta internacional PwC, analiza para “El Líbero” dicho proyecto de ley que está en el primer trámite constitucional y que fue redactado por los ministerios del Trabajo, Hacienda y Justicia.

– Han pasado tres meses desde que se presentó el proyecto. Mirado con la distancia, ¿cuál es su evaluación?

– Es un proyecto que viene a fortalecer la negociación colectiva y a los sindicatos. Ese es el centro del proyecto. Ratifica lo que dije hace tres meses de que no se ve cómo podría crear más empleos, como sostiene la ministra del Trabajo, sino que incentivará la creación de sindicatos y fortalecerá los existentes.

– La tasa  de sindicalización en Chile está en 14,2%. ¿Con el proyecto cuánto debería subir?

– No me atrevería a dar un número, pero sí sería raro y digno de análisis si no subiera de ese rango. Los países de la OCDE están en 15%, pero creo que podríamos pasar eso y llegar a 20%.

– ¿Cuáles serían los beneficios para los trabajadores en general, estén o no empleados, sindicalizados o no?

– Los beneficios son mayores para los que están sindicalizados, porque se fortalece la negociación colectiva. Los sindicatos serán más fuertes, van a poder negociar mejor. Los que no están sindicalizados van a reflexionar si les conviene seguir en esa condición, donde exista un sindicato y se le extiendan los beneficios pactados. Puede subir el costo a los trabajadores que no estén sindicalizados, antes pagaban el 75% y ahora será la cuota completa. Los que no están en el mercado laboral no veo en qué les pueda favorecer, no veo que vaya a generar mayor contratación.

– ¿Por qué?

– El elemento principal es que no hay dinamismo económico fuerte. Las empresas no están contratando, están haciendo ajustes en el personal y están cautas. Esta reforma laboral no  incentiva a las empresas a contratar más trabajadores.

– ¿El proyecto es neutro o subirá los costos laborales?

– Creo que subirá los costos labores de los que están contratados. Si un trabajador ingresa a una compañía y se integra inmediatamente al sindicato, que tiene una serie de beneficios,  subirá el costo de la empresa.

– Salió encuesta de que el 80% de los ejecutivos de las grandes empresas cree que la reforma no mejora la productividad. ¿Cuál es su opinión?

– No soy alarmista de que la reforma vaya a disminuir la productividad. Espero que este proyecto implique que las empresas con sindicatos muy fuertes vean en el sindicato un aliado para hacer crecer la empresa y que ganen todos. No veo directamente que este proyecto vaya a afectar la productividad. Esperaría, por el contrario, que las empresas puedan tener interlocutores mayores para generar en conjunto una mayor actividad económica.

¿Cuáles son los aspectos más sensibles de esta reforma?

– Hay varios puntos polémicos. La eliminación de los grupos negociadores donde existan sindicatos y sea éste el que tenga la titularidad para negociar colectivamente, creo que eso tiene visos de inconstitucionalidad, porque la norma constitucional no establece esa limitación. Lo que echo de menos en esta reforma es que no abarca otras materias urgentes, y que aumenten el empleo, como la movilidad laboral y modificar la indemnización por años de servicio.

– La OCDE recomienda eliminar las indemnizaciones por años de servicio.

– Así es. La indemnización sólo beneficia a los trabajadores con contrato indefinido, que son cada vez menos. La mayor cantidad de trabajadores, que superan el 50%, tienen contrato a plazos fijos u obras de faenas, que no tienen indemnización por años de servicio. Si lográramos fortalecer el seguro de cesantía o formar otro fondo en que aportara el empleador les daría más libertad a los trabajadores para irse de sus trabajos, y buscar mejores opciones. Se podría poner un tope de cinco años de servicio indemnizando, le daría más movilidad a los trabajadores.

– ¿Esos cambios los ve posible en el proyecto actual?

– Esperaría que la autoridad se abra a incorporar otras temáticas, no sé si en este o en otro. Hay sinnúmero de otras materias urgentes en lo laboral. Hay porcentaje importante de jóvenes sin trabajo y desafíos en la incorporación de la mujer al mercado laboral que tampoco se abordan.

– ¿Qué impacto tendría la prohibición del reemplazo en huelga?

– Las empresas están preocupadas de ese tema. No hay que descartar que varias negociaciones colectivas terminen en huelga. Al eliminarse el reemplazo se le da una herramienta muy poderosa a los sindicatos. Hay algunos que promueven que se cambien el actual proyecto y se permita el reemplazo con trabajadores internos, contemplando el pago que existe en la ley actual. La empresa se verá afectada con sus compromisos contractuales y de servicios.

– ¿Cree que esta reforma está de acuerdo a las necesidades laborales del Chile de hoy?

– Pienso que se queda corta, que no aborda temas importantes, como la incorporación de los jóvenes y las mujeres y la movilidad laboral. Las nuevas generaciones de trabajadores no tienen la expectativa de estar 20 o 30 años en una misma empresa.