Gonzalo Torres es crítico de la actuación de los persecutores en los casos de financiamiento político y cree que el Ministerio Público se fortalecerá con su renuncia, ya que ganará en objetividad y autoridad. "No se puede festinar con la honra de las personas que se investigan a través de la prensa", sostiene la ex autoridad del SII.
Publicado el 20.01.2018
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En junio de 2015, el fiscal Carlos Gajardo hizo un amago de renuncia ante el entonces fiscal nacional, Sabas Chahuán, por haber sido marginado del caso Corpesca, lo que desató la indignación del persecutor de la Fiscalía Oriente que llevaba los mediáticos casos de Penta y SQM.

Sin embargo, ayer  el amago se volvió realidad y renunció en forma indeclinable al Ministerio Público, junto a su colega Pablo Norambuena, en rechazo a la decisión de su superior jerárquico, el fiscal regional Manuel Guerra, de buscar una salida alternativa para las acusaciones de delitos tributarios contra el senador Iván Moreira (UDI) y evitar el juicio oral, de resultado incierto.

En una declaración pública, dijeron que “observamos un cambio en la fiscalía que no concordamos, que no estamos de acuerdo y por lo tanto hemos tomado la decisión de no continuar en este cargo público que hemos desarrollado por años”.

“Si bien hemos tenido éxitos y logros ante los tribunales, pareciera que hemos tenido, sin duda, una derrota al interior de la Fiscalía dado que nuestros argumentos no han logrado ser acogidos”, señalaron los fiscales.

Nos transformamos en fiscales incómodos a quienes se les marginó progresivamente de las causas que llevábamos. Carecemos de poder decisorio en el devenir de las causas. Hemos manifestado en reuniones por escrito cada uno de nuestros desacuerdos y no hemos sido escuchados”, señalaron en el comunicado.

El fiscal nacional, Jorge Abbott, replicó que si los fiscales “no están de acuerdo con las decisiones que toman quienes tienen la atribución legal para tomarla, y se sienten incómodos dentro de la institución, me parece muy legítimo que ellos renuncien”, y dijo que el “Ministerio Público es más que dos fiscales”.

El proceso judicial que pesa sobre Gajardo y Norambuena

Gajardo y Norambuena renunciaron en medio de un proceso judicial que presentaron en su contra los imputados del caso Penta, Carlos Eugenio Lavín y Carlos Alberto Délano, quienes los acusaron de mentir a sus representados para que renunciaran a su derecho de guardar silencio en el caso. La Corte de Apelaciones de Santiago rechazó un recurso de queja de la Fiscalía que buscaba impedir que ambos fiscales declararan ante un juez sobre la “promesa engañosa” de que lo acusan, pero hasta el momento de su renuncia se habían negado a declarar ante un juez.

“Ellos realizaron promesas engañosas, que luego no fueron cumplidas y es eso lo que tiene que establecerse para que los tribunales puedan excluir la prueba que se obtuvo en virtud de esa falta”, dijo el abogado defensor de los imputados de Penta, Julián López.

Las acusaciones por filtraciones contra Gajardo

Gajardo, además, protagonizó varios episodios en los últimos años, como ser acusado de realizar “filtraciones evidentes” de una investigación sobre fraude al FUT que el mismo Gajardo declaró como reservada, lo que habría generado un importante perjuicio para las personas investigadas y para la misma indagación.

El propio director del Servicio de Impuestos Internos (SII), Fernando Barraza, calificó a Gajardo de “imprudente” por acusar al organismo de “nunca” descubrir las declaraciones falsas en los casos de financiamiento político.

“No corresponde que un funcionario público esté criticando las acciones que en derecho y en uso de sus facultades legales efectúa otro servicio público. Nuestros funcionarios no lo hacen”, les espetó Barraza.

Ex director jurídico del SII: “Los ex fiscales no siguieron el principio de la objetividad”

La renuncia de ambos persecutores es analizada para “El Líbero” por Gonzalo Torres, ex subdirector jurídico del SII, quien ha seguido de cerca todo el accionar de ambos en las causas de financiamiento político, y quien presentó la denuncia de filtración contra Gajardo, amparado en el artículo 269 ter del Código Penal que sanciona a los fiscales que ocultan, alteran o destruyen antecedentes que permitan establecer la existencia o inexistencia de un delito.

-¿Qué le parece la renuncia de los fiscales?

-En esta materia creo y apoyo lo que ha dicho el fiscal nacional: el Ministerio Público es más que dos fiscales.  Efectivamente, si no reconocen a la autoridad, legítimamente renunciaron. Me parece buena noticia para la ciudadanía en general, porque los fiscales siempre deben respetar el principio de la objetividad y, en ese sentido, creo que ellos a lo largo de los procesos, en el caso Penta, no siguieron el principio de la objetividad. De hecho, han sido citados por el abogado Julián López en el caso Penta para declarar por supuestas promesas engañosas. El principio de la objetividad de un fiscal es básico. Dentro de la investigación los fiscales deben segur el principio de la objetividad.

– ¿No fueron objetivos los fiscales en sus investigaciones?

-Por los antecedentes por la prensa en el caso Penta, las constantes solicitudes de cambio de fiscal de los abogados defensores, por sus escritos, uno se puede formar esa imagen.

-¿Cuáles son sus principales reparos a los ex fiscales?

-Los fiscales tienen que investigar y hablar menos por la prensa. Las investigaciones -y así lo ha dicho el ex presidente de la Corte Suprema, Sergio Muñoz- no pueden hacerse a través de la prensa. Y creo que fue un exceso lo que se hizo en este caso, perjudicando a un sector de la actividad política del país, en especial a un solo partido, en su mayoría la UDI y los partidos de derecha.

-Usted denunció al fiscal Gajardo por filtrar información. ¿Qué pasó con esa investigación?

-Hice la denuncia con información fundada, declaré a la Fiscalía, pedí los antecedentes y nunca me los entregaron. Ojalá que tenga algún resultado alguna vez, porque no me han informado nada. Sin perjuicio de ello, creo que los actuales fiscales nacional y regional han actuado correctamente en el uso de sus atribuciones legales que le da la Constitución y la ley orgánica del Ministerio Público.

– Gajardo y Norambuena señalaron que eran “fiscales incómodos” y que se les marginó de las causas.

-Ellos tienen que reconocer que hay una jefatura. Dentro de la autonomía de cada institución hay que seguir una estructura y nadie está por sobre la ley. Creo que es absolutamente infundado e injustificado lo que señalan los dos ex fiscales, porque renunciaron voluntariamente, nadie los sacó. Las causas que se investigan pertenecen al Ministerio Público, no a un fiscal determinado.

-¿De qué manera puede afectar las investigaciones en curso sus salidas?

-Creo que va a fortalecer las investigaciones en curso. Nadie es irremplazable. Con esto el Ministerio Público creo que se fortalece en cuanto al rol de la autoridad y de la objetividad. Desde un principio señalé que estas causas no tendrían buen destino, porque investigar por la prensa no es lo mejor.

-Gajardo es un líder de opinión. ¿Cómo puede repercutir su renuncia en el Ministerio Público?

-No es el rol de los fiscales ser líderes de opinión pública, sin perjuicio de que la audiencias son públicas y transparentes. Pero no se puede festinar con la honra de las personas que se investigan a través de la prensa. Las personas serán culpables solo cuando un tribunal así lo declare, antes se debe respetar el principio de inocencia.